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Relato + Adelanto! ;)


Este relato es sobre una parte importante de la vida de uno de los personajes de la historia que me ha parecido buena idea ponerlo. Antes que nada, unos datos importantes:
Kesta: 15años
Candy: 13 años
S: 1 año.
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La lluvia repiqueteaba en los ventanales de aquella habitación. Kesha, sentada en una silla de madera, esperaba la llegada de sus padres, los cuales habían ido de compras.
Miró de nuevo el reloj, colgado en la pared y supiró. Ya eran cerca de las nueve y media y habían salido a las seis. Además, le habían dicho que no tardarían demasiado...
El llanto de su hermana pequeña le sacó de sus pensamientos. Bufó y corrió hacia la habitación de su hermanita.
-¿Qué te pasa peque? ¿Tienes hambre?
Cogió con sumo cuidado al bebé y lo posó en sus brazos. Los grandes ojos negros de aquella inocente criaturita, la miraban con curiosidad. No era a ella a la que esperaba ver, si no a Kate o a Richard.
La joven se dirigió hacia el cuarto de Candy.
-Hermana, ayúdame a preparar la comida. Papá y mamá parece que tardarán en llegar.
La rubia leía un libro de Kika Superbruja, pero entendió perfectamente lo que su hermana le estaba diciendo.
Dejando el libro en la repisa, se dirgió a las escaleras y siguió a su hermana alegremente, al llegar a la cocina sacó un cartón de leche semi vacío y lo sirvió en el biberón.
La pelirroja se puso una coleta, dejando su flequillo en forma de cortinilla hacia delante y dejó a Susi en su comedero especial. Le tendió su osito de peluche y, mientras la pequeña jugaba, la joven se acercó a preparar algo delicioso para la cena.
-¿Habrá pizza?-Preguntó Candy, mientras se mordía las uñas, ahora pintadas de diferentes colores.
-Ayer cenamos pizza.-Contestó la mayor, ladeando la cabeza.
-Tienes razón.-Rió la rubia, cuando un pitido desagradable sonó interrumpiéndola.
Candy abrió el microondas y sacó la leche, ahora caliente. Sirvió un poco de leche fría, para que su hermanita no se quemara, y se acercó al bebé.
Lo cogió en sus brazos y lo arropó en su pecho. Con sumo cuidado le fue dando el biberón poco a poco.
Kesha sacó unas judías verdes y las puso a cocer, además añadió un par de huevos fritos a su complemento. Sacó un paquete de Ruffles de Jamón y las colocó en el centro de la mesa. Terminó de ponerla y de cocinar lo que estaba preparando.
-¡A comer!-Exclamó, al igual que lo hacía su madre.
La rubia meció a su hermanita y la dejó en su trono celeste. Se sentó frente a su hermana y pinchó una judía con su tenedor.
-Están muy buenas, pero me gustan más las que hace papá.
-Y a mí. Richard las hace riquísimas.
Ambas se miraron y no pudieron evitar sonreír.
-Bueno, ¿cómo te va en las clases?-Preguntó la mayor.
-Normal. Es que segundo es muy dificil. Además, mi profesor de Naturales es un idiota.
-¿El señor Stike?-Preguntó la pelirroja, alzando una ceja.
-El señor Stike.-Contestó apuntándola con el tenedor.
-Es normal. Es demasiado exigente, pero pronto te acostumbrarás a él, ya verás.
-Lo dices tú, que eres muy lista.
Kesha soltó una risita, mientras bebía un poco de agua.
-Estudio, que es otra cosa.-Respondió.-Anda, recojamos ésto.
Ambas llevaron los platos y vasos al lavavajillas y recogieron lo que quedaba en la mesa.
Kesha tomó a Susi en sus brazos y miró a Candy.
-Puedes ponerte el pijama y dormirte. Yo los esperaré.
La rubia miró el reloj, que descansaba en la cocina.
-Me voy a cambiar, pero esperaré contigo.-Sonrió.
La pelirroja le devolvió la sonrisa. Llevó a su hermana pequeña a la habitación y la cambió de ropa, poniéndole un pijamita celeste muy clarito, con carruseles en color blanco. La envolvió en una calentita manta blanca y la dejó en la cuna. Acarició su mejilla con dulzura.
-Buenas noches.-Le dio un besito en la frente y apagó la luz de la habitación, para poder encender la lamparita de la mesilla.
Salió del cuarto, encajando la puerta.
Se fue a su cuarto y abrió su cajón. El primer pijama que encontró no era suyo, sino de su madre. Sonrió y se lo puso, era muy calentito. Celeste, con florecitas. Algo antiguo, pero muy apreciado.
Caminó hacia el cuarto de su hermana Candy, ya atabiada con el pijama y la vio. Estaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas, mientras seguía leyendo el libro de Kika. Se había puesto un pijama amarillo, con un arco iris en el centro, y los pantalones del mismo color, pero liso. Además, tenía puesto un abrigo de rayas de colores con una capucha de pelitos rosas.
La pelirroja se sentó a su lado. Se cruzó de piernas y suspiró.
-¿Qué pasará?-Preguntó, más bien a sí misma, que a su hermana.
-No lo sé.-Candy cerró el libro y, sin moverse, lo dejó en la mesita. Miró a su hermana y se mordió el labio inferior.-¿Qué crees que le pasarán?
-¿Te refieres a papá y a mamá?-Preguntó la pelirroja, aún sabiendo perfectamente de quién le preguntaba.
Candy ladeó la cabeza y alzó ambas cejas a la vez.
Kesha bufó, mientras bajaba la vista, y se encogió de hombros.
-No lo sé.-Se mordió la lengua para no decir lo que estaba pensando y no herir los sentimientos de su hermana: “Aunque creo que no sea algo bueno”.
Pero Candy hizo una mueca de tristeza, averiguando lo que su hermana pensaba. Cogió su móvil, el cual estaba en el bolsillo de su chaquetón y miró si tenía algo. Tal y como se imaginaba, una llamada perdida y un mensaje se anunciaba en su móvil. La llamada era de su amiga Caroline. Decidió llamarla más tarde y abrió el mensaje. Inmediatamente una tonta sonrisa se dispuso en su rostro.
Kesha alzó la vista y la miró intrigada. Echó un rápido vistazo a la pantalla que su hermana estaba mirando.
-¿Qué pasa?-Preguntó.
-Oh. Nada.-Candy cerró rápidamente el móvil sin leer el mensaje, mientras sus pómulos se enrojecían a la velocidad de la luz.
-Con que Tommy, ¿eh?-La mayor soltó una risita.-Es mono.
La rubia miró a otro lado.
-Es un buen amigo.
-¿Y te gusta?-Volvió a preguntar la mayor.
-Un poco.-Admitió con una media sonrisa.-Pero él es demasiado guapo.-Abrazó sus rodillas con fuerza, pero no soltó su móvil, el cual estaba en su mano derecha.
-A mí no me lo parece tanto. Es... normal.-Kesha se encogió de hombros.
-Porque a ti te gusta Bryan.
La pelirroja sonrió.
-Él es mi mejor amigo. No me gusta.
Candy sonrió y abrió el móvil.
-Haber que me ha mandado.
La mayor se puso a su lado y leyó el mensaje en voz baja.
-“Me parece genial la idea del cine. Hablamos mañana en clase, rubita.”
La menor sonrió al leerlo. Bajó de la cama de un salto y abrazó el móvil con efusión.
-Genial hermanita.-Apremió la pelirroja, bajando de la cama y poniendo su mano en el hombro de Candy.
La rubia llamó a su amiga Caroline para contarle lo sucedido, mientras Kesha se fue a su cuarto.
Se sentó en la silla de su escritorio y miró su móvil. Como suponía no tenía nada. Resopló. Incluso su hermana pequeña tenía más notificaciones que ella.
Encendió el portátil y se metió en Google Chrome. Tecleó rápidamente: MSN.
Escribió su cuenta y esperó pacientemente.
Apenas tenía veinte contactos, aunque solo hablaba a dos. Su amigo Bryan no estaba conectado. Siguió bajando por todos los contactos y...¡Sí! Sonrió al ver el nombre de “Yuriko” junto a un botoncito verde que indicaba que estaba conectada. Abrió una ventana y escribió con rapidez:
-Hola.
Esperó unos segundos y le llegó la respuesta.
-Hola Kesha.
Una solicitud de videocam tras haber enviado el mensaje. Aceptó y se fijó en el rostro de su mejor amiga. Aquella loca y moderna japonesa. Llevaba un gorrito con visera en color amarillo encima de su pelo negro. Sonreía, como siempre, y en sus manos llevaba una revista amorosa, que a Kesha siempre les resultaba odiosas. Enseñó sus uñas a su amiga.
-¡Me he hecho la manicura!-Exclamó.
Kesha rió al ver las perfectas uñas largas pintadas con manicura francesa.
-Muy bonitas.
-Arigato.-Respondió la japonesa con una leve inclinación de cabeza.
Kesha volvió a sonreír, pero borró rápidamente su sonrisa.
-Mis padres aún no han llegado.
-¿No?-Su amiga frunció el cejo.
-No Yuri, no.-Negó.
-No me llames Yuri.-Pidió la japonesa abriendo mucho los ojos.-Por favor.
-Lo siento.-La pelirroja volvió a sonreír.
-Bueno, y ¿por qué?
-Pues la verdad es que no lo sé, no me han llamado ni n...-Se quedó callada, porque escuchó el sonido de la puerta principal abrirse.-¡Ya están ahí!
Kesha suspiró aliviada y sonrió enormemente.
-Te dejo ya Yuriko. Nos vemos mañana.
La morena se despidió con la mano.
-Adiós nena. Hasta mañana.
Kesha quitó rápidamente la cam y apagó el ordenador. Corrió hacia el cuarto de su hermana, la cual aún seguía hablando por teléfono. La rubia tapó el auricular y miró a su hermana.
-Ya están aquí.-Gritó la pelirroja, asomándose por el umbral de la puerta.
Candy sonrió.
-Caroline te dejo. Mis padres ya han llegado.-Colgó, se metió su móvil en el bolsillo y ambas hermanas bajaron las escaleras.
Se quedaron paradas al ver solo a Richard. Pero no era eso lo extraño, si no que, además tenía una escayola en el brazo y un par de magulladuras en el rostro y en las manos.
-Papá...¿estás bien?-Pregutó Kesha con cierto nerviosismo.
Richard sonrió amargamente y extendió su brazo bueno.
Ambas chicas corrieron hacia su padre y los tres se fundieron en un enorme abrazo.
Ambas se sentaron en el sofá, mientras él se quedó en el sillón.
-¿Y mamá?-Preguntó Candy, con una mueca de tristeza.
-Se ha ido, para siempre.-Contestó Richard con lágrimas en los ojos.
-Eso es mentira.-Negó Candy comenzando a llorar.
Kesha se quedó en su sitio, mientras las lágrimas recorrían por sus mejillas. Cerró los ojos y, con el puño de su camiseta de pijama, se quitó las lágrimas producidas por el dolor de aquella noticia.
-¡No!-Gritó Candy mientras seguía llorando. Se puso de pie de un salto y se acercó a Richard.-Tú has sido, es por tu culpa. Tú estás bien, y ella ha muerto. ¡Es tu culpa!-Volvió a gritar.
La rubia salió corriendo de la habitación, se escuchó sus pasos por la escalera y cuando entró en su cuarto, pues sonó el portazo de la puerta de su dormitorio.
Richard comenzó a llorar en silencio, dolido por las palabras de su hija.
Kesha miró a su padre, dolorida por todo aquello. Se acercó a él y le acarició la mejilla.
-Quería mucho a mamá.-Sollozó.
-Y yo.-Richard abrazó a su hija con efusión.
-No quería que se fuese...

Kesha se apoyó en el hombro de su padre y cerró los ojos. El móvil de Richard sonó y él lo cogió, eran familiares que ya le daban el pésame. Alzó sus ojos azules y, rápidamente los bajó, mientras, tembloroso contestaba y daba las gracias por las condolencias.
Kesha se alejó de allí. Se abrazó a sí misma y comenzó a llorar en silencio. Entró en su cuarto. De la furia, tiró un peluche que había en la cama.
Se tumbó en ella y ahogó un llanto entre las sábanas.
-Mamá...-Susurró entre sollozos.
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Además, les dejo un mini-adelanto del capítulo siguiente (con frases de fragmentos esparcidos XD):

Harry y Zayn le dieron el visto bueno al momento y tras unos minutos Liam y Niall también entraron en razón.
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-Si tu madre y yo estamos juntos, es solo por ti. No por amor.-Se quedó callado unos segundos, tal era el silencio que se esuchó cómo la chica tragaba saliva.-Y ahora haz lo que te digo, porque si no, la próxima vez le contaré la verdad.
                                                            ~~~~~~~~

-Lo siento. Pero yo no puedo admitir que te quiero como algo más. Tal vez algún día lo llegue a sentir, pero por ahora no me gustas tú. Hay otra chica.
                                                            ~~~~~~~

"Te esperamos en la sala secreta. A.L"
                                                         
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Eso es todo! Besitoos :)

Capítulo 57: Noticia inesperada


Lunes por la mañana. Kesha salió de su cuarto, ya atabiada con unos vaqueros oscuros, una camiseta y su cazadora negra. Además llevaba sus botas negras a juego. Bajó a la cocina para desayunar. Allí, Candy fingía tomar unos cereales de chocolate, mientras Richard preparaba café.
-Buenos días.-Saludó la pelirroja educadamente mientras le daba un beso en el pelo a su hermana.
Se sentó a su lado y le sonrió.
-¿Cómo te encuentras?-Susurró para que su padre no se enterara.
-Bien...-Contestó ella mientras tragaba saliva.
Kesha torció sus labios en una mueca de disgusto, sabía que no era cierto, pero no quiso molestarla más.
-Me alegro.-Fue lo único que dijo levantándose.
Se preparó un Cola Cao y lo bebió apresuradamente.
-Richard.-Dijo alto para que su padre se enterara, mientras dejaba la taza en el
lavavajillas.-¿Y Susi?
-Arriba durmiendo, hoy no tiene clase.-Contestó éste secamente.
-¿Y eso?
Su padre soltó un bufido y la chica se encogió de hombros y se apresuró a decir.
-Da igual, no quiero saberlo.
Salió de la cocina con rapidez y se colocó su mochila en la espalda. Fue al baño a lavarse los dientes y salió, montándose en su coche rojo.

                                                              ~~~~~~~~~

Candy, en la cocina, se levantó y dejó el cuenco, con prácticamente todos los cereales, en la encimera.
-No tengo más ganas, papá.
Él la miró con el ceño fruncido.
-¿Y eso? ¿Ya no te gustan? No has comido nada.
-No tengo hambre.-Respondió la chica como si fuera algo normal.
Richard se acercó a ella y le puso la mano sobre los hombros. La miró a los ojos directamente como si quisiera descubrir algo y suspiró.
-Pero pequeña, ¿cuándo has dejado los cereales en el desayuno?
La rubia ladeó la cabeza y se encogió de hombros.
-Tal vez desde que dejaste de seguir uniendo tu familia y dejaste escapar a Kesha.-Dio como respuesta, dándose la vuelta y dejando a un padre estupefacto.


                                                                     ~~~~~~~~~~~

Kesha caminó por el pasillo de su instituto hacia su taquilla. La abrió bajo la atenta mirada de algunos alumnos y sacó sus libros de la primera asignatura del día: Historia. Resopló y la cerró con lentitud.
Entonces, unas manos se posaron en sus ojos y no pudo ver nada.
-¿Quién eres?-Preguntó tocando las frías y finas manos que la tapaban.
-¿No me conoces?-Preguntó la voz, transmitiendo un tono de diversión.
Kesha ahogó un grito de alegría.
-¡Amy!-Gritó la pelirroja.
Las manos se quitaron de sus ojos y se dio la vuelta, viendo a una preciosa chica rubia, de ojos azules y una sonrisa encantadora. En sus mejillas se podían apreciar dos bonitos hoyuelos que la hacían infantil y divertida al mismo tiempo. Las dos amigas se fundieron en un abrazo.
-¿Cómo te fue lo del viernes?-Preguntó la pelirroja mientras caminaban hacia la clase.
-¡Genial! Perdí clase y eso es lo importante.-Respondió soltando una risita y guiñando un ojo a su amiga.
Kesha soltó una carcajada, contagiándose de su alegría. Aquella chica era toda vitalidad.
-Pero me refiero si estás bien.-Dijo tras unos segundos, poniéndose seria.
-Sí sí. Solo tuve un pequeño ataque de ansiedad, nada más.
La pelirroja le sonrió con dulzura. Y es que aquella chica tenía bastantes ataques causados por problemas de corazón, que, aunque le daban con frecuencia, y a veces más de la normal, nunca le pasaba nada gracias a los antibióticos y revisiones al médico que tenía cada cierto tiempo.
Aunque la verdad es que el último que había tenido, había sido un poco más fuerte que las otras veces, y todos, incluso Kesha, se habían asustado mucho por la joven, aunque afortunadamente no había llegado a ser muy grave.
-Me alegro, entonces.
Las dos amigas entraron en la clase y fueron hacia sus asientos, que eran los dos últimos situados en la parte derecha.
Se sentaron una al lado de la otra y sacaron los estuches.
-Bueno, ¿y tu "finde"?-Preguntó la rubia abrazando sus rodillas con ambas manos , enfatizando la última palabra, que la había dicho en español, como siempre.
Kesha chasqueó la lengua.
-Muy ajetreado.-Fue lo único que dijo.
-¡Cuenta, cuenta!-Pidió la rubia alegremente dando palmitas.
La pelirroja volvió a reír.
-Pues verás... El viernes vi a lo lejos a Niall... con su novia. Y ayer estuve hablando con Louis cara a cara y dimos un paseo.-Kesha suspiró.-Los echo tanto de menos.
La rubia rodó los ojos.
-Kesha ¡no! No vuelvas a preocuparte más por ese idiota. Niall ya no te quiere y tú aún sigues pensando en él. Seguro que él no pensó ni dos días en tí.
Ella negó con la cabeza.
-No lo conoces. Él no es como tú dices, lo pasó mal por mi culpa, lo sé. Me lo dijo Louis,
-¡Y tú también lo pasaste mal!
-Pero fue mi culpa.-Volvió a insistir la chica.
-¡No! ¿Sabes por qué lo hiciste?-Se paró unos segundos, pero al ver que su amiga no decía nada, continuó.-Porque le querías tanto que solo pensaste en su bien. Solo querías que él pudiese ser feliz.
Kesha negó y cerró los ojos. No quería llorar. Amy le puso ambas manos en sus hombros. La pelirroja abrió sus preciosos ojos miel y se encontró con la cálida sonrisa de su amiga. Eso le hizo arrancar una media sonrisa.
-Tienes que dejar de pensar en él.-Insistió la rubia.-Tampoco puedes quedar con ninguno de los chicos.
-Pero Louis me dijo que...
-Con ninguno.-Le cortó con vehemencia.-Si no, te traerá recuerdos.
En eso tenía razón, Kesha suspiró profundamente y contó hasta diez para calmarse.
-Está bien.-Jactó, sin acordarse del problema de su hermana ni del culpable: Harry.
-¿Y sabés qué?-Su amiga volvió a esbozar una gran sonrisa en su rostro.-Esta tarde venimos al insti.
-¿Para qué?-Preguntó la pelirroja frunciendo el ceño, extrañada.
-Mi hermano está haciendo un musical para la fiesta de Navidad. Tú podrías
participar, tienes buena voz.
-¿Yo? ¿Buena voz?
-Sí. El día que fuimos a un karaoke en la ciudad cantaste genial, ¡muchos te aplaudieron por tu actuación!
-Pero no me gusta cantar.
-¿Y qué? Tú ven, te presento a mi hermano y a sus amigos. Es un grupo masculino, así que tú serías la única chica.
-¡Qué vergüenza! Ahora sí que no voy.-Negó la pelirroja poniéndose levemente colorada.
Amy al darse cuenta soltó una risita.
-Bueno, en verdad, yo también estoy.
-¡Si cantas fatal!
La rubia frunció el ceño, pero acto seguido sonrió.
-Lo sé, pero toco la guitarra, ¿recuerdas?
-Es verdad.-Afirmó la pelirroja ladeando la cabeza, de repente se acordó de algo.-¿Por qué no me lo has dicho antes?
-Porque no quería admitir que mi hermano y yo tenemos algo en común.-Improvisó.
La pelirroja volvió a reír, pero su risa fue interrumpida por la voz del profesor, que acababa de entrar en el aula.
-Guardad todo. Tenemos examen sorpresa sobre los Reyes Católicos.
Algunos resoplaron, otros simplemente se quejaron y la mayoría comenzó a repasar rápidamente los apuntes para ver si podían quedarse con algo. Kesha se encogió de hombros, bien se sabía esa parte de la historia, pues era su favorita, así que no tendría problemas en sacar una buena nota. Sonrió triunfal y se dijo a sí misma que esa vez no se iría hasta terminar el examen.
-¡Kesh!-Dijo Amy en un susurro.
La pelirroja se volvió hacia su amiga.
-¿Qué?
-No me sé nada. Voy a catear.
Kesha se mordió el labio inferior, pero ya sabía lo que hacer, pues en un par de ocasiones muy puntuadas habían hecho lo mismo. Abrió su estuche y sacó dos bolis idénticos y del mismo color: azul. Le entregó uno a su amiga.
-Toma.
La rubia lo entendió en seguida y ladeó media sonrisa.
El profesor les entregó los exámenes y dijo:
-Pueden empezar.
Kesha contestó rápidamente todas las preguntas. Tras unos veinte minutos miró su folio y tras leerlo todo lo dejó en su mesa.
-Ahora.-Susurró a su amiga.
Ambas vigilaron a su alrededor y con un rápido movimiento se cambiaron el examen. La pelirroja leyó lo único que su amiga había puesto en el examen: "Amy Linkin".
Sonrió y comenzó a responder las preguntas, ya estaba acostumbrada a hacer el mismo tipo de letra que su amiga. Dejó una sin responder para que el profesor no sospechara y cerró su boli con el tapón. Esa era la señal para que se cambiasen de
nuevo los exámenes.
En ese momento, el profesor se levantó de su asiento y comenzó a caminar por la clase. Las dos amigas cruzaron una mirada veloz. Intentaron tapar los nombres y hacer como si estuvieran escribiendo.
El profesor, al pasar por el lado de las chicas no hizo nada y siguió caminando hacia delante. Amy suspiró y se relajó en su asiento, justo en ese momento el profesor se dio la vuelta y pudo ver en el folio que la chica tenía en su mesa el nombre: "Kesha Stadler". Con un brusco movimiento lo cogió:
-¿Qué significa ésto?-Preguntó.
Se acercó a la pelirroja y le arrebató el examen.
-¡Vaya, vaya, vaya!
Todos los alumnos dirigieron la mirada hacia ambas chicas.
-Explíquenme qué es esto.
La pelirroja se removió en su asiento y miró directamente a su severo y estricto profesor, ese con el que hacía solo un año se llevaba tan bien, pero todo eso cambió cuando comenzaron a bajar sus notas.
-Cada una hace las preguntas que mejor le salen, así sacamos más nota.-Mintió Kesha para incubrir a su amiga.
La rubia se quedó perpleja y lo negó.
-No es cierto. Simplemente no sabía nada y Kesha estaba haciéndome el examen. ¡Yo soy la culpable! Ella tenía todo perfecto.
La pelirroja agachó la cabeza.
-Eso no es verdad.
Amy abrió mucho los ojos, perpleja, pero no supo qué decir.
-Las dos tienen el primer trismetre suspendido. Deben irse de la clase.
Kesha recogió rápidamente sus cosas y fue la primera en salir. Yuriko, unas filas más delante de donde ambas amigas estaban, suspiró y dirigió una mirada a su examen, en el cual aún no había escrito nada, se resignó y sonrió tristemente, recordando a aquella vieja mejor amiga que sacaba esas notas tan excelentes, y de repente sintió pena por ella.
Amy recogió rapidamente sus cosas y salió a toda prisa. Vio a Kesha caminar hacia la cafetería.
-¡Kesha!-Gritó corriendo hacia ella. La cogió del brazo e hizo que se parase.-Pero, ¿qué haces? ¿Eres tonta o qué? ¿Cómo has podido hacer eso?
-Así no estarás sola en Navidades, cuando vengas a recuperar.-Intentó ironizar la chica con una sonrisa.
-No es el momento de bromear...-Suspiró la rubia.-Ibas a sacar un 10.
La pelirroja se encogió de hombros.
-Me da igual.-Se resignó mientras seguía caminando.
Amy la cogió violentamente del brazo e hizo que se parara.
-¡Au!-Se quejó la pelirroja.-Me haces daño, bruta.
-Pues más te voy a hacer como no hables con el profesor y le expliques lo sucedido. Yo sí me merezco un suspenso. Tú no.
-Ains, qué pesada eres a veces...-Resopló.
-Promete que vas a hacerlo.
Al ver que no respondía, la rubia apretó su mano al brazo de Kesha con más fuerza.
-Vale, vale, vale.-Se quejó la pelirroja intentando no ponerse a gritar.
-Así está mejor.-Amy relajó sus musculos y soltó el brazo de su amiga, el cual estaba rojo por las marcas de las uñas.
-Me ha dolido.
-Si me hubieras hecho caso desde el principio, no te hubiese dolido.
-Hablaré con él, te lo prometo. Pero ya mañana, ¿vale? Y ven conmigo.
-¿Para qué quieres que vaya?
-Para ver si puedes hacer un examen para recuperar.
-No sé si querrá.
-Por intentarlo.
Ambas amigas se miraron y se encogieron de hombros. Se dedicaron una sonrisa y se dirigieron hacia la cafetería.

                                                            ~~~~~~~~~

Los cinco chicos salieron hacia el recreo y se sentaron en una zona del bonito jardín. Harry abrió el libro de Física y comenzó a repasar.
-Tengo un examen.-Suspiró con aire preocupado.-Y no he estudiado apenas nada. Con el concierto, la comida y todo eso no me ha dado tiempo.
Zayn resopló a su lado y miró los contenidos del tema. Resopló y contestó.
-No entiendo nada.
Se tumbó en el jardín y sacó su móvil y sus cascos, encendiendo la música a todo volumen.
Louis abrió una palmera de chocolate y se la comió mientras hablaba con Liam sobre las derivadas de Matemáticas.
Niall, en cambio, se tumbó mientras movía las piernas alegremente, cuando se encontró con una chica frente suya.
-Hola.-Saludó con una sonrisa.
Aunque su expresión no era tan alegre, tenía ambas manos en la cadera y fruncía el ceño.
-¿Hola? Encima de romper tu promesa, tienes el descaro de decirme ese "hola" con tanta alegría.
-¿Prome...?-Se calló al instante y lo comprendió. Le había prometido quedar el fin de semana para terminar el trabajo de Química. Se levantó apresuradamente y juntó ambas manos.-Lo siento, se me pasó por completo.
-Ya...-Resopló la chica esquivando su mirada.
-Lidia, en serio, no lo haría a propósito.
La morena agachó la cabeza y negó.
-Ya van dos veces Niall.
-Lo... lo siento, de verdad.-El irlandés agachó la cabeza, decepcionado consigo mismo.-Podemos quedar esta tarde...
-No. Déjalo.
-Pues dime lo que tengo que hacer y te lo paso.
-No hace falta.-Contestó ella con una media sonrisa que borró rápidamente.-Ya lo he terminado todo yo. Incluso tu parte.
El rubio se quedó perplejo y le sonrió tímidamente.
-Eres la mejor.
-No me hagas la pelota.-Se quejó seria, pero acto seguido sonrió engreídamente.-Aunque eso ya lo sabía.
Ambos amigos se miraron y soltaron una carcajada. Niall le abrazó para agradecérselo.
-Bueno, voy a por unas patatas a la cafetería, ¿te apuntas?-Preguntó él con una sonrisa.
-Claro.-Respondió encogiéndose de hombros.
Ambos se dirgieron a la cafetería alegremente.
-Ah, y esta tarde quedamos, pero de verdad.
-¿Para qué?-Preguntó ella.
-Pues para lo que sea.
-Podemos hacer una merienda a lo grande.
-¡Me parece genial!
-Y ver una peli de paso.
-¡Mejor aún!
-¿Mejor que las palomitas?-Preguntó ella frunciendo el ceño.
-Ah, no, eso no.-Conestó él, medio en broma, medio en serio.
Volvieron a reír y siguieron su camino entre risas y bromas de dos mejores amigos.


                                                              ~~~~~~~~~~

Perrie salió de clase a toda prisa, pero justo al pasar por la puerta, vio a Jade apoyada en la pared del pasillo, masticando una galleta oreo proveniente de su desayuno.
-Gracias por esperarme.-Agradeció la morena mientras suspiraba, tranquilamente.
-No es nada.-Se apresuró a decir Jade con una sonrisa.
Ambas salieron hacia el patio, y se acercaron al césped, junto a sus amigos.
-¡Hey!-Saludó Liam abrazando a su novia con efusión.-¿Qué tal te ha ido el examen?
-Genial.-Contestó Perrie cruzándose de piernas y abriendo su pequeño paquetito de cereales. Miró a Liam y alzó la cejas.-¿Quieres?
-Vale.-El moreno metió la mano en la pequeña bolsita blanca y se cogió un par de cereales redondos de chocolate.-Gracias.
Ella simplemente sonrió.
Harry apoyó su frente en el césped con resignación y resopló fuertemente.
-¡No aprobaré!-Exclamó con una voz increiblemente aguda.
-Haber...-Jade cogió el libro de Física, era bastante buena, y además se encontraba en una clase superior a Harry, por la tanto, esa materia ya la tenía asumida.-Mira solo tienes que aprenderte esto y.... esta parte. Con eso apruebas.
-¿En serio?-Preguntó él con los ojos brillantes de alegría.
-Sí, pero no falles que si no puedes quedarte en un cuatro.
-No, no lo haré. ¡Gracias!-Gritó mientras le daba un fuerte abrazo.
-Harry, me estás axfisiando.-Articuló ella con voz ronca.
-Ups... lo siento.-Contestó separándose y soltando una risa nerviosa.
La chica soltó una risita e hizo un ademán de mano para quitarle importancia.
Harry siguió estudiando y Jade vio a Liam y Perrie riendo, como solían hacer todas los recreos para despejarse.
Su mirada cruzó con la de Louis, en ese momento, el chico le sonrió con dulzura.
-Hey.-Saludó ella.
-Hola.-Le devolvió él.
Entonces la chica se acordó de algo.
-¿Por qué me dijiste ayer lo de: "Lo siento"?
El moreno bajó la vista, entristeciéndose de repente.
-Ven.-Se levantó y le tendió la mano.
La chica la agarró con fuerza y se puso en pie. Ambos caminaron por el gran patio, sin rumbo fijo, hasta que él rompió el silencio, cuando no hubo nadie alrededor.
-Te quiero, ¿vale?
Ella no supo qué decir, sí, le quería. Eso le había quedado claro, ¿pero ahora qué? Sin ni siquiera darse cuenta, seguían caminando con las manos dadas.
-Daisy...¿sabes quién es, no?
Jade suspiró, hizo una mueca y asintió.
-Sí.-Murmuró.
-Está... está embarazada.
En ese momento, la morena se paró, sus labios se separaron levemente, y sus ojos se abrieron más de lo normal. Estaba atónita, y no daba crédito a lo que esuchaba. Soltó la mano de Louis en un acto reflejo e intentó asimilar la situación.
-Yo...-Cerró los ojos y maldijo una y otra vez el momento en que se enamoró de Louis.
-Jade, te quiero, de verdad.
-Sí, pero ¿y qué?-Estalló la chica.-Estás con Daisy y vas a ser padre. No deberías decirme esto ahora.
-Pero quería que lo supieras.
-¿Para ilusionarme?
Sin quererlo, ambos estaban aumentando el volumen de su voz, sin preocuparse de que estuvieran en el patio y cualquier alumno o profesor pudiera escucharlos. Más bien, intentaban descargar todo lo que llevaban dentro.
-No era para ilusionarte.-Negó el chico.-Era porque lo siento de verdad.
-¡Si lo sintieses de verdad no estarías con ella ahora, ni serías padre! En cambio yo soy la única afectada y la única estúpida perdidamente enamorada.
-¡Yo también estoy enamorado de ti!
-¡Pues no me lo has demostrado nunca!
Cansado de escuchar las estupideces de la chica, las cuales eran erróneas, se acercó a ella y la besó con pasión, tal vez para descargar todo la energía que llevaba, tal vez por amor, o más bien por ambas cosas.
Jade se apartó con brusquedad.
-¿Pero qué haces?-Gritó.-¿Por qué lo complicas todo?
-Porque quiero demostrarte que lo que digo es cierto.
Con las lágrimas, a punto de salir de sus ojos, la morena le pegó un empujón, del cual Louis no se movió ni un centímetro, y se alejó de allí, con el corazón partido en mil pedazos.


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El recreo terminó y con él las últimas clases. El último timbre, tan ansiado por todos los estudiantes, sonó. Amy y Kesha recogieron sus cosas y se dirigieron juntas hacia la puerta. En ese momento, un par de estudiantes muy problemáticos, pasaron a su lado, corriendo. Uno de ellos se chocó con Yuriko, la cual estaba un poco más adelante que las dos amigas, y ambos cayeron al suelo.
-Ten más cuidado.-Le gritó molesto, mientras veía que su amigo ya estaba saliendo del instituto.
En ese momento, uno de los profesores le pilló y lo mandó al despacho del director. La pelirroja corrió a socorrer a la chica.
-¿Estás bien?-Le preguntó comprobando de que no tuviera ninguna herida.
-Sí, gracias.
Amy se acercó a ambas.
-¿Puedes andar, Yuriko?
-Sí, sí. No ha sido nada, en serio.
El profesor miró a la chica y le dedicó una sonrisa.
-No se preocupe, está bien, ¿verdad?
-Sí. Gracias profesor.
El hombre se alejó de allí y las dos amigas miraron a Yuriko.
-Me alegro de que estés bien.-Afirmó Kesha sonriente.-Pensé que te habías hecho daño.
-Yo pensé igual.-Asumió Amy, mientras asentía con la cabeza en modo de aprobación.
-Por suerte estoy bien. Gracias chicas.
-¡Yuriko!
La aludida miró hacia atrás. Un par de chicas corrían hacia ellas.
-¿Qué te ha pasado? Estábamos esperándote a fuera, cuando un chaval nos ha dicho que te habías caído.
-Sí, pero estoy bien.
-Me alegro nena.-Contestó la otra dándole un abrazo.-Vámonos, ¿no?
-Sí.-Yuriko se giró.-Adiós y... gracias de nuevo.
Se despidió con la mano, además de una sonrisa, de Kesha y Amy y se alejó hablando con sus dos amigas.
-Bueno, vámonos nosotras, ¿no?-Preguntó la rubia.
-Sí, vamos.-Asintió Kesha, sintiendo que la pulsera japonesa, que le regaló su antigua mejor amiga, le quemaba la muñeca.
Ambas salieron del instituto.
-Bueno, esta tarde nos vemos.-Dijo Amy con una sonrisa.
-¿A qué hora?-Preguntó la pelirroja, antes de darse la vuelta.
-A las cinco, ¿te parece bien?
-Sí. Me parece genial.
-Nos vemos en la sala de música.-Añadió la rubia.
-Allí nos veremos.
-¡Adiós pelirrojita!
-Adiós rubita.
Ambas se dieron un abrazo y tomaron caminos distintos, sabiendo que tras unas horas volverían a encontrarse.

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Jade salió de la clase a toda prisa. Perrie, al ver su extraño comportamiento en las últimas horas, recogió sus cosas rápidamente y salió de clase.
La buscó con la mirada y cuando la encontró, corrió hacia ella y le tomó del brazo.
-Jade, espera.-Pidió.
La aludida se paró al instante y miró a su amiga.
-¿Qué?-Preguntó seriamente.
-Cuéntame qué te pasa, anda.
Jade hizo una mueca y resopló.
-No es nada, no tiene importancia.-Contestó.
-Sí que tiene impotancia y sé que tiene que ver con Louis, ¿verdad?
La otra no contestó, se limitó a mirar hacia otro lado.
-Lo sabía.-Afirmó Perrie, intuyendo lo que le pasaba.-Te has enterado ya de la noticia, ¿no?
En ese momento, Jade miró a su amiga algo impactada.
-¿Ya?-Preguntó.
-Sí... Nosotros lo supimos el sábado.
La morena se impresionó más aún, abriendo mucho los ojos.
-¿Qué quieres decir con "nosotros"?
-Pues...-Se quedó callada, sabiendo que tal vez no le gustaría demasiado la respuesta.-Todos los que estuvimos en la comida, excepto tú que te fuiste.
-Me lo podíais haber contado ayer.-Se quejó Jade cruzándose de brazos.-Tú o cualquiera de las chicas.
-No era buen momento.-Respondió Perrie, sin convencerse demasiado de su respuesta.
-¿No era buen momento?-Repitió Jade impresionada. Respiró hondo y continuó con voz cansada.-Mira, déjalo, creo que es mejor que lo deje estar. Ya me he enterado de la noticia ¿no? Eso es lo que cuenta. Me alegro de que vaya a ser padre.
En ese momento los cinco amigos pasaron, y al esuchar la última frase se quedaron parados, mirando a ambas chicas. Ellas clavaron sin quererlo su mirada en Louis.
-Me voy, tengo prisa.-Dijo Jade alejándose de allí a paso ligero, y escabulléndose entre el gentío.
Louis suspiró con fuerza.
-Dejemos el tema.-Pidió antes de que sus amigos comenzaran a hablar.
-Vayamos a casa.-Respondió Harry mientras le daba una palmadita en la espalda.
Liam pasó su brazo por la espalda de Perrie y colocó su mano en la cintura de su novia.
-Nos vemos mañana, fea.-Bromeó mientras le daba un beso en la frente.
-Yo también te quiero.-Ironizó ella mientras una leve sonrisa aparecía por su labios.
Ambos se despidieron y siguieron por caminos distintos.

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Heather se sentó en el sofá de su casa con alegría. Echaba mucho de menos aquel lugar. Jonathan se sentó junto a ella y le sonrió.
-¿Tenías ganas de volver?
-Sí. Londres al fin y al cabo es mi hogar. ¿Nos quedaremos mucho tiempo?
-Por ahora sí.
La morena sonrió satisfecha.
-Bueno, comamos algo, tengo hambre.
-Tu madre nos ha preparado un pastel para la merienda.
-¡Qué bueno!-Exclamó dando un par de palmadas con entusiasmo.
-Y... tu padre ha preparado uno de sus ricos bistés para nosotros.
-Comeremos como reyes.-Sonrió la chica.
-Así es. Pon la tele, ahora traigo la comida.
La chica hizo caso a su chico y la encendió. Comenzó a pasar de canal sin mucho entusiasmo, cuando de repente paró. El mando se calló al suelo, sus ojos se abrieron de par en par y de repente, se llevó la mano a la boca impresionada ante lo que acababa de ver.


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En ese mismo momento, Kesha comía con su familia en el salón. La tele estaba puesta, aún así ninguno le prestaba total atención.
La pequeña Susi cogió el mando para cambiar a sus dibujos preferidos, cuando de repente gritó:
-¡Mira!
Todos los presentes dejaron de juguetear con sus cubiertos y miraron a la pantalla. Kesha se quedó alucinada, mientras seguía esuchando la noticia.


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TAN, TAN TAN!
Ya por fin subo el capi 57! ¿Qué será esa noticia? XD
Espero que les guste!!
Besitoooos :)