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Capítulo 65: Al acecho de nuevo


Se había despertado bastante temprano y preparaba tortitas con nutella para el desayuno. Además, de algunas más para llevárselas a Amy y Brendon y así hacer las paces con ellos. Había puesto: "Happy" como música de fondo, y la tatareaba moviendo la cabeza al compás de la música.
-Hola.-Candy se asomó por la puerta y se acercó a su hermana.
-Buenos días. ¿Qué haces despierta tan temprano?
-Lo mismo podría preguntarte yo, pensé que seguirías dormida después de la fiesta de anoche.
Kesha puso una mueca que enseguida borró de su rostro.
-No llegé muy tarde.-Se limitó a contestar.-Bueno, ahora que no hay nadie, ¿cómo estás?
Candy suspiró cansadamente.
-Estoy bien, no tienes de qué preocuparte.
-Estás muy pálida.
-Nunca he sido morena.
-Pero siempre lo has sido más que ahora.
-Báh, eres una exagerada. Ni siquiera papá se ha dado cuenta.
La pelirroja tragó saliva con fuerza.
-Tampoco es que Richard preste mucha atención.
-Pensé que habíais hecho las paces.
-Y la hemos hecho y le quiero mucho, pero eso no quita que tenga razón.
Candy se quedó callada, no podía negar aquello que era cierto. No hablaron más hasta que la pelirroja terminó, ayudada ahora por su hermana, y guardaron las tortitas en bonitas bandejitas para Amy y Brendon, aunque Kesha no le contó la finalidad de aquel desayuno.
-Me voy ya, hermana. Avisa a dónde he ido a papá.
-Lo haré, tranquila.
-¡Adiós!-Kesha le revolvió el pelo a su hermana menor y salió de casa. En unos minutos ya había llegado a la casa de sus amigos. Con su bandejita (bien resguardada por un papel transparente) en mano, llamó al timbre. Una vez, otra, y una tercera. Pero parecía que allí no había nadie. Frunció el ceño y entonces cayó en la cuenta de la llave que se encontraba en la alfombrilla y servía para emergencias. Miró de un lado a otro, y al no ver a nadie, la cogió con avidez y entró en la casa. Dejo las llaves encima de la mesa del salón y subió al dormitorio de su amiga. Lo extraño era que la cama estaba hecha, y en ella se encontraban un par de conjuntos, que la tarde anterior ella y Amy habían cogido para probárselos. Registró a fondo la habitación y el baño contiguo y no había rastro del vestido rojo que la rubia llevaba puesto. Frunció el ceño, extrañada y se dijo a sí misma que luego la llamaría.
Salió de alli y abrió la habitación de Brendon, llevándose una gran sorpresa. El joven se encontraba tumbado y durmiendo apaciblemente, pero eso no era lo extraño. A su lado, se encontraba aquella chica de la noche anterior, Naira, abrazada a él y cubierta por aquellas sábanas blancas.
Kesha se quedó allí de pie durante unos segundos analizando la situación y sin querer derramó un par de lágrimas que se las quitó rápidamente con la mano.
-"No seas tonta, es solo un amigo, él no te quiere, tú no le quieres. Es prohibido enamorarse en el club ¿recuerdas?"-Se decía a sí misma.
Caminó hacia el lado del chico y vio su rostro. Sus facciones estaban relajadas, pero se podía notar cierta tristeza en ella, aunque también una pizca de felicidad. Sacó la bandeja de tortitas que había hecho para él y la dejó en la mesita de noche. Justo encima de la gran "torre" de tortitas, estaba puesto su nombre, dibujado con nutella.
Le acarició el flequillo y sonrió, pero pronto se esfumó su sonrisa al ver a Naira a su lado. Se dio la vuelta y salió de la habitación, cerrando el dormitorio tras de sí.
-¿Qué haces?
Kesha se dio la vuelta sorprendida. Amy la miraba extrañada, con una mochila a su espalda.
-He venido a traeros tortitas a tu hermano y a ti, porque os quería pedir perdón por lo de ayer, me arrepiento de haber actuado así.
La rubia no mostró compasión ante sus palabras, pero su rostro se relajó.
-¿Y por qué no se las has dado abajo en la cocina?
-Porque está durmiendo.
-No entiendo nada..-Negó Amy.-¿Cómo has entrado entonces?

-La llave de respuesto, la que tenéis bajo la alfombrilla.
-Entiendo...-Asintió Amy.-Entonces voy a despertarlo.
-¡No!-Exclamó Kesha rápidamente.-No hace falta, está con Naira. Han pasado la noche juntos.
Entonces la rubia miró a la pelirroja por primera vez a los ojos.
-Supongo que tú tenías razón.-Afirmó Kesha.
-Lo siento, tampoco quería que te enterases de lo que había entre ellos dos de esta forma.-La rubia se acercó, le dio un abrazo y le regaló una sonrisa.
-Gracias.-Sonrió Kesha. Adiós a los enfados, adiós a la tensión.-Para ti también he traído tortitas.
-¿Qué tal si preparo chocolate y nos las comemos juntas?
-Me parece genial.
Ambas amigas sonrieron y bajaron a preparar el desayuno.


                                                           ~~~~~~~~~

Candy se cambió y se hizo una coleta frente al espejo que había en su armario. Se le veían las grandes cuencas bajo sus ojos y estaba demasiado pálida. Resopló y cogió un neceser donde llevaba corrector para sus orejas y algo de coloretes para avivar el rostro.
Se cambió, poniéndose unos vaqueros y una sudadera rosa y bajó a la cocina, donde su padre y su hermana pequeña desayunaban las tortitas que había hecho Kesha minutos antes.
-Papá voy a salir a estudiar a la biblioteca.-Abrió la nevera y cogió una botella de agua y un paquete de galletas del armario.
-No tardes. Recuerda que esta tarde tenemos cena en casa por Navidad.
-Sí, tranquilo que llegaré para ayudarte en lo que necesites.-Sonrió y le dio un abrazo a su padre de despedida y un beso en la mejilla a su hermana menor.-Adiós.
Cogió la mochila que se encontraba en el salón, ya preparada, y salió hacia la parada del metro.

En cuanto llegó, se sentó en uno de los banquitos y se colocó su móvil con los cascos. La primera canción fue de Green Days. Sonrió. Últimamente los escuchaba mucho.
Aún quedaban unos cinco minutos para que llegara el metro que debía coger, así que puedo escuchar un par de canciones antes de que este hiciera su aparición.
Se levantó y anduvo hacia dentro. Había gente que iba y venía y alguno que otro se chocó con ella, pero aún así, encontró un sitio, justo al lado de una señora mayor.
En la primera parada entró menos gente que la que salió, por lo tanto no tuvo que levantarse. En cambio en la segunda no tuvo tanta suerte. Una pareja de ancianos entró, poniéndose en pie justo a su lado, agarrados de la mano y los asientos para no caerse. La rubia se levantó y cedió su asiento a la mujer, que se lo agradeció con una sonrisa y bonitas palabras.
El metro se puso en marcha y anduvo hacia un lugar más seguro para agarrarse, con la mala suerte de que la curva que había cogido el metro, hizo que se tropezara un poco y chocó con un chico rubio, el cual hablaba con una chica también rubia bastante simpática y alegre.
-Lo.. lo siento.-Se disculpó con las mejillas encendidas.
El joven se dio la vuelta.
-¿Candy?
La rubia abrió los ojos, muy sorprendida.
-¿William?
Ambos sonrieron y se dieron un abrazo.
-¿No estabas en Alemania?-Preguntó la chica.
-Estaba. Pero echaba de menos esto y volví a principios de curso. Ahora estoy en un colegio de prácticas de profesor.
-Genial.-Respondió la chica, sin saber muy bien qué decir.
-Te presenta a Aida.-La guapa rubia sonrió.

-Encantada. Soy Candy.
-¿Os conocíais?-Preguntó Aida, en tono cauteloso.
-Sí. Fuimos...-William miró a Candy unos segundos y luego se dirigió de nuevo a Aida.-Amigos. Hace un tiempo.
-Amigos...-Susurró Candy, tragando saliva.-Sí, claro... De todas maneras podías haber avisado de que volvías.
-Apenas he tenido tiempo.
-¿Llevas casi cuatro meses aquí y no has tenido tiempo?-Candy alzó una ceja.-Ya...
Aida se agarró fuertemente al barrote metálico y miró hacia otro lado. Se sentió un poco incómoda.
-Tú tampoco me llamaste ni un solo día cuando me fui. No solo me abandonaste diciéndome que no querías venir conmigo, sino que encima ni siquieras te preocupaste en llamarme.-Contestó él en tono duro.
Candy le dedicó una sonrisa amarga.
-Tal vez no te llamé para que fuera más fácil olvidarte, porque supuse que no volvería a verte de nuevo.-Tras esas palabras sus ojos brillaron y apartó la vista.
William se relajó y abrió la boca para decir algo, cuando el metro se paró y las puertas se abrieron.
-Esta es mi parada. Debo irme.-Se dirigió a Aida y le sonrió.-Encantada de conocerte.-Luego volvió la vista a William y, mirándolo por última vez, salió de allí, dejando atrás a William y removiendo aquella historia del pasado.


                                                       ~~~~~~~~~~~~~~


-¿Y dónde has pasado la noche?-Kesha tomó las tazas de chocolate ya vacías y las dejó en el lavavillas, mientras Amy guardaba las tortitas que habían sobrado.
-En casa de...-Se quedó callada porque se escuchó un ruído.-Es la puerta. O es Naira, o es mi hermano.
Ambas se quedaron calladas, y vieron cómo aparecía el joven con la bandeja de tortitas entre sus manos.
-Amy, ¿has hecho este desayuno? A Naira y a mí nos ha...-Su mirada se fijó en Kesha. La pelirroja se quedó callada, seria y mirándolo fijamente.
-No. Las he hecho yo, para perdirte disculpas por lo de ayer. No quise decir aquello y me arrepiento mucho.
Las mejillas de Brendon se colorearon y miró la bandeja, casi vacía.
-Pues... muchas gracias.-Tragó saliva y dejó la bandeja en la mesa.-Nos ha encantado, estaban deliciosas.
Kesha le dedicó una media sonrisa y se acercó para abrazarlo. Sabía que sólo podía aspirar a eso, pero le bastaba. El joven se quedó rígido unos segundos, hasta que por fin reaccionó y pasó sus manos por la espalda de la chica, apoyó su barbilla en el hombro y cerró los ojos.
Ella se separó primero y sonrió.
-Me alegro de que os haya gustado.
En ese momento, bajó Naira. Llevaba un pijama de invierno que no era suyo.
-Amy, te he cogido esto para ponérmelo. No quería bajar a la cocina con el vestido de
anoche.
Kesha reprimió una risita. Sabía que a Amy no le gustaba que le cogieran las cosas sin permiso.
-No te preocupes, pero la próxima vez me lo dices antes.-Contestó la rubia con resentimiento.
Naira sonrió.
-Ah, y muy ricas las tortitas.
-Las hizo Kesha.-Volvió a responder la rubia.
La guapa joven se fijó en la pelirroja.
-Oh. Tú fuiste la que insultaste a Brendon ¿no?
-Solo vine a diculparme.
-Ya... Pues Brendon seguro que no está por la labor, ¿verdad?-Se acercó al chico y le acarició con dulzura la mejilla.
-De hecho ya me ha perdonado.-Contradijo la pelirroja.
-Oh... bueno, es demasiado bueno.-Acercó el rostro del chico a ella y lo besó.
Kesha se sintió incómoda. Miró sus zapatos y dijo:
-Eh...tengo que irme.-Se dirigió hacia su amiga y le sonrió.-Adiós Amy. Y Feliz Navidad.-Se acercó a ella y le dio un gran abrazo. Luego se dirigió a Brendon.-Feliz Navidad.-Le sonrió y salió hacia la puerta.
Naira iba tras ella.
-Espera, te acompaño.-Abrió la puerta y dejó que la pelirroja saliera.-Y por cierto no te metas en la relación mía y de Brendon.
"El burro detrás"-Pensó Kesha, pero se contuvo.
-Sé que siente algo por ti, pero ¿sabes? Gracias a tu error de ayer pude ganarme su confianza.
-No le hagas daño.
Ella le sonrió, malvadamente.
-Adiós Kesha.-Y sin dejar que dijera nada más, cerró la puerta, justo en sus narices.
 

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Aida y William llevaban andando en silencio bastante tiempo. Desde el encuentro con aquella chica peculiar llamada Candy, William no había vuelto a hablar.
-¿Quieres que vengamos por la tarde, mejor?-Preguntó Aida, tocándose el pelo rubio, nerviosa.
-¿Qué?-El chico salió de sus pensamientos.
-Digo que si quieres que quedemos por la tarde a comprar los regalos para Navidad.
-No, no hace falta. Lo siento.-Le dedicó una sonrisa y se acercó más a ella. Sus brazos chocaron.
-Has estado muy callado desde el metro.-Lo dijo con cautela.
-Esa chica...-Se aclaró la garganta.-Fue mi novia hace un tiempo.
-Oh.-La verdad es que lo intuía, pero la veía demasiado joven.-Parecía que tenía quince años, ¿no es demasiado pequeña?
William soltó una risita. Era verdad. Candy no tenía un rostro demasiado maduro, más bien parecía más pequeña de lo que era.
-Tiene diecisiete, como tú.
Entonces Aida comenzó a encajar algunas piezas. ¿Tal vez sería por eso?
-Si te hago una pregunta, ¿me prometes que no te enfadarás?
El rubio miró a la chica algo asombrado, pero asintió.
-¿Por eso me elegiste? ¿Te recordaba a ella?
-¿Por qué dices eso?
Ella se encogió de hombros.
-Somos de la misma edad, somos rubias, tenemos el pelo largo, ambas tenemos una sonrisa bonita, tenemos los ojos claros y somos blanquitas de piel. Y apostaría lo que fuera a que seguro que también tendremos algo en común en cuanto personalidad.
William apretó la mandíbula.
-Sí que os parecéis, tanto física como psíquicamente. Ella es también un poco rebelde, pero no es nada tímida. Y los estudios no son lo más importante para ella.
Aida asintió.
-Ya... Cuando me viste la recordaste ¿no? Y por eso te acercaste a conocerme.
Él sonrió a medias.
-Sí que me recordaste a ella, pero luego todo fue diferente. Me gustaste mucho y me atraías.
-Pero en un principio me querías porque la viste a ella. La... la viste reflejada en mí.-Aida suspiró.-Sé sincero por favor, porque sino, estar aquí caminando juntos, mientras estás viendo en mí a otra persona no sirve para nada.
El rubio se paró y ella también lo hizo. Se miraron unos segundos.
-Ya no la veo. Ahora que te conozco veo a la chica a la que un día tiré las fresas.-Ladeó una sonrisa y se acercó para abrazarla. La quería, sí que la quería, pero tenía un sentimiento de culpa. Aida había sido muy lista y le había descubierto. En ella había visto todos los caracteres de Candy, y, aunque ya cuando estaba con ella no la veía ni la extrañaba, aquel inesperado encuentro en el metro habían vuelto a resurgir sentimientos.


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Claris terminaba algunos ejercicios que le quedaban. Las Navidades iban a ser un auténtico aburrimiento encerrada en su cuarto. Suspiró. Estaba muy cansada y no tenía ganas de hacer absolutamente nada más.
Dejó el boli en la mesa y cogió su móvil. Se metió en Whatsapp y miró los mensajes que tenía. Eran pocos, y todos de un grupo de clase. Dudó unos segundos mordiéndose la mejilla interna y al final se metió en el perfil de Niall. Su última conexión había sido a las ocho de la mañana. Demasiado temprano.
Suspiró y salió de whatsapp. Se iba a sentir un poco sola tantos días en casa sin poder salir con nadie de sus grupos de amigos. Y lo peor de todo es que aún no había terminado de arreglar las cosas con Aida. Aunque aún tenía a Perrie y a Jade, además su padre no le había prohibido salir con ellas. En realidad, nadie le había prohibido
directamente salir con él, pero era lo mejor, sabía que su padre era capaz de hacer muchas cosas horribles por tal de que no estuvieran juntos.
Hizo una mueca pero enseguida sonrió. Esa Navidad sería como la anterior, no podía deprimirse porque no iba a estar con Niall. Quedaría con las chicas y saldría a hacer cosas distintas.


                                                      ~~~~~~~~~~~~


Los chicos se encontraban preparando comidas para aquella noche de Navidad. Harían una fiesta a lo grande.
-Louis, pásame la masa.-Pidió Zayn.
El mayor le hizo un saludo al estilo militar y se la dio.
Harry se encontraba aburrido comiendo un dulce de chocolate de las bandejas que Liam acababa de sacar del horno.
-¡Ah quema!-Se quejó dejando caer el pequeño pastelito chocolatoso en la encimera.
Niall se rió por lo bajo mientras daba la vuelta a una tortilla.-Chicos, os tengo que preguntar algo, ¿puede venir Raquel esta noche?
-¿Raquel?-Zayn se giró a mirar a su amigo.-¿Raquel la de Finn y Jake?
Los demás soltaron una risita.
-¡Qué dices!-Exclamó Harry paseando el pastelito por la encimera.-Si en Finn y Jake no hay ninguna chica que se llame Raquel, idiota.
Liam puso los ojos en blanco.
-Se refiere a la chica del otro día que le gustaban tanto esos dibujitos. ¿Verdad?
Zayn asintió, como si quisiera decir: "¿Era obvio no?" . Harry en cambio frunció el ceño, pero no le dio más importancia.
-Pues claro que puede venir.-Añadió Louis.
-Es una pena que Claris no pueda.-Niall hizo una mueca.-Me hubiese gustado que se conocieran. Se hubieran caído muy bien.
-Sí.-Louis suspiró.-Esta noche quiero hablar con Jade, lo he decidido por fin. Estaba muy dudoso, pero lo que me dijo hace un par de semanas Daisy me hizo reflexionar y creo que es el momento.
-Bien hecho, machote.-Zayn pasó por su lado y le dio en el hombro con cariño.-Seguro que todo va bien.
-Eso espero.-Suspiró el mayor.

-Chicos...-De repente todas las miradas se giraron a Liam.-Os tengo que confesar algo. Creo que me gusta Abie... Y me siento terriblemente culpable porque estoy con Perrie y la quiero mucho. No debería sentir lo que siento por otra persona, pero... es tan difícil. Y ya se lo he contado a ella y parece que está bien, pero no lo puede estar porque le estoy haciendo daño y no quiero. Lo peor de todos es que ayer el otro día estuve hablando con Abie y hemos quedado para saber si nos gustamos de verdad. Y si es así me voy a sentir la peor persona del mundo.-Suspiró.-No sé qué hacer.
-No puedes hacer nada.-Louis tensó los hombros, algo incómodo.-Yo voy a hacer algo parecido con Daisy y Jade. Pero hay que tomar riesgos, no puedes seguir con una persona si no la quieres porque si no esa relación no va a funcionar y no va a ser
verdadera. Y además....
Una vibración los interrumpió.

-¡Mi móvil!-Exclamó Harry cogiéndolo, interrumpiendo a Louis y la conversación.
Era un mensaje.
Lo abrió y se quedó realmente atónito.
-No... no puede ser.-Murmuró mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.-No es posible...
-¿Qué pasa Harry?-Todos se volvieron a él, pero sólo Niall habló.
Se acercaron hacia donde estaba y miraron la pequeña pantalla de aquel aparato. Rápidamente, todos cambiaron su expresión de alegría por una de auténtico pavor.
Era de un número oculto. En el mensaje habían escrito: "Ella ha sido la siguiente." Y se adjuntaba con una foto.
Una foto del cuerpo de Heather en el suelo...con una bala en la cabeza.
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¡Matadme! Bueno no, no matadme, pero casi... xdd. 
Siento haber tardado tanto, de verdad que lo siento, estudios, deberes y poco tiempo. Esa es la razón. Pero al fin he tenido un hueco libre y lo he hecho. También he de decir que intentaré subir el próximo antes y que cuando llegue el verano (queda ya poco, menos mal!!) pues podré subir más!! Wiiii <33
No os olvidéis de clicad en las reacciones o comentar o decir cualquier subnormalidad o lo que querías (ya sabéis que me encanta leer o ver lo que sea, sea bueno o malo, pero este sin criticar, claro está xdd)
Y ya está, dejo de enrollarme! Se os quiere mucho mucho muuucho!!! Yyy Clau!! He de decir que creo, creoo que estás en el siguiente... Aún no se sabe porque me lo tiene que decir Harry. Cuando él me lo diga pues ya estarás dentro ;)
Yy creo que no me dejo nada, ¡ah sí! Que este capítulo es un poquito más corto que los demás pero más que nada pooorque quería cortarlo ahí. Y deciros que ya he empezado un poco el siguiente capítulo ;)
¡Nada más!
¡¡Espero que os guste el capítulo!!
Besitoooos :)

Aviso: Capítulo 64

Esta entrada es para avisaros de que ya está subido el capítulo 64, pero parece ser que no ha salido en blogger :ss.
Besitos :)

Capítulo 64: El última día


El esperadísimo último día llegó. Kesha entró en el insti con una gran alegría y se acercó a un banquito del recreo, donde se encontraba su amiga, cruzada de piernas y pensativa.
-Hey rubita.-Saludó sentándose a su lado.
-Estoy temblando...-Murmuró la rubia.-Creo que voy a suspender todas.
-Venga no seas negativa, vas a aprobarlas ya verás.
-Ojalá...
-De todas maneras las dos suspenderemos historia, así que bueno, no eres la única a la que le va a quedar algo.
-No te va a quedar, hablé con el director.
-¿Cómo?

-Sí...-La rubia ladeó la cabeza y sonrió.-Le pedí que te pusiera la nota que te correspondiera a cambio de que hiciera un trabajo voluntario y un examen de los Reyes Católicos.
-No tendrías que haberlo hecho Amy...
-La verdad es que no es sólo un acto de compañerismo, si apruebo ese examen, apruebo la asignatura.
-¡Seguro que apruebas!-Exclamó la pelirroja.-Y, muchas gracias en serio.
Ambas amigas se abrazaron con fuerza y alegría, cuando el timbre del recreo sonó, era la hora de las notas.
-Tenemos suerte de no tener exámenes por la mañana.-Se alegró la rubia camino a las clases.
-Lo sé, estoy feliz.-Corroboró su amiga.-Además...
-¡Ey Kesha!
La chica se dio la vuelta y al ver a Brendon, hizo una señal a su amiga con la mano, para que siguiera adelante sin ella.
-¿Qué pasa?-Preguntó la joven.
-Quería preguntarte si..-Respiró profundo y carraspeó.-Te gustaría ayudarme en un trabajo de Historia del tercer trimestre.
-¡Pues claro! Cuenta conmigo.
-¿En serio?-Preguntó, incrédulo.
-Sí, será divertido.
-Oh, bien bien...-Se mordió el labio inferior, nervioso y sonrió.-Gracias.
-Llámame en Navidad para que lo hagamos.
-Pero... no tengo tu número.-Al decir ésto, sus mejillas se colorearon de un rojo intenso.
-Pero tu hermana sí.-Respondió la chica guiñando el ojo.-Nos vemos luego, tengo que
irme.
Se despidió con la mano y siguió hacia su clase. Entró y corrió hacia su mesa, sentándose al lado de Amy.
-¡Qué nervios!-Exclamó.
-¿Qué quería mi hermano?
-Que le ayudara a un trabajo de Historia.
-Ah, es verdad. En verdad iba a pedírtelo Ben antes de que te fueras del ensayo, pero como no quiso, pues Brendon dijo que sí quería tu ayuda.
-Oh, vaya...
-Sí, dilo, preferías mil veces más a Ben porque mi hermano es un rarito y Ben es guapo y está mucho más bueno.
La pelirroja frunció el ceño.
-Tu hermano no es rarito, a mi me cae muy bien. Además no tiene nada que envidiar a Ben, también es muy guapo, seguro que en realidad tiene muchas pretendientas.
-¿Te incluyes Stadler?-Preguntó la rubia en tono pícaro.
-¡No!-Exclamó Kesha.-Simplemente lo apoyo, es un gran chico y creo que todos los que lo menosprecian en realidad le tienen gran envidia.
-Tienes razón, tengo envidia de su inteligencia.-Sonrió la rubia.-Pero no de su belleza, eso te lo puedo asegurar.
-Qué creida...-Kesha puso los ojos en blanco.
-En realidad mi hermano sí que tuvo una novia y salió con ella seis meses. Estaba muy enamorado.
-¿Y por qué lo dejaron?
-Ella le estaba engañando con otro, que resultó ser el mejor amigo de mi hermano y su compañero del club de mates. Por eso dejó el club, aunque fuera el mejor, y ese mismo año conoció a Marchel, Ben y George, los que siguen siendo sus mejores amigos.
-Vaya...
-Sí... Y de ahí viene la estricta regla de no salir con nadie, en nuestro club.
-Ya entiendo...Pero Amy, ¿a ti te gusta alguno de ellos?
La respuesta no llegó, pues el profesor entró en la clase y se hizo el silencio. Abrió su maletín y sacó las tan esperadas notas.
Tras unos minutos las repartió a todos los alumnos, y cuando todos la tuvieron, dijo con voz alta y clara.
-Ya pueden abrir los sobres y ver sus calificaciones.
Kesha y Amy se miraron y, al unísono, abrieron aquellos sobrecitos y sacaron el certificado de las notas.
-¡Un cinco en historia!-Exclamó Amy.-¡Sólo me ha quedado mates, sólo me ha quedado mates! Esa la recupero como que me llamo Amy Linkin.
Kesha sonrió y abrazó las notas con ilusión.
-¿Qué tal?-Preguntó Amy.
-Genial. Todas aprobadas con más de un seis. Un diez en biología, en Educación Física y en matemáticas.
-Regálame algún punto abusona.-Se quejó la rubia en broma.
Tras una hora de explicaciones sobre la actuación que habría a las ocho de la noche, y la vuelta a clases tras la Navidad, los alunmnos recogieron las cosas y comenzaron a salir.
-Espérame fuera, ahora salgo.-Dijo Kesha a Amy.
-Vale, estaré en el patio.
Kesha asintió y se acercó hacia Yuriko, quien hablaba con su amiga sobre las notas.
-Emm, Yuri..Yuriko.
La japonesa se dio la vuelta.
-Ahora nos vemos.-Contestó a su amiga, mientras ésta se iba, dejando a las dos chicas sólas en la clase.
-Sólo quería darte una feliz Navidad. Espero que lo pases muy bien.
-Gracias Kesha, e igualmente.
La pelirroja levantó la mano y se echó a un lado el flequillo. Yuriko abrió mucho los ojos y le cogió el brazo.
-¿Aún sigues llevándola?-Preguntó, refiriéndose a la pulsera japonesa que ella misma le había regalado.
-La costumbre.-Respondió la joven, nerviosa.
Yuriko sonrió, no sabía qué decir. Era un silencio algo incómodo que nunca antes les había ocurrido, aunque bueno, las cosas ya no era como antes.
-¿Qué tal las notas?-Preguntó la morena con un tono amistoso, para relajar el ambiente.
-Muy buenas.
-Ya lo suponía.
Kesha soltó una risita.
-¿Y las tuyas?
-Siempre se pueden mejorar, he suspendido una.
-¿Química?
-Química.-Asintió, suspirando.
-Seguro que en el siguiente trimestre la apruebas.
-Eso espero, porque ya me están agobiando. Lo peor es que en el último exámen iba a repasar todo el contenido con una amiga para que me explicara las cosas que no entendía, pero en el último minuto me llamó para decirme que no me iba a dar clases gratis y que tendría que pagar.
-¿En serio te dijo eso?
-Sí...Y le dije que ni siquiera se lo pensara, si quisiera un profesor particular ya me lo habrían pagado mis padres, y seguro que uno mucho más bueno que ella.
-Pues sí.
-Oye, ¿y qué te parecería darme clases?
-¿Yo?
-Sí, los fines de semana antes de la semana del examen, quedamos y me explicas todo el contenido.
-Bueno, Química no es mi especialidad.

Yuriko ladeó la cabeza.
-Todo es tu especialidad. Eres muy lista.
La joven negó con la cabeza.
-No exageres.
-Es la verdad. Pero en serio, necesito a alguien y ¿por qué no tú? Llevamos mucho tiempo separadas y tal vez éste sea el momento de volver a unirnos. Sé que nada será como antes, que ya no estás con Niall, que ya no están ni Zayn, ni Louis, ni Harry, ni Liam, que ya no hay Adventures Warriors, que a Heather tal vez no la volvamos a ver, que Abie habrá cambiado y que Bryan nunca volverá.-Sus ojos estaban brillantes y se le hizo un nudo en la garganta.-Pero tú y yo hemos estado todos los días bajo el techo del mismo instituto y hemos dejado que todos esos cambios afecten a nuestra amistad y en vez de unirnos, nos alejamos.
-Eso quiere decir muchas cosas...-Murmuró la pelirroja.
-Sí. Quiere decir que no éramos las mejores amigas de verdad, porque no nos apoyamos mutuamente para consolarnos, sinos que nos alejamos.
-¿Y entonces? ¿Por qué tenemos que unirnos ahora? Nos defraudamos, nos fallamos, tú misma lo has dicho, nada será como antes.
-O tal vez no nos alejamos porque no éramos amigas, sino porque nos queríamos tanto que no queríamos que la otra sufriera con nuestros problemas, y por eso, es hora de que descubramos el por qué nos distanciamos. El verdadero por qué.
-No sé...
-Por favor, Kesha yo quiero recuperarte. No he vuelto a tener esa amistad que tuve contigo con ninguna otra chica. Éramos las mejores amigas inseparables, y te hecho de menos.
-Yo también te hecho de menos, pero Amy fue la única que me apoyó en esos días.
-A mí nadie me apoyó.-Negó la morena cuando unas lágrimas salieron de sus ojos.-A mí me afectó la muerte de Bryan tanto como a ti, porque yo le quería cómo tú querías a Niall. Cuando salísteis en cuarto de la ESO, lo pasé francamente mal, pero lo ocultaba porque os quería, porque eráis mis mejores amigos. Y ¿sabes? Lo destruíste. Seguía enamorado de ti cuando saliste con Niall, porque se fue al extranjero para olvidarte, pero no lo consiguió. Y cuando estuvo aquí y se enteró de lo tuyo con Niall lloró, vino a hablar conmigo a decirme que seguía enamorado de ti. Y fui yo quién lo vio morir en directo. Fui yo la última persona que lo vio con vida.
Kesha comenzó a llorar, sintiéndose culpable consigo misma.
-Sólo me arrepiento de que cuando estuviste con Niall no le hubiera dicho todo lo que sentía por él, pero no creo que hubiese funcionado, porque ese chico te amaba más que cualquiera en el mundo. Porque te quería tanto que pensaste que era como un mejor amigo, pero no era así. Él te quería de verdad, podría decirse que incluso como Niall. Y tú fuiste la culpable de ese estúpido sentimiento de tristeza que le invadía.
La pelirroja se tapó la cara para ocultar sus sollozos. La misma sensación que aquellos días vino a su cuerpo, pero ahora una mezcla de odio a sí misma se unió a aquellos sentimientos.
-¿Y sabes? Pensé que después de eso nos apoyaríamos.-La japonesa se relajó y respiró profundamente.-Pero no lo hicimos por lo mismo que yo no dije nada a Bryan, para que no nos doliera.-El llanto volvió a la joven.-Porque Kesha, eres lo único que me queda, por favor, te quiero demasiado, por favor...
Pero la pelirroja no le hizo caso. Le había vuelto al dolor, se sentía aún peor que aquellos días. Dio la vuelta y salió de clase dejando a la japonesa sollozando sola en la clase, mientras se hundía en silencio. Ella, por su parte, corrió por los pasillos y se metió en el cuarto de baño de las chicas. Cerró la puerta con fuerza y comenzó a llorar, apoyándose en el lavabo y mirándose al espejo el rostro lleno de lágrimas. Abrió el grifo y metió las manos dejando que el agua fría corriese por ellas. Comenzó a respirar profundamente intentando calmarse. Se echó un poco de agua en la cara y se secó un poco con las manos y la chaqueta. Respiró un par de veces, y salió de allí. Con su maleta sobre un hombro, caminó hacia el patio. Sus amigos se encontraban hablando sentados en un banquito.
Se acercó a ellos y los saludó con las manos.
-Ya estamos todos, ¿qué tal si vamos a la sala de música y hablamos?-Dijo Marchel.
-Me parece bien.-Asintió Amy.
Kesha se encogió de hombro a modo de convicción y los seis caminaron hacia la sala de música, donde sería la actuación aquella noche.
Se sentaron en las sillas y en el escenario y se miraron los unos a los otros.
-Bueno, que empiece la última componente.-Marchel miró a Kesha y alzó ambas cejas a la vez.
-Bueno.. En historia un nueve y en biología un diez.-Respondió con alegría.
-Vaya, tenemos a una empollona más en el club.-Rió George.
-¿Y tú George?-Preguntó la pelirroja.
-Un diez en dibujo técnico.
-Yo un diez en mates.-Afirmó Brendon.
-¡Cómo no!-Amy rodó los ojos.-Yo un nueve en español y un siete en francés.
-Deberías mejorar la segunda nota.-Le advirtió Marchel.
-Hago lo que puedo.-Rebatió la chica.
-Pues como saques menos de un siete en esa asignatura, te largas, así que aplícate el cuento rubita.-Le contestó Marchel.
La joven resopló y se quedó callada, no quería seguir discutiendo.
-Yo un diez en informática.-Sonrió Ben.-Lo sé, soy el mejor.
Kesha, a su lado, soltó una carcajada ante el ego del chico.
-Pues yo un diez en Educación Física, también.-Respondió Marchel.-Estupendo, todos hemos pasado la primera prueba.
-¿La primera?-Preguntó Kesha.
-Sí, aún queda una más.
-¿Y cuándo?-Volvió a preguntar la pelirroja.
-Eres demasiado curiosa Stadler.
-Estoy en mi derecho.-Sonrió la chica.
-Lo sabrás en su momento.
Kesha miró a los demás y, al ver que ninguno decía nada, se encogió de hombros.
-Venga, vamos a ensayar.

                                                                ~~~~~~~~~~~~~~~

Las clases ya habían acabado. Aida, apoyada en la puerta del baño de las chicas, esperaba a Claris, pues iban a comer junto con Perrie y Jade y los cinco componentes de One Direction como primera comida de Navidad. Y es que, aunque en ese momento no se hablaran, llevaban tanto tiempo preparando aquello, que ninguna de las dos se atrevió a aplazar el plan.
La morena apareció pronto, pero no iba sóla, William la acompañaba y ambos hablaban animadamente.
-Hola Aida.-Saludó el chico en cuanto estuvo frente a la chica.
-Hola.-Respondió secamente, se fijó en su amiga y preguntó con prisa.-¿Nos vamos?
-Sí, claro. Pero antes tengo que recoger unos papeles del despacho del director. Espérame aquí.
-Si quieres te acompaño.-Se apresuró a contestar la rubia.
-No no, no hace falta.-Respondió Claris, aligerando el paso.
Aida resopló y se volvió a apoyar en la puerta, haciendo caso omiso al chico.
-¿Qué te pasa?-Preguntó él.
-¿Qué hacías hablando con Claris?
-¿Estas celosa?-Una sonrisa triunfal se asomó por sus labios.
-No, no lo estoy.
El joven se acercó a su oído y susurró en voz encantadora.
-Me encanta cuando te pones celosa.
Aida le pegó en el hombro con fuerza y frunció el ceño. Le sacaba de sus casillas, sí, pero era imposible enfadarse. Intentó ponerse lo más seria posible y se encogió de hombros para dar credibilidad a su enfado.
-Venga, no te enfades anda.
Ella giró la cabeza para no verle y alzó la barbilla. Él también se desplazó para mirarla a los ojos, pero cada vez que lo lograba, ella volvía a girar la cabeza.
-¡Ya está!-Se quejó tapándose la cara con las manos.-No me mires.
William le cogió ambas manos para destaparle la cara y la miró. Entonces ella soltó una risita.
-Idiota.
-Tonta.

-Estúpido.
-Creída.
-Egocéntrico.
Él se acercó un poco más y susurró con voz sensual.
-Fea.
Sus rostros estaban tan cerca, que incluso podían oír la respiración agitada de la otra persona. Ella ladeó la cabeza, se acercó y susurró en su oído:
-No más que tú.-Se zafó de sus manos y se liberó de aquella especia de "trampa".
No dio tiempo de más, porque Claris, ya llegaba corriendo.
-Siento el retraso.-Se disculpó.-¿Vamos?
-Sí. Adiós William.
-Adiós.-Se despidió el joven con la mano de ambas chicas.

                                                             ~~~~~~~~~~~~~

Dos horas después, los chicos se encontraban en el cine eligiendo una película para ver. Aunque entre algunos había algún que otro choque o discusión, seguían habiendo un buen ambiente de grupo al fin y al cabo.
-Nueve entradas para Frozen, por favor.-Pidió Louis al fin, a la chica que se encontraba en la taquilla.
La joven sonrió y les colocó en los mejores sitios, pues había conocido al chico al instante. Le cobró las entradas y se las dio.
-Gracias.-Respondió el joven, sonriente.-Bien chicos, ya tenemos las entradas. Las voy a repartir al azar, así que no quejarse, por favor.
Todos asintieron y lo aceptaron y cada uno cogió una entrada y las guardaron, ya verían con quién les habría tocado cuando se sentaran en el cine.
Fueron a por las palomitas y los refrescos.
Claris y Niall llegaron los primeros.
-¿Qué tal si pedimos un menú pareja?-Preguntó el rubio.
-No sabemos si nos ha tocado juntos...-Respondió ella con una sonrisa.
-Pues vamos a comprobarlo.
Ambos sacaron la entrada a la vez, se miraron y asintieron al unísono.

-Asiento 12.-Leyó el joven, al mirar su entrada.
-Asiento 15.-La chica hizo una mueca.-No estamos al lado.
-Qué pena.. A saber con quién te ha tocado.
Ella se encogió de hombros.
-Sea con quien sea me gustará.
-No más que yo.-Respondió, dándole un beso a la joven. Aunque el día anterior habían acordado no verse durante un tiempo, ese día habían roto la promesa y se estaban viendo por la comida de Navidad, pero tal vez, ese sí que fuese el último día que estarían juntos, y no debían desaprovecharlo.
Perrie, Jade y Aida, justo detrás de la pareja, hablaban sobre con quién les habría tocado. Tenían curiosidad, pero no querían mirarlo para que aquello fuera más emocionante.
-Bueno rubia, cuéntanos sobre tu ligue. Ese tal William.-Jade le dio un par de toquecitos en la costilla con el codo, en modo amistoso.
-No hay nada.-Respondió ella, sintiéndose azorada, mientras soltaba una sonrisita. Se acordó lo que había pasado hacía unas horas y se puso aún más colorada.
-Estás roja como un tomate, no nos mientas.-Se fijó Perrie.
-Bueno, en realidad...-Se calló y sonrió.
-¿Estás con él?-Preguntó Jade, llevándose la mano a la boca, con gesto sorprendido.
-¡No!-Negó la rubia.-Pero no sé, es muy majo.
Claris, en ese instante se dio la vuelta con las palomitas y su refresco en mano y dijo:
-Pues que sepas que me ha dicho que eres muy simpática y que le encantas.
-¿De verdad?-Preguntó la rubia, asombrada.
-Sí.-Sonrió.
-Ese quiere algo seguro.-Respondió Perrie soltando una risita. Se dio la vuelta y se
dirigió a Harry.-Que sepas que tu prima ya tiene novio.
Al ver la cara de asombro y duda del chico, las cuatro chicas rieron y se dirigieron a pedir sus palomitas, mientras que Claris fue hacia el banco con Niall.
Zayn, al lado de su amigo, sonrió, y es que tal vez los sentimientos que Aida sentía hacia él, desaparecerían si saliera con William. Y entre ellos las cosas podrían mejorar.
Cuando todos tuvieron sus respectivos refrescos y palomitas, se dirigieron a la sala correspondiente, donde aún estaban las luces encendidas.
-Bueno, sepamos con quién nos ha tocado.-Dijo Zayn, intrigado. Cada uno sacó su entrada y fue sentándose acorde a lo que pusiera en ella.
Al final, acabaron, de fuera a adentro: Jade, Niall, Liam, Perrie, Claris, Louis, Aida, Harry y Zayn.
Se miraron los unos a los otros y sonrieron. Jade miró a Niall.
-Rubito, me ha tocado a tu lado.
-Sí, he tenido suerte, menos mal que no me ha tocado al lado de Harry, que es un incordio, en serio.
Al irlandés le calló una palomita en la cabeza.
-¡Te he oído!-Exclamó el de cabellera rizada.
La chica soltó una carcajada y él la siguió.
-Oye.-Niall se puso en serio en seguida, se acercó un poco más a ella y sus brazos se rozaron.-¿Has pensado ya en hablar con Louis?
-No...-Negó la joven agachando la cabeza para coger una palomita.-Y no creo que vaya a hacerlo.
-¿Por qué?
-Él tiene su vida y yo la mía. Lo que debería hacer es olvidarme de él y listo.
-No es tan fácil.
-Lo sé.-La joven se giró hacia él, resoplando. Sus preciosos ojos marrones se habían vuelto cristalinos.
-Él te quiere mucho.
-No tanto como para dejar a su novia y a su futuro hijo por mí. Y lo comprendo.-Apoyó su rostro en el hombro del chico para que los demás no vieran que estaba llorando. El joven pasó su brazo por su espalda y la abrazó contra él para animarla.
Se acercó a su rostro y le dio un beso en la mejilla para consolarla.
Claris y Louis apartaron rápidamente los ojos de aquella escena. La chica se metió un par de palomitas en la boca y suspiró. No tenía celos, pero le resultaba extraño todo aquello. Aunque ante todo sabía que él y su amiga nunca podrían estar juntos por el simple hecho de que no le harían algo así. Sonrió e intentó quitarse la imagen de la cabeza. Miró a su lado y vio a Louis, algo cabizbajo. Entonces recordó lo que sentía por Jade.
-No tienes que darle importancia.-Dijo Claris.
Él la miró y una sonrisa triste salió de sus labios.
-Se llevan muy bien.
-Son amigos, así que es normal.
-Amigos que en los recreos pasan mucho tiempo juntos.
-Les gusta hablar juntos, ¿qué hay de malo en ello?
-El día del partido reían demasiado, se divertían e incluso parecía haber química entre ambos.
Claris tragó saliva y de repente se puso seria, pero rápidamente puso una media sonrisa y se encogió de hombros.
-Tienes celos, eso es todo.
-Entre ellos hay algo, lo sé.
La chica apartó la mirada de su amigo y volvió a fijarse en Niall y Jade. Justo los había pillado mirándose, sin hacer nada más que contemplar el rostro del otro y sonreír. Respiró entrecortadamente y volvió a apartar la vista.
En ese momento Niall susurró a Jade:
-No, no se te ha corrido el rímel, tranquila.-Y soltó una risita suave.
-Menos mal. Por una vez que me pongo un poco de maquillaje, voy y lloro. ¡Qué tonta!-La joven se apoyó de nuevo en su sillón y suspiró. Niall hizo lo mismo y cambiaron de tema, ahora opinando sobre la película que iban a ver.
-¿Has visto?-Preguntó Louis a Claris.
-Sí, y no creo que haya que darle importancia.
-Sí hay que darla.
-Ni Niall ni Jade harían una cosa así, y menos a mí, estoy segura.
-El amor es estúpido, no sabes lo que puede llegar a hacer.
-Te digo que no Louis, Niall...
-¡Tú no sabes lo que ha hecho Niall!-Exclamó, en voz bajita, cortando a la chica.
Ella se intrigó y lo miró, con el ceño fruncido.
-¿Qué quieres decir?
-Nada.-Negó.-No he dicho nada.
-Louis...-Insistió ella.
-Lo único que digo es que aunque sea muy buen chico, sigue siendo una persona y tiene sentimientos que no puede controlar, y errores que cometer y seguro que hace cosas que no están bien.
-¿Y qué ha hecho que no esté bien y no puedas contármelo?
En ese momento, y como por arte de magia y suerte para Louis, las luces se apagaron y comenzaron los anuncios.
-No puedo hablarte más, hay gente que quiere ver los anuncios y no es plan de molestarlos.
Claris resopló y miró a la pantalla, intentando olvidarse de aquello.
-Liam, ¿has hablado ya con Abie?-Preguntó, acercándose a su oído, con voz pausada y tranquila, intentando mantener la sangre fría.
El joven se giró y la miró. Los ojos de ella, oscuros y cálidos, estaban fríos y gélidos.
-Sí, ya lo he hecho.-Contestó, con voz nerviosa.
-Bien, ¿vais a quedar?
-Lo más probable.
-¿Ya lo habéis planeado?-Volvió a preguntar la joven, tranquilamente.
-Aún no, pero quedaremos algún día en Navidad.
-Espero que lo paséis bien.
Y para sorpresa de Liam, sus palabras no venían en tono irónico, ni en tono incomodante, sino más bien, era un tono tranquilo, pero levemente triste, aunque casi imperceptible.
-Gracias.-Fue lo único que dijo.
Ella lo volvió a mirar y le dedicó una sonrisa cerrada.
-Me dijiste que le gustaba leer como a ti, ¿no?
-Sí...
-Llévala a la biblioteca y prepárale algo original.-Se encogió de hombros.-Es solo un consejo, tú la conoces más que yo.
-Gracias.-Sonrió él, sintiéndose mal consigo mismo por estar haciéndola sufrir tanto.-Eres una gran... amiga.-La última palabra la dijo rápidamente y en voz baja.-Te quiero muchísimo.
Ella no dijo nada, simplemente, abrió su bolso y le entregó la última película de Toy Story.
-O también puedes invitarla a cenar para ver tu peli favorita. A todo el mundo le gusta Toy Story, incluso a ella le gustará, supongo.
Él soltó una risita.
-Es una idea estupenda. Gracias May.
Ella sonrió en respuesta y, cogiendo su refresco, se dispuso a ver la película, que ya había comenzado. Y es que, aunque estaba ayudando a Liam, le dolía todo aquello, y probablemente las cosas no sucederían como ella quisiera... ¿O sí?

                                                      ~~~~~~~~~~~

-Vas guapísima.-Kesha sonrió a través del espejo, a su amiga Amy. La rubia en efecto, iba preciosa. Llevaba un vestido largo en color rojo y unos tacones a conjunto. Su pelo rubio suelto, caído por los hombros, y se había pintado para la ocasión, destacando sus labios en color granate y la raya del ojo en un negro oscuro.
-Tú sí que vas guapísima.-Le cogió de la mano y la acercó hacia el espejo.-Mírate.
Kesha ladeó la cabeza y sonrió. No iba demasiado mal. Llevaba una faldita vaquera, y unas medias de color carne para no pasar tanto frío, además de unas bailarinas. Por arriba tenía una blusa que su amiga le había dejado y que en efecto le quedaba a la perfección y una chaqueta vaquera bastante formal. El pelo también lo llevaba suelto, con un par de ondas echas por la rubia.
-Gracias.-Sonrió mirando a su amiga.
-Espera.-Amy cogió un colorete, una brocha y se lo colocó por las mejillas.-Estabas demasiado blanca, pero ahora estás genial.
Kesha volvió a mirarse al espejo, no le gustaba demasiado el maquillaje, pero no podía negar que le hacía resaltar más el rostro.
-Me encanta.-Contestó sonriendo y abrazó a su amiga con fuerza. Ambas rieron y, cogiendo sus bolsos, salieron de la habitación.
-Brendon, ya estamos.-Anunció la rubia, camino al salón para coger las llaves y despedirse de sus padres.
El chico salió de su dormitorio y se topó con Kesha. Se quedó callado e
impresionado, mirándola y sin decir nada. La chica sonrió y se colocó un mechón de pelo tras su oreja, nerviosa.
-Estás muy guapo.
Él soltó una leve risita con nerviosismo.

-Gracias, tú también.-Y rápidamente soltó.-Bueno me refiero a que estás más guapa de lo habitual, pero siempre estás muy guapa, porque ya lo eres...-Se calló al instante y se maldijo por haber dicho aquello.
En cambio ella soltó una carcajada.
-No te preocupes, lo había entendido, y muchísimas gracias.-Se acercó a él y agarró la corbata azul, para ponerla bien.
Brendon tragó saliva, muy nervioso, y se dedicó a mirarla. Al ver que su corbata había quedado perfecta, se atrevió a preguntar que cómo sabía hacer tan bien el nudo de la corbata.
-Mi padre.-Respondió ella.-Yo siempre se la arreglo.
-Pues yo debería coger ejemplo. A mi padre se la arregla mi madre.
Ella se puso seria de momento y bajó la mirada.
-Mi madre murió hace unos años.
-Lo siento, yo no quería... Es decir, de verdad que no sabía nada.-El joven agachó la cabeza culpándose de haber dicho aquello.
-No te preocupes.-Respondió la chica y una sonrisa volvió a su rostro. Acarició la corbata del chico para colocarla bien por segunda vez y le miró. Brendon alzó la vista y sonrió, temblando, al tenerla tan cerca.
En ese momento, Amy salió del salón.
-¿Pero qué hacéis?-Preguntó.
-Kesha, estaba... estaba.
-Poniéndole la corbata.-Le ayudó la pelirroja, tranquilamente.
-Sí... eso.-Añadió él.
-Ya.-Ironizó la rubia, levantando una ceja con sorna y con una media sonrisa en su rostro-Anda, vamos, o llegaremos tarde.
Se aligeraron en llegar al instituto, donde todo era fiesta. El pabellón de Educación Física estaba lleno de globos y de confeti, además de una música algo alta y una especie de pista de baile. Pero en ese momento, lo verdaderamente importante era el auditorio de música. Estaba lleno de gente, padres, madres, alumnos y profesores. Kesha se acercó a su padre y a sus hermanas.
-Estás guapísima.-Richard besó a su primogénita en la frente y le acarició la mejilla con dulzura.-¿Estás nerviosa?
-Un poco.-Admitió la pelirroja.
-Seguro que te sale bien.-Le animó el hombre.
-Gracias.-Contestó ella suspirando.-Bueno, debo irme, os veo luego.
Se aligeró en ir tras bambalinas y se reunió con sus compañeros.
-Nos van a presentar.-Dijo Marchel a toda prisa, y entonces entramos, ¿entendido?
Todos asintieron, enterándose.
-Dos minutos, chicos.-Les dijo una chica bajita que llevaba una especia de carpeta llena de papeles en mano.
-Lo haremos bien, somos los mejores.-Dijo Ben.
Los demás sonrieron, sabían que lo había dicho para calmar aquel tenso ambiente.
-¡Un fuerte aplausos para la gran banda musical del instituto, que hoy ha preparado una increíble versión de "All I Want For Christmas Is You" de Mariah Carey!-Anunció el director, aumentando el tono de voz conforme iba hablando. Se oyó el ruído de los aplausos como fondo y los amigos se miraron entre ellos.
-¡Vamos allá!-Exclamó Marchel, saliendo el primero, seguido de los demás, excepto Kesha.
Cada uno se colocó con su instrumento, mientras que la misma chica de antes, se acercó a toda prisa a Kesha y le dio un micrófono.
-Suerte.-Dijo guiñándole un ojo.
-Gracias.-Susurró la pelirroja, con una sonrisa.
Miró, tras aquel manto rojo que la separaba del escenario, a todo el público que les estaba contemplando. Se fijó en su padre y sus hermanas, y luego en múltiples compañeros de clase, entre los cuales se encontraba Yuriko.
Suspiró, y, cuando la típica música angelical comenzó a sonar, cerró los ojos e intentó dejarse llevar.
-I don’t want a lot for Christmas, there is just one thing I need...I don’t care about presents underneath the Christmas tree...-Su voz, tan potente pero a la vez tan suave, retumbó en aquella sala, dejando a todos emblesados. Lo hacía todo tan bonito y de una manera tan especial, que parecía toda una artista de verdad.
-I just want you for my own, more than you could ever know..make my wish come true…all I want for Christmas is you.-Su voz conectó con la de George y Brendon, las dos voces masculinas que mejor cantaban en el grupo, y comenzó un ritmo aún más frenético, mientras la canción iba subiendo de intensidad, y todo aquello se iba animando. Las luces parapadeantes animaron a la gente para dar palmadas e incluso algunos comenzaron a cantar el estribillo con aquella banda juvenil.
-All I want for Christmas....-Terminó alzando el brazo con alegría.
Aplausos, muchos aplausos y silbidos vitoreando a los jóvenes.
Kesha dio un par de pasos hacia atrás, sonriente, y se acercó a sus amigos, que se unieron en un abrazo y luego se dirigieron al público para despedirse.
Bajaron del escenario y Kesha corrió a reunirse con su familia.
-¡Pequeña, qué bien lo has hecho!-Richard abarazó con fuerza a su hija y le alborotó el pelo como a cuando era pequeña y había hecho alguna cosa bien.
-Gracias papá.-Agradeció la chica.
-Pues ahora hay alguien que quiere decirte algo.-Candy alzó ambas cejas y presentó a un hombre bastante joven. Tenía una inicipiente barba de un par de días y sus ojos oscuros presentaban firmeza. Llevaba una copa de vino en la mano, y además su traje parecía caro.
-Con que Kesha Stadler.-Agarró la mano de la joven y la besó con delicadeza, tal y como se hacía en épocas antiguas para las damiselas de la nobleza.-Con mucho gusto, señorita. Soy Stev Marquet. Empresario y director de una banda de música muy joven y promedia a ser famosa.
-El placer es mío, señor.-Respondió Kesha, con una voz refinada.
-Me gustaría proponerte algo.
-Usted dirá.
-¿Qué le parecería si se une a mi grupo de música? Tienes talento y veo un gran potencial en ti.
Kesha dudó unos instantes.
-Lo siento, pero no. Ya tengo mi grupo y no quiero dejarlo.
El joven, no impresionado con la respuesta, sonrió.
-¿Es tu última decisión?
-Así es.-Respondió, asintiendo con la cabeza para dar más credibilidad a sus palabras.
-Está bien, pero recuerda que esta no será la última vez que nos veamos. Hasta la próxima.-Volvió a besar su mano con galantería y se despidió sin perder la sonrisa.
-¡Qué tipo más extraño!-Exclamó Richard, al que aquello no le cuadraba demasiado.
-Un poco...-Añadió la pelirroja, algo sorprendida por la inesperada llegada de aquel joven empresario a un lugar como aquel para buscar a alguien para su banda musical. -¡Kesha!-La aludida se dio la vuelta para mirar a su amiga Amy.-¡Vamos nena! Acaba de comenzar la fiesta en el pabellón. ¿Te apuntas?
La joven sonrió y miró a su padre para perdirle su aprobación con la mirada.
-Claro que puedes.-Sonrió él.
-¡Gracias papá!-La pelirroja agarró la mano de su amiga y ambas corrieron por los pasillos hasta llegar al patio, y desde allí al pabellón de Educación Física.
Ya había muchos estudiantes y una gran mesa de cócteles.
-Han puesto licores sin alcohol.-Anunció la rubia con una risita.
-¡Jo, qué bien! Yo voy a coger uno de mora, ¿quieres uno?
-No, gracias. Te espero aquí.
-Vale.-Kesha anduvo hacia la mesa y vio un cubo lleno de hielo con botellitas de licores diferentes. Cogió la de color morado y, cogiendo uno de los múltiples vasitos pequeños que se encontraban en la mesa, lo sirvió y lo probó. Sonrió por instinto al acordarse que era aquello que tomaba las Navidades con su madre y su abuela, justo al lado de la hoguera, mientras los mayores tomaban algún champán o vino, que, evidentemente, ella no podía tomar.
Se dio la vuelta para volver con su amiga, cuando la vio con un chico rubio y un poco mayor. Hablaban animadamente y quiso no molestar, así que se sentó en un banquito cerca de los canapés y volvió a beber un poco de su licor sin alcohol, contemplando la fiesta. Ben, en un lado hablando con una chica. George con un par de colegas y Marchel. Y Brendon. Se fijó en que estaba justo frente a ella, con un vaso en la mano y solo, sentado en un banquito. Sonrió, al verle mirar de un lado a otro la gente. Estaba haciendo justo lo mismo que ella. Terminó de beberse su licor y dejó el vaso sobre la mesa. Se levantó, se alisó la falda y comenzó a caminar hacia allí. Justo a un par de metros de él, una chica se adelantó. Era muy guapa e iba con un precioso vestido de encaje en color blanco. Se sentó junto al joven y comenzó a hablarle con soltura. Vio como él se reía y entonces se paró y se dedicó a contemplarlos.
-Es Naira.-Susurró alguien en su oído.
Kesha se sobresaltó y vio como su amiga Amy le miraba con una sonrisa dulce.
-Están muy juntos últimamente.-La rubia miró a la dirección donde se encontraba su
hermano, y luego se volvió a fijar en Kesha.-Podrían estar saliendo juntos.
-Ah...
-Es mejor que te olvides de él. No se pueden relaciones en el club y además no creo que mi hermano sea tu tipo.
-No sé a qué te refieres.
-Te gusta Kesha, no lo niegues.
-No me gusta.
-No puedas negar lo evidente.
-No me gusta Amy.-Kesha miró duramente a su amiga.-Simplemente me preocupo por él porque es mi amigo y porque me parece injusto que lo atormenten día tras días por ser cómo es.
Amy frunció el ceño, interpretando mal aquella frase.
-¿Cómo?-Gritó y muchas miradas se fijaron en ella, incluso Brendon y la chica se fijaron.-¿A qué te refieres con lo de "por ser cómo es?
-Tú misma me lo dijiste.-Respondió Kesha también con un tono de voz elevado.
-¿Te dije qué Kesha?
-¡Que tu hermano era un rarito!-Gritó con una gran opresión en el pecho.
Unos segundos de incertidumbre y de silencio se hizo entre ambas. Aunque muchos seguían disfrutando de la fiesta (pues le pabellón era bastante grande y la música muy elevada) Brendon y unos cuantos más, contemplaban la pelea, entre ellos también estaban Marchel y George.
-Lo dije en broma Kesha, tú lo sabes, no sé cómo has podido decir eso.-Dijo la rubia lentamente, con voz suave y clara.
-Amy, lo único que quería era aclararte que...
-¡No, calla!-Pidió mirándola severamente.-No es el momento ni el lugar. No montes más numeritos por favor, creo que este ha sido suficiente.
La rubia se dio la vuelta y se alejó. Kesha miró a Marchel y George que le negaron la mirada, y luego se dirigió a Brendon. El moreno estaba sorprendido y sus ojos estaban muy vidriosos, como si fuera a llorar de un momento a otro. Negó con la cabeza y se dio la vuelta, junto con la chica con la que estaba, que lo abrazó con fuerza y le comenzó a consolar.
Kesha caminó con rápidez hacia la salida y anduvo hacia el banco más cercano. Se sentó y comenzó a llorar, cubriéndose la cara con las manos. Pronto sintió cómo dos personas se sentaban a su lado, más concretamente, una a cada lado de ella.
-Hey, no llores.-Esa voz tan reconocible y chillona.
-Lo he estropeado todo Yuriko.
-Todo el mundo se equivoca, pero ya verás que te perdona.
La pelirroja se secó las lágrimas y la miró.
-Gracias.-La abrazó con fuerza y le dedicó una sonrisa.
-Tienes que perdonarme por lo de esta mañana.
-No te preocupes. Tú misma lo has dicho, todo el mundo se equivoca.
La morena sonrió y le acarició el pelo anaranjado. Alguien carraspeó tras ellas. Era un carraspeo dulce y melodioso. Kesha se giró y se llenó de asombro.
-No puede ser...
La rubia soltó una risita.
-¿No te alegras de verme?

-¡Abie!-Exclamó dándole un gran abrazo, mientras varias lágrimas volvían a salir.-Madre mía, qué guapa estás. Te pega mucho el rubio.
La chica soltó una risita.
-Gracias.
Kesha sonrió y cogió una mano de cada una de ellas. Era increíble, después de tanto tiempo, y justo aquella noche, se encontraban tres amigas, tres "warriors" unidas. ¿Era casualidad? ¿Era el destino? Fuese lo que fuese aquella noche sólo acababa de empezar, para tres chicas que volverían a renacer su amistad.
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¡¡Aquí está el capítulo 64 por fiiin!!
¡¡Espero que os guste mucho mucho!! :D
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Y otra cosa, ¿os gusta el nuevo diseño? He puesto también nuevas encuestas y me encantaría que la hiciérais para saber vuestra opinión :)
Besitoooooooos :)