Gracias por la visita. No olvides dejar un comentario tu opinión es muy importante!! Y si te gusta, ¡¡hazte segui!!

¿Capítulo 70? ¡¡Capítulo 70!! "Algunos vuelven y otros se van"

Sí. Capítulo 70  pero antes de que empecéis a leerlo quiero . ¿Por qué? Sé que os dije que iba a seguir publicando más a menudo, pero cómo veis, no estoy cumpliendo mi promesa y me frustra. Me frustra muchísimo. El saber que estáis esperando un capítulo y que éste no llega. No voy a dejar la novela, pero quiero terminarla muy pronto, no por nada, sino porque todo tiene fin y éste proyecto que empecé hace cerca de tres años se está alargando demasiado sabiendo el final que ansío desde hace muchísimo tiempo. Quiero acabarla, quedarme contenta con ella y por fin cerrar las incógnitas que lleváis preguntándoos tanto tiempo.
Pero éso no es todo. One Direction ha cambiado. ¿Me gustan? Por supuesto. Los escucho, sigo sabiendo de ellos y de corazón que los sigo amando porque realmente me han gustado desde sus inicios, pero la marcha de Zayn me ha puesto muy triste. Eran un grupo de cinco y ahora son cuatro, y da pena, sobretodo si lo sigues desde el principio. La novela seguirá con Zayn, como si One Direction siguieran siendo cinco, normal como hasta ahora lo he hecho y, nada, que espero que os guste el capítulo. Allá vá.
(Ah, antes de nada, perdón por no poner fotografías, poco a poco las pondré, pero en este simplemente lo hice escribiéndolo sin pensar en ninguna fotografía en especial y no he sabido qué podía poner, por tanto lo he dejado así, para el próximo tendréis para que no sea sólo letras, sino que se complemente con algo de color).
-------------------------------------------
-¿Estás bien?-Preguntó Helen.
-Estoy bien.-Mintió Claris con un pequeño nudo en la garganta. No, no estaba bien. Estaba nerviosa, histérica, irrascible...
-Todo saldrá a las mis maravillas Clara.
-Ojalá sea cierto.
-No le des más vueltas. Son tus amigos, te querrán.
-¿Incluso después de todo lo que les he hecho?
-Tú no fuiste, fue papá, ya lo sabes.-Contestó la mayor, aparcando en un hueco libre.-Estamos aquí.-Suspiró y relajó los hombros tras el largo trayecto.
La morena de ojos azules tembló en su interior. Salió despacio del coche y cerró con sumo cuidado.
-No hay vuelta atrás, ¿verdad?-Preguntó en un murmuro casi inaudible.
-No, no la hay.-Dijo su hermana sentada aún en el asiento del copiloto.-Yo me quedo aquí. Suerte Clara, todo irá bien ya verás.
La menor asintió un par de veces aturdida y caminó hacia la casa.
Esperó unos segundos para tranquilizarse y llamó al timbre timbre. Un "ya voy" de voz masculina no tardó en oírse.
-Harry.-Murmuró mientras sus ojos se anegaban en lágrimas. Los había echado tanto de menos durante aquel tiempo.
En cuanto la puerta se abrió, la sorpresa fue inevitable.
-Claris...-No llegó ni una sonrisa, ni un ápice de alegría. La joven sintió que el nudo de su garganta aumentaba.
-Hola.-Ni siquiera el sonido llegó a su garganta. Tragó saliva, se frotó los ojos y carraspeó.-Hola.-Esta vez si se oyó su voz. Igual de dulce que siempre, pero menos divertida que de costumbre.
-¿Qué haces aquí?
-He venido a veros, para hablar...
 -Yo creo que ya está todo hablado Clara.
-Lo siento. Ha sido una estupidez.-Se frotó la mejilla, en la que ya había algunas lágrimas.-Lo siento.
Se dio la vuelta y caminó con rapidez. Lo estaba pasando realmente mal. Se quedó quieta y se cubrió la cara con las manos. Reprimió un sollozo mientras sus mejillas seguían humedeciéndose.
-Perdóname.-De nuevo esa voz masculina.-Sabemos que tú no fuiste y que fue tu padre, pero te fuiste de repente y te alejaste de nosotros.-Harry recordaba esa historia. Kesha había hecho lo mismo y en ese momento estaba a punto de morir. Tal vez dejar un rato de lado el orgullo sería la mejor para recuperar a alguien que fue importante. Si hubieran hecho lo mismo con Kesha tal vez no estaría como estaba, postrada en la cama de un insípido y lúgubre lugar, el hospital.
La joven se dio la vuelta, ya había dejado de llorar.
-Lo siento mucho Harry, de verdad que lo siento, nunca quise separarme de vosotros.
-Lo sé, lo sé.-Se acercó y la abrazó con fuerza.-Vamos dentro. Sé de alguien que se alegrará al verte.
Entraron en la casa. Allí, una guapa joven morena acariciaba un pequeño gatito.
-Hola.-Saludó Clara con cortesía, incluso sonrió un poco.
-Hola.
-Ésta es Clara, es una antigua amiga nuestra.-Presentó el chico.
-Encantada.-Sonrió la morena de ojos oscuros.-Yo soy Claudia, una amiga también.
-Deberías subir a ver a Niall, seguro que se alegrará de tu llegada.
-Sí, haber si lo animas. Está muy triste, no nos gusta verlo así.-Se entristeció Claudia.
-¿Está triste? ¿Por qué?-Preguntó Clara visiblemente preocupada.
-¿Recuerdas a Kesha?
-Poco.-Aunque se acordaba perfectamente de que era su ex-novia y cuando ella rompió con él lo dejó muy dolido, así que no le tenía mucha estima.
-Está ingresada en el hospital en estado crítico.
-Madre mía.-De inmediato se sintió una persona horrible por haber pensado tan mal de ella, aunque no le tuviera tanta estima nadie se merecía estar en ese estado y en el hospital.-Normal que esté tan mal.
-Bueno, pues sube. Supongo que recordarás su habitación.-Una pequeña sonrisa pillina asomó de sus labios y la chica no pudo evitar sonrojarse.
-Sí, aún conservo en mi memoria ésta casa completa.-Contestó desviando el comentario.
Caminó escaleras arriba y se quedó parada frente a la puerta de la habitación de Niall en aquella casa. Llamó un par de veces y esperó que se oyera la voz del chico, pero fue casi imperceptible. Agarró el pomo y, nerviosa, lo giró para abrirla.
-Ahora no Harry.-Pidió Niall bajo las sábanas.
Clara caminó un poco más.
-No... no soy Harry.-Tragó saliva nerviosa y sonrió.-Soy Claris...o Clara.-Se tensó un poco, no le gustaba decir aquel nombre que tanto había usado su padre cuando le reñía.-En fin... Claris Hollister.
No hubo ningún ruido durante unos segundos, pero entonces, el chico se incorporó de
su cama y la miró. La sorpresa se notaba en sus ojos rojos y en sus labios formando una especie de "o" sin sonido.
-No... no puede ser.-Se levantó de la cama y se acercó a ella. Sonrió y la abrazó muy fuerte. Clara correspondió al abrazo con alegría y se quedaron así varios mimutos, hasta que por fin él se separó.-Estoy tan contento de verte. Pensé que te habías ido y no volverías. ¿Qué has hecho para que tu padre te deje venir?
-Me fui de casa al poco tiempo de haber dejado de veros.-Se encogió de hombros con las lágrimas a punto.-Y me fui a vivir con mi hermana Helen. Ella es la que me ha traído.
-¿No has vuelto a ver a tus padres en todo este tiempo?
-No.-Tragó saliva. Miró hacia abajo y luego volvió a levantar la mirada.-Pero no hablemos de mí, ¿qué hay de ti? He oído lo de Kesha y siento mucho lo que estás pasando Ni.-Rápidamente se dio cuenta del nombre que había dicho. El mismo que cuando eran pareja.-Eh... Ni...Niall.
Él no pudo evitar soltar una pequeña risita. Incluso en aquella situación en la que tan mal lo estaba pasando ella volvía a hacerle reír. Era oficialmente la chica que siempre le devolvía la sonrisa por muy mal que estuviera.
-Gracias Clara.-Dijo, con corazón, agarrando muy fuerte la mano de la chica.
Ella, simplemente, sonrió.

                                                      ~~~~~~~~~~

-¿Por qué estás tan callado Harry?-Preguntó Claudia mientras ambos caminaban camino a su casa. Estaba a tan sólo treinta minutos andando, por lo que habían preferido ir los dos juntos sin transportes, para hablar un poco más y disfrutar del sol londinense de verano.
-Lo siento Clau, es que no tengo muchos ánimos.
La joven hizo una mueca. No quería que ninguno de sus amigos lo pasara mal y estaba muy triste por ello.
-No sé qué decir ante estas situaciones.-Se encogió de hombros aunque su acompañante no lo vio.-Siempre que intento apoyar a alguien acabo diciendo algo que les entristece más y no quiero que esto ocurra contigo. Sólo te diré que cuentes mi apoyo para lo que te haga falta, y que, aunque no sea adivina, tengo el presentimiento de que todo va a ir bien. Mi padre decía que cuando deseabas algo con mucha fuerza se cumplía y era verdad. Sólo que hay que desear que Kesha se ponga bien y pasará.
Harry sonrió con gratitud y la miró.
-No sé que haría sin ti.
-Hablarías con Stanley.-Bromeó la morena mientras sus mejillas se oscurecían.
-Ya lo hago, créeme.
Esta vez, ambos sonrieron, cómplices.
-Por cierto, ¿qué libro decías que estabas leyendo?
La joven frunció el ceño.
-Uno de un escritor español, Blue Jeans es su pseudónimo... El libro se titula Quiero Soñar contigo. Es el tercero de una triología y ya estoy acabándolo...
-¿Y está bien?
La joven se paró.
-¿Por qué te interesa tanto?
-Para leerlo, para qué si no.-Sonrió, remarcando sus hoyuelos. Aunque su tono de voz era medio en broma, medio en serio.
-Es una novela romántica, no creo que te interese.-Siguieron caminando.-Además...-Se paró y se mordió el labio inferior, soltando una risita.
-¿Además qué?
-No creo que tú leas demasiado.
-¿En serio lo piensas? ¿Pero te has oído?-El joven se hizo el ofendido y se cruzó de brazos. Ella no pudo evitar soltar una risita, mientras se tapaba la mano para ocultarla.
-Sí, lo pienso.
-Pues apostemos.-Se paró y ella frente a él.-Yo me leo tres libros en una semana.
-Hecho.-La joven alargó la mano, algo azorada, pero convencida.
-¿Y tú qué me das a cambio?
-Un aplauso.-Bromeó.
-Un beso.
-En la mejilla, por supuesto.
-No. En la boca.
Entonces la joven quitó la mano y se quedó seria.
-No quiero un beso en la boca.
-¿No?
-No.
Se notaba que mentía, sus pómulos ardientes y rojizos la delataban. Se miraron unos segundos. Él sonriendo, ella más seria.
-Entonces tienes que darme la razón y admitir que leo mucho.
Claudia miró hacia un lado y luego al otro. En menudo problema se había metido, su pequeño orgullo no le permitía decir aquello, aunque fuera verdad. No iba a dar la razón a Harry Styles tan rápidamente. Suspiró y volvió a alargar la mano.
-Tres días, uno para cada libro.-Sabía que eso era más difícil y podía ganar ella la apuesta.
-Cinco.
-Cuatro. O no hay trato.
Harry por fin le estrechó la mano a la chica.
-Voy a ganar Clau.-Sonrió al fin ampliamente, aunque se notó un deje de competitividad en su voz.
-Eso ya lo veremos Harold.-Respondió ella de la misma forma.

                                                       ~~~~~~~~~~

-Hola Brendon.-Louis se sentó al lado del chico moreno. Portaba en la mano una bolsa ecológica de color marrón.-He traído algunos sándwiches. No me digas que no quieres uno porque no aceptaré un no por respuesta.
Brendon sonrió un poco y miró a su nuevo amigo.
-Gracias.
-¿Coca-cola o Fanta?-Preguntó sosteniendo en cada mano una lata de cada.
-Fanta.
-Me alegro, yo quería la Coca-cola.-Sacó de nuevo dos mitades de sándwich.-Ésto es aleatorio, el que te toque. Así que, ¿derecha o izquierda?
-Izquierda.
-Pues toma, la derecha. Así sabré si tienes suerte.
Brendon sonrió mientras abría su sándwich secreto. Era vegetal y tenía muy buena pinta.
-El mío es de...¿pollo chamuscado?-Louis hizo una mueca de desagrado.-Espero que esté bueno, al menos.
-Gracias por darme el tuyo.-No pudo evitar sonreír y darle un buen mordisco a su bonito y apetitoso sándwich.
-No pienso volver a coger algo que tú hayas elegido, te lo prometo.
Rieron los dos y luego se quedaron en silencio hasta que hubieron terminado por completo.
-¿Sabes algo más?-Ahora sí que se habían puesto serios. Louis se cruzó de brazos y se recostó en la silla.
-No. Lo mismo que siempre. Pero gracias por intentar animarme y venir a verme Louis.
-Estoy aquí, y recuerda que Kesha también es mi amiga.
-Lo sé.-Se quedó un rato en silencio, pero tuvo la necesidad de preguntar.-¿Y Daisy y Maine?
-Ambas bien.-Louis sonrió, emocionado y feliz.-Espero que todo siga así hasta que le den el alta.
-Seguro que sí...
-Brendon.-Se calló y volvió a abrir la boca, pero la cerró de nuevo.
-Si es sobre Kesha, no importa, es más, me gusta hablar de ella. Me recuerda que sigue viva aunque sea por un instante más.
-Bien.-Louis asintió y sonrió un poco.-¿Cómo comenzásteis a salir?
-Oh.-Las mejillas del moreno se colorearon de un gran e inteso color rojo.-Pues...
Louis soltó una risita.
-No importa. Perdona la pregunta, demasiado íntima. ¿No?
-Siempre me pongo rojo. Es... casi automático.
-Es bonito encontrar a alguien tan tímido. Las personas tímidas me resultan adorables, como Niall.
-Supongo que a Kesha le encantan los tímidos.-Seguía colorado y con sus mejillas ardiendo.
-Supongo que sí...-Louis sonrió con nostalgia y no pudo evitar pensar qué hubiera pasado si Kesha hubiera seguido con Niall. Tal vez nunca hubiera conocido a
Brendon y no hubiera estado en el hospital en ese instante. Pero lo hecho, hecho estaba. Y aunque la idea de que su amiga hubiera seguido con Niall le encantaba, aquel chico moreno, tímido e inteligente, le caía bien.
-Está bien.-Brendon lo sacó de sus pensamientos.-Te lo contaré...

"El calor reciente del último mes de clase. Aquel día de junio sacaba todos su esplendor con aquel sol radiante. Muchos disfrutaban del día maravilloso en el parque, otros en alguna piscina incluso, pero no era el caso de Kesha y Brendon.
Ambos, se encontraban dislumbrando cuadernos llenos de números y libros repletos de ejercicios.
-Creo que ya.-Kesha hizo una última cuenta en la calculadora.-¿Tres?
-Cinco.-Respondió él sonriendo.
-¿Cinco?-La joven suspiró y frunció el ceño, preocupada.-No puede ser, no he podido
confundirme otra vez. No voy a aprobar, Brendon.
-Es sólo un pequeño fallo.
-Cuando tú fallas no dices lo mismo.-Ladeó la cabeza y se acercó a su amigo. Entonces sonrió.
-Porque soy muy exigente conmigo mismo.-Sus mejillas volvieron a encenderse al verla tan cerca y bajó la vista a su cuaderno. Con el lápiz comenzó a colorear una esquina de la hoja cuadriculada.
-Bueno.-Volvió a alejarse y mirar su cuenta mal realizada-La voy a volver a hacer, pero antes tengo que ir al baño.
-¿Para qué?-Y acto seguido se arrepintió de haber hecho aquella pregunta tan estúpida.-Es que... bueno...
Ella simplemente se rió interrumpiéndole.
-Lo entiendo. Estoy en esos días del mes en los que sólo pueden estar las chicas.-Guiñó un ojo y volvió a reír cuando vio a Brendon aún más azorado.-Eres adorable.
-Deja de tomarme el pelo.-Se quejó el chico, pensando que en cualquier momento iba a explotar de la vergüenza.
Ella volvió a reír, pero entonces el chico se acercó mucho a su cara. Casi a centímetros. Esta vez, era la chica la azorada.
-¿Y ahora quién está roja?
-Tú, por supuesto.-Se alejó y se levantó rápidamente. Sus mejillas no podían ocultar sus sentimientos.-Ahora vengo, no tardo.
En cuanto salió el joven sonrió instintivamente. Cogió un folio que había escrito hacía unos días y lo leyó. Una declaración de amor. No se atrevía a dárselo, seguro que pensaba que era ridículo. Además de romántico, aquella carta también servía para que su timidez no le jugara una mala pasada. Se entretuvo haciendo un avión de papel y comenzó a tirarlo de un lado a otro de la habitación. En una vez que lo tiró, la puerta se abrió y la chica no pudo evitar mirar aquel avioncito que había caído cerca de ella.
-Qué bonito.-Lo cogió y lo cogió lista para tirárselo de nuevo a él.
-Pasámelo, que es mío.
-Pero si es una carta.-Abrió por completo el folio para desvelar aquellas letras escritas.
-Kesha dámela, no quiero que la leas.-Su voz era autoritario, aunque más que enfadado parecía nervioso.
Pero la joven ya había empezado a leerla y entendía de qué iba.
-Es una carta de amor...-Sus ojos se clavaron en su amigo y entonces lo apartó. ¿Otra vez le gustaba aquella chica? Seguro que era para Naira, con el daño que le había hecho.-Es para ella, ¿no?
-Dámela... por favor.-Volvió a pedir el chico.
La pelirroja frunció el ceño y se la entregó. En cuanto se tocaron sintió de nuevo aquellas naúseas. Las mismas que cuando lo veía besar a Naira.
-No creo que sea buena idea. Te hizo mucho daño.
-No quiero hablar de ello.-Y de repente se sintió cobarde y estúpido. Estaba afirmando aquella falsa teoría cuando en realidad la receptora principal de aquella muestra de amor era ella.
-Me voy.-Recogió sus libros y demás materiales y los metió en la mochila.-Nos vemos mañana.-Su voz denotaba tristeza y cansancio. Quería llegar a su casa y tumbarse en la cama hasta el día siguiente.
-Aún no hemos terminado la clase.-Fue lo único que pudo decir y sintió que cada vez que hablaba, lo empeoraba todo.
-Terminaremos otro día.-Se limitó a contestar.-Gracias por la ayuda.
La joven salió de la habitación y bajó las escaleras a toda prisa.
-Kesha espera.-La voz de Brendon hizo que parara justo cuando iba a salir de la casa.
-Brendon.-Se dio la vuelta y miró al chico, que bajaba por las escaleras.-Siento haberme portado así pero sinceramente no creo que debas volver con ella. Soy tu amiga y lo que hizo no...
-Kesha para. Déjame...
-¡No Brendon!-Le interrumpió ella alzando la voz.-Déjame terminar. Lo que quiero decir es que aunque sea tu amiga tampoco tengo derecho a decidir si quieres volver con ella. Es tu decisión, solamente quiero que no te haga daño otra vez.
-Kesha, esta carta no es para Naira.
La joven frunció el ceño confundida.
-¿Pero entonces...?-Se cruzó de brazos y luego volvió a descruzarlos.-No entiendo nada... ¿Para quién es sino?
El joven miró hacia otro lado. Nervioso, azorado y emocionado. Era su momento. Se giró hacia ella y sonrió. Sus ojos estaban brillantes de la emoción. Tenía que vencer su timidez por un segundo.
-Tú...-Murmuró.
-¿Yo?
-Sí tú... Kesha, me gustas mucho y no sabía cómo decírtelo.-Soltó una risita nerviosa y se rascó la nuca.-Ya sabes que no soy muy expresivo ni me gusta mucho hablar, así que decidí hacerte una carta. Pero no me atrevía a dártela por miedo a que pensaras que soy muy cursi o simplemente no te gustara.
-Eres muy cursi.-Contestó seria.
El chico se quedó también serio al verla así, pero entonces ella sonrió.
-Pero, ¿sabes? Es muy bonito, y me gustas Brendon. No necesito una carta para confirmártelo.
-¿De verdad? ¿No es una broma?
-No, para nada. Me gustas mucho.
Ella volvió a sonreír, se acercó a él y acarició su cuello con dulzura.
-Me haces cosquillas.-Susurró el joven mientras sus ojos se centraban en ella, su piel se erizaba poco a poco, y sus mejillas se cernían de su típico color rosado. Pero no se apartó. Se quedó quieto, esperando el siguiente paso.
Los labios de la joven se posaron con una increíble delicadeza en los suyos. Brendon cerró los ojos de inmediato. Ella se alejó y sonrió antes de que él pudiera verle."

                                                 -------------------------

Zayn se sentó en el banco, bajo el fulgor amarillento de la farola. Encendió y apagó su mechero repetidamente antes de dar vida al cigarrillo que estaba entre sus labios.
Dio un par de caladas y después se quedó pensativo. Estaba cansado, agotado. Aquello le superaba en todos los aspectos y se notaba en las grandes ojeras bajo sus  preciosos ojos oscuros.
-Zayn.-El joven salió de su ensimismamiento. Una guapa joven de aspecto aniñado se acercaba a él lentamente. Llevaba un bonito abrigo rojo, a juego con el gorrito que portaba su cabellera anaranjada.
-Estás aquí.-El joven no pudo más que sonreír y tirar el cigarrillo al suelo al instante. Se puso en pie y se colocó frente a ella, acariciándole la mejilla para comprobar que era cierto.
-Claro que estoy aquí.-Kesha rió y una gran alegría inundó el corazón de él.-¿Por qué no has venido a verme al hospital?
-Lo siento. He estado lamentando todo lo que hice.
-No es tu culpa Zayn.-La pelirroja ladeó la cabeza y se acercó para darle un beso en la mejilla. Cuando se separó, dio un paso atrás y se dispuso a irse.
-Espera.-La agarró del brazo.-No te vayas.
-Debo hacerlo.-Su voz era tranquila y pausada.
-Por favor...-Cogió su suave y pequeña mano, entrelazó sus dedos con los de ella y se quedó así un lento minuto, sintiéndola cerca y disfrutando de su compañía.
-¿Zayn?-Y entonces todo desapareció. Kesha se desvaneció como si fuera un fantasma. El joven miró a la chica que había llegado. Era Abie. Todo había sido fruto de su imaginación. Su desbocada imaginación. Cerró los ojos unos segundos intentando recordarla de nuevo, volver a recordar cómo era su esencia, su sonrisa...
La rubia frunció el ceño.
-¿Estás bien? Te he oído hablar pero.-Miró a un lado y a otro.-...por aqui no hay nadie.
-Kesha...-Susurró el chico con melancolía. Se frotó los ojos y miró a Abie.-Lo siento, estaba, hablando sólo.-Se dejó caer en el banco y suspiró, intentando no llorar.
La chica se sentó a su lado con delicadeza y le acarició la pierna con suavidad para transmitirle compañía.
-La echo de menos, Abie.
-Yo también.-Se acercó a él y le dio un beso en la mejilla. Luego se abrazaron y se quedaron así un buen rato, intentando darse compañía mutuamente. Él fue el primero en apartarse.
-Bueno.-Tragó saliva.-¿Qué haces por aquí?
-He discutido con Liam.-Le contó todo lo que había pasado minutos antes.
-Creo que estaba dolido, pero no por ello piensa así. Es imposible que hayas sido tú, eres la persona más encantadora y dulce que he conocido.
La joven sonrió con gratitud.
-Gracias, aunque he de decir que he cambiado mucho desde los Adventures Warriors. A veces pienso que Liam y yo en realidad no funcionamos como parejas. Se piensa que soy la misma y no lo soy. Ya no soy una cría Zayn. Bebo y salgo de fiesta como muchos adolescentes. No entiendo ese afán de seguir en casa todo el día leyendo libros, antes lo hacía, y a veces me gusta seguir haciéndolo, pero sólo de vez en cuando. Quiero salir y divertirme y estar con alguien que me aporte aventura, no aburrimiento y seguridad. No necesito una niñera, sé cuidarme por mí misma.-Sus palabras, llenas de entusiasmo sorprendieron a Zayn.
-Nunca pensé que te oiría decir algo así, aunque también yo he cambiado mucho, así que no te culpo.-Sonrió.-Hemos atravesado muchas situaciones difíciles, es normal que cambiemos.
-Sí, supongo...
-Y tú más que nadie. Tal vez no tanto por Bryan sino, por saber cómo es Abigal y creo que si mi hermana estuviera haciéndonos esto, tendría dos sentimientos: Uno de tristeza y enfado por lo que le está ocurriendo, y otro sentimiento de añoranza, por saber que la persona a la que quise cuando éramos más pequeños y mi primera mejor amiga, que creo que es lo que tú sentías por tu hermana, ya no es la misma.
-Así es.-La se pasó por detrás de la oreja un mechón de su pelo rubio teñido.-Pero ahora mismo me preocupa Kesha. Estoy tan triste, Zayn. Liam está obsesionado averiguando quién es el culpable y no tengo casi ningún apoyo. El de mi amigo Evans y un par de personas que me están ayudando, pero ya está. Y si mi novio en estos momentos no me da la ayuda que necesito prefiero estar sola. Necesito olvidarla, no puedo recordarla cada minuto del día. No puedo. Es superior a mí. Me gusta recordarla a veces, pero otras, simplemente, no puedo.
-Te entiendo. Los chicos me dicen que soy un insensible, pero me pasa lo mismo que a ti. No quiero recordarla cada segundo ni amargarle a los demás con mis tristezas. Prefiero quedarme a solas y pensar en ella y cuando estoy con los demás disfrutar de su compañía porque no sé si les pasará algo parecido en poco tiempo.
Abie sonrió.
-Así es como yo lo pienso. Me alegra saber que no soy la única. Me has quitado un peso de encima Zayn.
-Tú a mí también, te lo aseguro.
La joven se abrazó a él y susurró unas palabras de agradecimiento antes de cerrar los ojos.

                                                       --------------------

-Necesitas descansar Brendon. Tienes unas ojeras increíbles.
-No, de verdad, estoy bien.-Mintió el joven, mientras se metía en la boca otra cucharada de yogur de limón. Estaba agotado y se le veía en las ojeras que le habían salido bajo sus ojos, pero quería estar en el hospital, para enterarse de todo lo que los médicos le dijeran sobre Kesha.
-No voy a dejar que te vayas.-Se negó la rubia. Esta noche me quedo yo en el hospital y tú te quedas aquí. Y no hay más que hablar.
-Eres muy pesada Amy.-Su hermano frunció los labios, reprimiéndose las ganas de decir que él era igual que ella.
-Lo sé, es una de mis virtudes.-Contestó la rubia, con sorna.-Y ahora vete a la cama.
En ese momento llamaron al timbre de la puerta. Amy resopló y fue a abrir. Eran Marchel, Ben y George.
-Hola preciosa.-Ben le dio un beso en la frente y sonrió.-Hemos venido a llevarte al hospital. Nos quedaremos esta noche allí.
-¡Estupendo!-Exclamó Brendon mientras se acercaba hacia sus amigos.-Vámonos.
-Eh, eh, eh. Para el carro jovencito.- Marchel paró a su amigo poniéndole una mano en el pecho.-Tú no vas. Esta noche te toca descansar. Te obligaré a ello.
-Necesito estar con ella.-Comenzó a decir con voz suplicante.-Por favor, tengo que estar allí cuando despierte. Necesito...-Cerró los ojos y un par de lágrimas se cayeron por sus mejillas.-Necesito verla.
Amy suspiró, angustiada por lo mal que lo estaba pasando su hermano y lo abrazó con fuerza. Acto seguido se le unió Ben y George. Marchel fue el último, pero también lo hizo.
-Lo harás, pero antes tienes que descansar. Te prometo que si duermes unas horas, te llevo al hospital aunque sean las tres y media de la mañana.

                                                    ---------------------

-Yuri.-Heather abrazó a su amiga y ambas se sentaron en el sofá de la casa de la japonesa.
-Yuriko.-Pidió la joven rodando los ojos.-No sé para qué insisto si todos al final acabaréis acortando mi nombre. Pero me llamo Yuriko.
-Lo siento.-La morena soltó una risita.
-Vaya, vaya. Veo que han cambiado las cosas mucho. Hace tiempo, verte reírte era como un regalo de Papá Noel. Se daba una vez al año.
-Las cosas han cambiado mucho, y por eso he querido venir a verte, porque necesitaba estar con alguien que entendiera lo que estoy sufriendo por dentro. A Jonathan no le duele pero sé que a ti sí.
-Mucho.-Afirmó la joven con voz nerviosa.
-Tú eras su mejor amiga y la de Bryan. Y perder a dos pilares importantes en tu vida tiene que ser doloroso. Por eso quiero que sepas que estoy aquí, Yuriko. Sé que tú eras más de Abie porque eras más afines, pero a veces puedo ser adorable cuando me lo propongo.
-Lo dudo mucho.-Respondió la japonesa para intentar sonreír.
-Yo también lo dudo.-Bromeó la morena.
Ambas soltaron una risita.
-Gracias Gray. Y, por cierto, ¿quieres un té? Mi madre acaba de preparar un té verde delicioso y a mí me encantan. Estoy deseando tomar un poco, ¿qué te parece?
-Una idea fantástica.
-Genial.

                                                     ---------------------
-Liam, Harry, ¿os han mandando un mensaje la policía?-Preguntó Niall, que acababa de bajar las escaleras. Había estado toda la tarde en su cuarto, triste y solo. Aunque por la mañana se había animado gracias a Claris.
-¿La policía?-Preguntó el de cabellera rizada, mientras dejaba el mando de la televisión en la mesita.-Espera que mire.
Los dos chicos abrieron su móvil y tal y como había dicho Niall, había un mensaje de la policía.
-Así es.-Respondió Harry.-Quieren vernos.
-Esto no pinta nada bien, chicos.-Se preocupó Liam arrugando la frente.-Deberíamos irnos ya.
Así lo hicieron. Se arreglaron un poco antes de salir y, en un coche, fueron al hospital. Entraron a la sala de espera donde estaban Richard y Candy.
-Hola.-Saludó la joven.
El siguiente en llegar fue Louis, que había bajado desde la planta de maternidad. Más tarde Yuriko y Heather, que iban juntas.
-Faltan Abie y Zayn.
-A saber dónde está Zayn...-Murmuró Louis a modo de reproche. Últimamente su amigo estaba muy disperso.
Pero entonces llegaron ambos. Abie y Zayn juntos.
-Sentimos el retraso. Estábamos un poco lejos de aquí.-Explicó la chica.
A todos les sorprendió el hecho de que estuvieran juntos, pero sobretodo a Liam que negó con la cabeza y, levantándose de su silla, caminó hacia la pared más cercana
para apoyarse, un poco alejado de los demás.
-Me han dicho que están en la sala de interrogatorios y que cuando estuviéramos listos que bajáramos allí.-Dijo Richard.
-Entonces, bajemos ya.-Contestó Louis.
En unos minutos estuvieron todos en la sala. Un policía les explicó que habían analizado las notas y habían encontrado en una de ellas una huella que no coincidía con Abigal.
-Por tanto, hemos analizado las huellas que el otro día en comisaría os tomamos después del fracaso del polígrafo. Y...-se quedó callado pensando las palabras adecuadas para ello.-Hemos encontrado coincidencias con una de las pruebas.
-No puede ser.-Louis miró a sus amigos. No podía ser. Ellos no habían sido. Estaba seguro de ello. Miró a Niall que reflejaba horror en su mirada y luego a Yuriko, que se había tapado la cara para llorar. Abie estaba confusa. Liam algo ausente. Zayn se limitaba a mover con nerviosismo su pierna. Heather cerraba los ojos en un intento de relajarse y Harry simplemente reprimía las ganas de llorar.
-¿Quién...?-Richard. Louis se fijó en aquel padre desamparado en busca de respuestas a sus inevitables preguntas.-¿Quién ha sido, por favor?
-Heather Gray.
Casi automático la joven dejó de respirar por un segundo. Miró a sus compañeros que poco a poco la iban mirando. Vio a Richard con una mirada de odio en la mirada y a Candy llorando como una niña pequeña. Se levantó para ver a sus amigos. Todos ellos, menos Yuriko que seguía llorando, mirándola con acritud, con odio.
-¿Cómo has podido hacer ésto?-Preguntó Louis. Su vista se nubló un poco antes de poder contestar.
-No he sido yo.-Susurró. Su mirada se dirigió al policía, y no pudo evitar gritar.-¡Lo juro! ¡No he sido yo! ¡Es una trampa!
-Señorita Gray, relájese, por favor.
-¡ES UNA TRAMPA!-Gritó a pleno pulmón, antes de caer al suelo a llorar desconsoladamente.
--------------------------------------------------
Y, también comentaros, que ahora, tras terminar un capítulo voy a poner una pregunta para responder. Si queréis hacerme preguntas (sólo sobre la novela) las contestaré encantada en un capítulo. Y también pondré curiosidades de vez en cuando. Hoy empezaré con una curiosidad.

Bryan Harrison, el mejor amigo de Kesha, en realidad no iba a morir, fue una amiga mía que me dio una idea mientras hablábamos de una película. Ella me dijo que en la película hubo la muerte de un personaje que no tenía un gran protagonismo, pero que tras eso se le echaba de menos. Y en mi historia quería que eso pasara con Bryan. Se le daba mucha importancia a One Direction (cosa lógica...) y Bryan, que era un personaje al que tenía mucho estima (ya os contaré en otra entrada por qué) estaba siempre en segundo lugar. Así que, para cerrar la primera "fase" (digámoslo así) de la historia decidí que él muriera. 
Pero en realidad, mis planes para él eran emparejarlo con Yuriko, ya que sabéis que ella lo amaba. Incluso tengo escrito un pequeño fragmento como si Yuriko y él fueran pareja. 
Otro día os lo enseñaré.
Un saludo y hasta la próxima. 

Capítulo 69: La tristeza está presente


Heather se sentó en el asiento del copiloto del coche gris de Jonathan, quien se encontraba como conductor.

-¿Cómo está tu amiga?-Preguntó mirándola con una mirada de elocuencia.
-Mal, pero no me han dejado verla.
-¿Y eso?-Arrancó el coche y se puso en marcha.
La morena se colocó el cinturón y se acomodó en el mullido asiento.
-Estoy implicada en unas notas amenazantes. Se supone que uno de nosotros es el culpable de mandarlas. Encima me he sometido al polígrafo y las pruebas no han sido concluyentes.
-Que las pruebas del polígrafo no sean concluyentes es bastante raro. ¿Has sido la única a la que le ha pasado esto?
-No.-Negó la joven, y se cruzó de brazos, incómoda.-Hemos sido cinco de ocho.
-Pues entonces no te preocupes. Además de que tú sabes que no has sido.-Se quedó callado unos segundos y frunció el ceño.-Porque no has sido tú, ¿verdad?
Heather se giró para mirarlo.
-Claro que no.-Respondió con sequedad.
-¿Y sospechas de alguien?
-De Harry.
-¿Harry Styles?-Preguntó Jonathan con sorpresa.
-Sí.-Suspiró.-No sé por qué pero es el único al que le veo capaz de hacer algo así. Una parte de mí dice que no ha sido, pero otra dice que sí. Es extraño.
-Bastante.-El joven la miró de reojo y sonrió.

                                                            ~~~~~~~~~~~~

-No sé quién ha podido ser, pero apuesto por Heather.-Murmuró Liam en cuanto llegaron a la casa de los chicos. Habían estado todo el trayecto callados, sin decir nada, pensando.-No sabemos qué ha pasado con ella durante todo éste tiempo.
-Cuatro de los seis que estamos aquí somos sospechosos.-Contestó Niall.-De haber ayudado a Abigal a enviar mensajes amenazantes a Kesha. ¡A Kesha! Si fuera otra persona tal vez lo entendería un poco mejor, pero ella era querida por todo el grupo. Fue la que nos unió, la creadora del grupo de Adventures Warriors.
Todos se quedaron callados de nuevo. Se sentaron en el sofá y en algunos sillones. Louis incluso se quedó sentado en la alfombra del suelo, abrazando un cojín. Estaban absortos en sus propios pensamientos.
-Perdón por echar a perder tu teoría Liam, pero creo que Heather no es. Sospecho de alguien mucho más cercana a Abigal. Alguien que ahora mismo está en esta misma habitación.
El cantante levantó su mirada hacia Abie. Los oscuros ojos de la chica recorrieron la habitación buscando apoyo de alguno de ellos por las palabras dichas por su amigo.
-Sé que quisiste a Heather y tal vez la sigas queriendo, pero eso no te da derecho a acusar a Abie porque sea gemela de Abigal.
-Tú has hecho lo mismo con Heather. Has eliminado a tus mejores amigos porque tienes la plena confianza de que nosotros no hemos sido. Y luego has elegido a Heather porque quieres a Abie, tal vez si esos sentimientos fueran distintos verías las cosas de otro modo.
-Sólo digo lo que pienso y creo. Tal vez me equivoque y hayas sido tú.
Las duras y relajantes palabras de Liam retumbaron en la habitación.
-Sí.-Sonrió con sorna.-Eso te gustaría ¿verdad? Así ni tus mejores amigos ni tu novia serían culpables.
Harry se levantó del sillón.
-Espera.-Era una voz femenina, pero no la típica dulce y alegre, sino una penetrante, fría y cortante. En ese momento, con su semblante serio y sus facciones tensas, era la viva imagen de Abigal.-No voy a engañarte diciéndote que te dejo como inocente porque mentiría, pero en realidad no hago suposiciones como vosotros dos.-Miró a Liam de soslayo y luego volvió a fijarse en Harry.-habéis hecho. Creo que los cinco que somos sospechosos no somos culpables. Es más, me niego a creerlo. Somos amigos, ¿por qué queríamos hacer daño a gente que queremos? ¿Para quedarnos más sólos de lo que estamos ahora sin Bryan? ¿Para alejarnos más? Es una tontería, y que vosotros dos os peléis por ello, mucho más. Parecéis críos de cinco años.-Se levantó de su asiento.-Aún así no te culpo, ni a Liam tampoco, había defendido a dos personas que queréis. Y ahora me voy a casa, creo que lo mejor es que os deje pensar con claridad y pongáis en orden vuestras prioridades.
Se dirgió hacia la puerta y se fue. A nadie le dio tiempo de decir nada, pero todos pensaban que había tenido la razón.
-Lo siento.-Murmuró Liam, con voz apenada.
-Y yo...-Harry resopló y se dirigió hacia su habitación.
En ese momento, en la acera, Abie se abrazaba a sí misma, nerviosa y temblorosa. Tenía miedo y no podía confíar en los chicos, no por lo menos en ese momento, ni siquiera en Liam. Se dirigió hacia un callejón y entró en uno de los recintos que había allí. Un café, más concretamente. En cuanto pasó por las puertas, una gran oleada de especial aroma le inundó las fosas nasales. Aquello era la tranquilidad en su estado más puro gracias al sitio donde estaba, la gente no solía pasar por callejones oscuros. Se sentó en una mesa cerca de una pequeña ventanita, como solía hacer siempre que iba a quel lugar y se mordió las uñas, nerviosa.
-Menos mal que vuelvo a verte.
La joven se giró hacia la voz. Llevaba un abrigo que le tabapa hasta el cuello y un gorro de lana en color rojo.
-No debería estar aquí...
-¿Pero?
-Pero necesito estar contigo.-Abie sonrió un poco y no pudieron evitar abrazarse con fuerza.

                                                            ~~~~~~~~~~~~

-Es tarde, deberíamos irnos.-Ben se frotó los ojos. Estaban rojos del cansancio.
-Iros vosotros, yo no me moveré de aquí.-Respondió Amy abrazándose las rodillas, comenzaba a hacer frío.

-Sí te vas a ir.-Le contradijo su hermano.-Tienes que descansar.
-Si tú te quedas, yo me quedo.
-No, no lo harás. Llamaré a mamá.
-¿Y qué?-A Amy se le puso la cara roja, como siguiera por aquel camino su hermano acabaría ganando...
-Que te recogerá y me dejará aquí porque yo soy el responsable.-Y aunque parecía decirlo como regañina, lo hacía por su bien, para que descansara un rato después de una tarde muy movida.
La rubia suspiró.
-Ella me dejará. Kesha es mi mejor amiga.
-Por favor Amy... Mañana te prometo que me voy yo a descansar y te quedas tú aquí.
-¿De verdad?
-De verdad.
Ambos hermanos sonrieron y se abrazaron.
-Entonces no vamos.-Marchel se levantó y dio la mano a la chica.-Yo te llevo, Ben y George se van juntos.
-Bien.-Amy se levantó y se despidió de su hermano.
-Adiós, llama si necesitas algo.-Le dijo George.
-No os preocupéis.-Sonrió el moreno.
En cuanto los vio desparecer se le enrojecieron los ojos. Y no por el cansancio sino por el dolor acumulado, tenía ganas de llorar, y muchas. Un par de lágrimas salieron por sus ojos y dejó que siguieran una detrás de otra. Ni siquiera se dio cuenta de que alguien se había sentado a su lado y en ese momento lo estaba abrazando.
-Todo estará bien.-Susurró Richard.
-La quiero mucho.-Se quitó las lágrimas que le quedaban y se despegó del hombre. No quería parecer un sensible delante de su futuro suegro.
-Yo también.-Asintió el padre de la joven con una sonrisa triste.-¿Y sabes? No es malo llorar de vez en cuando. Puedes hacerlo si así te encuentras mejor.
-No.-Suspiró y se relajó.-Estoy... bien. Dentro de lo que puedo.-Miró a su acompañante y entonces se dio cuenta de que era un poco egoísta por su parte. Richard no se había quejado en todo el día delante de él, no había llorado ni compartido su dolor con nadie aún siendo el padre de la joven.
-Es sólo cuestión de relajarte y pensar en que nada malo va a pasar.-La voz de Richard llegó a sus oídos lentamente, y no reaccionó hasta después de unos segundos.
-No soy una persona demasiado positiva.-Suspiró el adolescente, alborotándose su flequillo oscuro.
-Pues deberías serlo.
-Los pesimistas son los únicos que cambiarán el mundo, ya que ellos no ven nada bueno en él.-Recitó.

Richard sonrió con amargura, recordaba perfectamente cuando días atrás Kesha le había dicho la misma frase y luego había añadido: "Si quieres culpar a alguien ve a
hablar con Brendon" y acto seguido su risa. Esa risa contagiosa, entre dulce y divertida.
El hombre tragó saliva y se giró hacia el chico, quien lo miraba frunciendo el ceño, seguramente preocupado por lo que le ocurriera o estuviera pensando.
-Bonita frase.-Fue lo que respondió, y sin nada más que decir, se quedaron en silencio. 

                                                            ~~~~~~~~~

Habían pasado dos días de todo aquello. Louis acariciaba con ternura la mano de su novia.
-Estoy tan contento de que todo haya salido bien.-Suspiró, por quinta vez en aquella mañana nublada.
Daisy no pudo por más que sonreír de nuevo. Estaba cansada, agotada por los acontecimientos. Había perdido mucha sangre y se encontraba débil, pero todo había merecido la pena, en la habitación contigua, separada por un gran cristal, se encontraba en una incubadora su hija. La pequeña seismesina había nacido sana, aunque aún necesitaba ayuda médica para salir adelante como un bebé normal. Su peso era inferior al normal.
-Dais...-Susurró el joven con voz ronca. No quería hablar de ello, pero tenía que hacerlo en algún momento.-Encontraron restos de alcohol en tu organismo. Eso juntado con que eres una madre joven hicieron que la niña fuera prematura. Lo que quiero decir es... que no sabía que bebías.
-Lo siento. Tenía que habértelo contado.-Sus ojos verdes esmeraldas se dirigieron hacia el joven.-Tengo problemas de alcohol, a veces. Cuando estoy contigo nunca bebo porque quiero dejarlo, pero cuando estoy sola no puedo resistirlo. Voy incluso a un club de alcohólicos anónimos.
Louis se quedó con la boca abierta, no tenía ni idea de ello y no sabía bien qué decir.
-Po...podías habérmelo contado, tal vez te hubiera ayudado.
-Sólo lo sabe Tony.
-¿Por qué será que no me extraña?-Murmuró Louis cruzándose de brazos. Cada vez le caía peor aquel joven que parecía saber todo de su chica, cosas que ni siquiera Louis sabía.
-No te enfades con él. Si lo sabe es porque él también va conmigo a esas clases.
-¿Cómo?-Aquello era increíble, y el cantante intentaba asimilar todo lo mejor posible.
-¿Recuerdas el accidente de coche? Maine Wercbrooks, mi prima, murió ese día. Ella nos tendió una trampa para que volviéramos a hablar y nos citó a los dos. Yo estaba enfadada con él porque me había dejado para estar con Maine, pero lo pasamos bien, casi lo olvidamos. Ese día bebimos mucho, muchísimo. Por aquel entonces cada vez que salíamos bebíamos, los tres por separados o los tres juntos, pero teníamos muchos problemas de alcohol. Tony el que menos, así que él fue el que cogió el coche. Una curva, un camión, y cuando volví a despertar estaba en el hospital. En la cama de al lado, Tony, y frente a mí, un policía. Recuerdo esas cuatro palabras que hicieron que volviera a desmayarme y no me despertara hasta tres días después.
-¿Cuatro palabras?
-Su prima ha muerto.-Daisy tragó saliva y se limpió las mejillas, que ya estaban llena de lágrimas.-Desde entonces, Tony y yo hemos intentado dejar de beber, pero cuando lo hago es como volver a aquel día y a veces incluso me sienta bien. No creo que me entiendas, pero.-Sollozó y se mordió el labio para no seguir haciéndolo. Suspiró tras unos segundos y continuó.-...sólo quiero decirte que intento cambiar, para estar contigo, para que esto salga bien. Tony es solo... una persona que entiende lo que he pasado, no lo culpes. El perdió a la persona que más quería, y yo también. Maine era como una hermana para mí.
-Lo entiendo.-Asintió con la cabeza para dar más credulidad a sus palabras.-Y te ayudaré en lo que haga falta. Tienes que intentar dejarlo, tu prima está en un lugar mejor y en tu gran corazoncito.-Daisy soltó una leve risita nerviosa y Louis también sonrió.-No necesitas beber para recordarla. ¿De acuerdo?
-Sí.-Se limpió las últimas lágrimas y sonrió.
-Maine...-Susurró Louis.
-¿Es un nombre precioso, no crees?
-Maine Tomlinson Wercbrooks.-Recitó el chico agarrando la mano de Daisy con fuerza de nuevo.
-Ya tenemos nombre para nuestra hija.-Cerró los ojos, y aún sin ser creyente, rezó.

                                                                    ~~~~~~~~~

-No Abie.-Liam se alejó un poco de la chica, quien resopló y se sentó en su cama. Cogió el mando de la tele y la apagó.
-¿Por qué la apagas?-Preguntó el joven quien se colocó sentado con las piernas cruzadas.
-Porque me aburre.
-¿Y qué te gustaría hacer entonces?
-No lo sé.-Rodeó el cuello del chico con sus manos y se acercó a besarlo.
-No, para.-Liam se apartó y se levantó de la cama de un salto.
-Sólo iba a darte un beso.-Se quejó la joven cruzándose de brazos y frunciendo el entrecejo.-¿Por qué estás tan arisco?
-¿Y por qué estás tan cariñosa? Cuando estabamos viendo la tele igual, no parabas de insistirme.
-¿Insistirte a qué?
-No sé, será a jugar las cartas.
-Oye, no seas tan sarcástico ¿vale?
-Si tus preguntas son tan estúpidas no me queda otro remedio.
-¿Pero qué te pasa? Es que de verdad que no te entiendo Liam.
-No es el momento Abie. Vengo aquí después de ir a ver Kesha.
-¿Y qué?
-¿Cómo que y qué?-Liam negó con la cabeza, indignado por las palabras de su novia.
-Pues que nosotros tendremos que continuar nuestras vidas sin ella. Es casi imposible que sobreviva. ¿Lo entiendes? Asímilalo, Kesha va a morir.
El chico frunció el ceño.
-¿Cómo puedes decir eso y quedarte tranquila, Abie? Ella es tu amiga.
-Lo es, pero soy realista. No me aferro a falsas ilusiones.
-Los médicos dicen que puede que sobreviva.
-En estos dos días no ha mejorado nada. ¿De verdad lo crees?
-Dime la verdad Abie...¿ayudaste a tu hermana?
Los oscuros ojos de la chica miraron incesantes y desconcertados a los de él.
-¿De verdad me preguntas eso? ¿Lo crees?-Al no recibir respuesta, asintió.-Lo crees.
-No sé que creer. No sé en quién confiar. No sé qué hacer. Sólo sé que alguien ha ayudado a Abigal, y tú eres una posible sospechosa.
-Yo no lo hice.
-¿Y cómo puedo comprobarlo?
-No puedes.-Negó la joven.-Es mi palabra. Si la crees te quedas. Si no, vete.
Ambos se quedaron mirando un buen rato. Liam caminó hacia la puerta y Abie cerró los ojos. No podía creerlo. Quiso llorar, pero no lo hizo.
El joven agarró el pomo pero no se atrevía. Ella no había sido, era imposible. Abie, su querida Abie. No podía ser, pero entonces, ¿por qué se iba? ¿Por qué no hablaba con ella y solucionaba las cosas? Pero entonces recordó sus palabras dichas con gran dureza: "Es casi imposible que sobreviva. ¿Lo entiendes? Asímilalo, Kesha va a morir." ¿Cómo podía haber dicho aquello? Giró el pomo y salió de allí, cerrando con un portazo.

                                                                 ~~~~~~~~~~

-Estoy nerviosa... ¿y si Richard no quiere verme?-La joven tembló y se paró en medio de aquellas escaleras.
-Tú no fuiste Heather.
-Pero eso él no lo sabe, Jonathan.
-No va a pasar nada, seguro que alguno de tus amigos ya la han visitado y no ha pasado nada.
-Amigos.-Murmuró la chica con poca convicción volviendo a subir.-Esos mismo que no me hablan porque se piensan que he sido yo. Excepto Louis, Yuriko y Niall todos me rehúyen.
-Es normal.-Suspiró el joven.
-¿Normal?-La chica elevó un poco la voz.-¿De verdad ver normal que tus mejores amigos piensen que eres una persona horrible?-Suspiró.-Sé que yo mismo pensé que fue Yuriko porque era la que más conocía a Kesha, pero nunca le hubiera ignorado de la forma que ellos me están ignorando. Es como si no existiera, como si fueran completos desconocidos.
-Se les pasará. Dales tiempo a que se den cuenta de que tú nos has sido.-Jonathan tiró de su mano y la paró.-Y ahora respira y tranquilízate. ¿Vale?
-Vale.
-Bien...-Jonathan la abrazó.
-Gracias.
Ambos subieron a la planta correspondiente y caminaron hacia las sillas azules ocupadas por rostros conocidos.
-Hola Heather, ¿cómo estás?-Richard surcó una sonrisa en su rostro agotado por el cansancio. Se le veía las ojeras bajo sus grandes y tristes ojos marrones que parecían estar sin vida.
-Hola señor Stadler...-Murmuró la joven con tono educado.-Yo estoy bien, gracias. ¿Y Kesha... tiene alguna noticia?
-No me llame de usted.-Respondió el hombre intentando cambiar de tema.-Nos conocemos desde hace mucho.
-Ya...-Suspiró y miró a los ojos al hombre, suplicante por una respuesta.
-No está bien. Los médicos sólo hacen negar con la cabeza.-Tragó saliva y se frotó las manos por la cara.-¿Pero sabes? Ayer nació la hija de Louis. Una pequeña seismesina si no me equivoco. Deberías ir a verlo, es tu amigo.

-Kesha también es mi amiga. Ella me necesita mucho más que Louis en este momento.
-Es muy pequeña, sólo la vi por el cristal de la habitación... Kesha cuando nació era mucho más grande, ¿lo sabías? Pesaba cerca de tres kilos y medio.-Soltó una risita histérica.-Y no cesaba de llorar. Me levantaba cada noche a arroparla, así durante el primer mes, luego comenzó a acostumbrarse a dormir.-Cogió las manos de Heather y sonrió.-Kesha va a vivir, ¿lo sabes no?
-Claro.-Apretó las manos del hombre cariñosamente.-Claro que vivirá y ya no estará llorando, sino que sonreirá y volverá a reír como siempre.
En ese mismo momento la voz del hombro fue más aguda y dijo unas palabras en voz baja, como si estuviera dentro de un trance.
-Me estoy volviendo loco Heather. La espera me está volviendo loco.-Tragó saliva y cerró los ojos. Luego se los frotó con fuerza y los abrió, dejándolos rojos.
Candy se levantó en ese momento de su asiento, preocupada.
-Papá siéntate.
Así lo hizo. Se sentó y respiró profundamente.
-Ya estoy mejor.-Asintió un par de veces y sonrió un poco.
-Deberías descansar.-Pidió la rubia con voz cansada.
-Sí...-Cedió por primera vez.-Voy a ir a casa, voy a darme una ducha y me vuelvo.
-Ve a ver a Susi, por favor. Llevas dos días sin verla y ayer por la noche me preguntó por ti.
-Vengo en una hora.
-O en dos.-La rubia ladeó la cabeza.
-O en una y media.-Sonrió al fin el hombre. Dio un beso a su hija en la cabeza y se levantó.-Gracias por venir Heather, me alegra verte de nuevo.-Sonrió a la muchacha y se fue.

                                                    ~~~~~~~~~~~

-Niall.-Susurró Claudia con voz dulce.-¿Seguro que estás bien?
-Sí.-Asintió él, con amargura.-Estos días no están siendo especialmente fáciles, sólo quiero dormir. Dormir mucho.-Agarró su manta y se acurrucó aún más en su cama.
Claudia hizo una mueca y miró a Raquella y a Lidia con tristeza. Las tres, sentadas a los pies de la cama, se sentían muy mal por el chico.
-Deberías animarte un poco y comer algo.-Pidió Lidia.-No puedes seguir así.
-No tengo apetito.-Murmuró.-Por favor, dejadme sólo. Muchas gracias por la visita, pero no tengo ganas de nada. Ni de películas, ni de canciones, ni de comida...
Claudia se encogió de hombros y le acarició la pierna. Luego se levantó y salió de la habitación, acompañada de Lidia. Raquella sin embargo se quedó allí. Se acercó un poco al joven. Le acarició el pelo con dulzura y sonrió al ver que se giraba para mirarla. Su expresión era de tristeza absoluta y tenía los ojos rojos.
La chica ladeó la cabeza y entrecerró sus preciosos ojos claros.
-No me gusta verte así Ni. Aunque estés triste, debes cuidar tu salud para no caer enfermo.
-Yo nunca me pongo enfermo.-Se encogió de hombros restándole importancia.
-Lo sé, eres como fuerte como un roble, pero prométeme que comerás por lo menos, no puedes dejar de alimentarte.
-Lo prometo.-Afirmó tras unos segundos.
-Y recuerda que aquí estamos para lo que haga falta.-Sonrió y se levantó de la cama.
-Muchas gracias Raqui. Te quiero mucho.
-Y yo también.
Niall volvió a acurrucarse en su cama. Aunque la charla con su amiga le había alegrado un pequeño instante seguía estando triste. Raquella se sintió muy apenada por él, pero sabía que debía dejarlo descansar y estar sólo un tiempo. Así que salío de la habitación.

                                                      ~~~~~~~~~~~

-¿Cómo está Niall?-Preguntó Harry cuando vio a las chicas bajando las escaleras tras ir a ver a su amigo.
-Mal... no quiere comer.-Respondió Lidia con amargura.-Pero espero que pronto mejore.
-Yo también lo espero.-Asintió Raquella con tristeza.-Bueno chicos, yo me voy. Nos vemos pronto.-Cogió su mochila y, antes de salir, acarició al gatito que se encontaba tumbado en un el sofá.-Adiós Stanley.
-Yo también debería irme. Espérame Raquel-Lidia recogió sus cosas y las dos amigas salieron juntas.
-¿Cómo está Louis?-Preguntó entonces la única chica que quedaba en la casa. Desvió su mirada del gatito, que se había quedado dormido y miró a Harry.
-Muy bien.-Sonrió el chico.-Por suerte ha salido todo estupendamente.
-Me alegro entonces.-Suspiró y entrelazó los dedos de sus manos, neviosa. Como siempre, estar con él a sólas le producía cierto pavor aunque también mucha alegría, que en ese mismo momento estaba amortiguada por la tristeza de Niall y lo mal que se encontraba su gran amigo.
-Muchas gracias Clau.
-¿Por qué?-Abrió mucho sus ojos marrones.
-Por todo. Por los detalles, por tus visitas, por el gato. No puedo creer que te ignorara de esta forma. Parecía como si te estuviera evitando y simplemente pasé de ti durante un tiempo. No es algo de lo que me enorgullezca precisamente.
-No importa Harry.
-No, sí que importa. Eres muy especial para mí, Claudia. El día que llegaste a mí fue un día significativo por muchas cosas. Eras como un regalo de Navidad personificado.
La joven se puso colorada ante aquel halago.
-No creo que sea tanto.-Contestó.
-Sí lo es. Y quiero pedirte disculpas por haberte tratado como si no existieras o no fueras importante. Lo eres, y mucho.-Se acercó y le dio un abrazo a la joven.-Gracias Clau.
------------------------------------------------------------------
¡Hola chicas! Aquí está el capítulo por fin. Tengo muchísimas ganas de subirlo, de ver vuestra reacción y sobretodo tenía ganas de escribirlo yo, de terminarlo por fin y cuando lo he hecho, creedme que me he sentido súper bien. No es el mejor de los capítulos, pero aún así estoy contenta de que después de tanto tiempo haya acabado un capítulo entero ^-^
Así que nada, muchas gracias a todas, espero que os guste muchíisimo y ya sabéis, si podéis darle a las reacciones y comentad me encantaría ^^
Ah y otra cosa, ¿queréis que haga otras encuestas? ¿Y un cambio en el blog? Tengo pensado hacer un cambio de diseño ¿qué os parece la idea? 
Yo ya me despido, un saludo y muchísimos besitoos ^^