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Capítulo 60: El partido.


Kesha entró en su casa pesarosamente. Había estado en el parque terminando los deberes y estudiando. Cruzó la entrada y caminó hacia las escaleras.
-Es un poco tarde.
La pelirroja se dio la vuelta y entró en el salón, de donde provenía la voz. Richard estaba sentado en el sofá mientras leía un libro de misterio.
-Siento haber llegado tarde.-Se disculpó la chica. Se dio la vuelta y comenzó a caminar.
-Me gustaría hablar contigo.
La joven suspiró y se giró, quedándose en la puerta, con la vista hacia su padre.
-¿Qué?
-Ven, siéntate.
-No tengo mucho tiempo.-Rodó los ojos con impaciencia.
-Solo serán unos minutos.
Con un resoplido caminó al sofá y se sentó en él. Cruzó los brazos y esperó.
-Siento lo de esta mañana, solo querías preocuparte por Susi. Porque aunque tus notas hayan bajado y tu comportamiento sea distinto no quita que dejes de ser mi hija.
-Richard...-Ella suspiró.-No sabes lo que he pasado este último año. Cuando Bryan murió lo único que hiciste fue enviarme a un psicólogo, un desconocido al que tenía
que contarle mis problemas. No lo hice claramente, no me sirvió de absolutamente
nada. Pero no fue solo eso, me dejaste de lado. Lo de las notas y lo de fumar.-Al decir
ésto último el hombre abrió los ojos como platos, atónito.-Fue más que nada para llamar la atención, pero ni siquiera eso sirvió. Después seguí haciéndolo porque me llegó a gustar y lo de las notas me importaban bien poco. Poco a poco dejé de juntarme con Yuriko, ella hizo nuevas amigas y volvió a sonreír, mientras yo seguía sumergida en Bryan. Igual pasó con Niall, Louis, Liam, Zayn y Harry. Dejé de lado a mis mejores amigos y al mejor novio que he tenido nunca porque ellos se fueron a otro instituto y les perdí de vista, además de que eran famosos y no querían que se
amargaran con mis problemas. Heather y Abie también se fueron de mi vida y poco a poco me sumergí en una bola gigante en la que solo existían mi mundo y yo. En esos malos días, después de unos meses, no tenía a nadie, me había quedado sola. No tenía ni el apoyó de mis amigos ni el apoyo familiar. Candy tenía sus propios problemas de adolescente, pero tú... tú ni siquiera te dabas cuenta de lo que me ocurría. Ni siquiera sabías que lloraba todas las noches en mi habitación, encerrada en cuatro paredes para que nadie más se enterara. Y de nuevo al día siguiente quería aparentar estar fuerte, de ahí lo de fumar y lo de aquella estúpida ropa. Además de las fiestas para hacer creer a los demás que tenía amigos cuando en realidad estaba completamente sola. Por suerte con el tiempo he conocido a Amy y a otros amigos y he recuperado a Candy. Así que lo que quiero decirte con esto es que no me molesta el hecho de esta mañana, si no lo que me has hecho durante todo este tiempo, y no creo que eso se pueda arreglar con un simple lo siento. Necesito tiempo para poder verte como un héroe, com me hiciste creer cuando se murió mamá.
La chica se levantó y se dio la vuelta. Esta vez, no fue interrumpida por la voz de su padre, el cual se había quedado mudo tras las palabras de su hija.

                                                    ~~~~~~~~~~

Niall se despertó con un rico olor a galletas recién horneadas.
-Buenos días dormilón.-Le sonrió Louis, con un bonito sombrero blanco de chef de cocina y un delantal del mismo color.
-¿Me has preparado galletas?-Contestó el rubio soltando una risita.
-No. No he sido yo. Pero vamos, baja.
El moreno desapareció de su vista. Se levantó con presura y se vistió rápidamente. Se miró al espejo y se arregló un poco el pelo con las manos.
-Ya estoy bien.-Se dijo a sí mismo sonriendo.
Bajó las escaleras y entró en la cocina. Louis y Daisy estaban los dos con esos sombreritos y el delantal.
-Buenas días irlandés.-Sonrió la chica.
-Oh. Hola Daisy.-Contestó el rubio con cortesía, pues apenas había visto a la novia de Louis salvo en contadas ocasiones.
-Dais ha hecho las galletas y nos ha traido ésto.-Se señaló su delantal y su sombrero.
-Para ti también hay, si quieres.-Señaló la chica.
-No... da igual, en serio.
-Oh sí. ¡Tú sí!-Louis corrió a por el sombrero que quedaba, se acercó a Niall y se lo
puso en la cabeza. Le cogió ambos mofletes y tiró de ellos.-Ay mi Ni bonito, mi
chiquitín, mi cosita linda, mi...
-Louis, no soy un gato.-Gruñó el rubio apartando a su amigo.
-No te pongas así pequeño Nialler.-Bromeó el mayor.
La chica soltó una risita.
-Anda, dejaros de tonterías y comeros las galletas.

Los tres se quitaron los atuendos de cocineros y se sentaron en la mesa.
-Mmm.... qué buenas.-Bramó Louis como un niño pequeño.
-¡Me recuerdan a mi abuela!-Exclamó Niall.
-Me alegro de que os gusten.-Agradeció la chica masticando una galleta con elegancia sin que se le cayeran migas al suelo.
-Y tienes que probar sus muffins. Están deliciosas. ¡Las más buenas del mundo!-Piropeó Louis con una luminosa sonrisa.
-Gracias... aunque no es para tanto.-Se ruborizó la chica alzando sus bonitos ojos verdes.
La pareja se miró y soltó una risita. En ese momento Niall suspiró y bajó la mirada,
acordándose de Claris.
-Chicos, me voy a clases. No llegues tarde Lou.-Dijo Niall precipitadamente, levantándose y animándose un poco.
-No te preocupes, tardaré poco.-Respondió el moreno.
El rubio salió de la cocina.
-¿En serio no quieres ir con él?-Preguntó la chica levantándose.-Por mi da igual.
-No no, de verdad. Aún es temprano, voy con tiempo.-Le cogió la muñeca y tiró de ella.
Daisy se sentó de nuevo en la silla y suspiró.
-Querías decirme algo, ¿verdad?-Dijo Louis.
-Así es.
-Pues cuenta.-Pidió el chico con una sonrisa.
-Oye, no quiero que estés atado a mí por lo del bebé.
-Yo no est..
-Louis.-Le cortó ella tanjante. El cantante calló de pronto.-Yo solo quiero que tú seas feliz y que si algún día dejes de quererme me lo digas. Lo que llevo aquí.-Se señaló el vientre con el dedo índice.-No debe impedir tu felicidad. Y la verdad es que yo te quiero muchísimo, pero muchas veces he pensado que tú no sientes lo mismo hacia mí.
El moreno abrió la boca, pero la chica no le permitió hablar, pues le cortó con un gesto de mano.
-Pero no te culpo porque somos jóvenes y simplemente estábamos juntos porque así sucedió. Y si en un futuro quieres a otra persona no la dejes ir por el pequeño o la pequeña. Aunque parezca egoísta tienes que anteponer tu felicidad. Lo único que quiero es que si eso ocurriese lo sigas queriendo porque no quita que deje de ser tu hijo y que tú y yo quedemos como amigos porque al fin de cuentas un día fuimos pareja.
Él asintió levemente, comprendiendo lo que ella quería decir. Aún eran demasiado
jóvenes para compromisos pero el futuro crío era una gran responsabilidad en la que
ambos tenían que hacerse cargo.
-Tú también debes anteponer tu felicidad.-Sonrió y le dio un abrazo.
-Bueno, vete ya. Llegarás tarde al final.-Respondió dándole un par de toquecitos en la espalda y separándose de él.
-Si me pierdo primera hora no creo que pase nada.-Contestó él, remolón.
-¡No! No puedes faltar. Además, yo también tengo que irme, hoy comienzo a las nueve.
-¿Y eso?
-Por un proyecto.
-Interesante.-El chico se levantó y caminó hacia el baño a lavarse los dientes.-¿Y de qué va?
-Del arte, es bastante guay.-Rió por lo bajo la chica, mientras se colgaba su maleta en la espalda y se alisaba su pantalón vaquero.
Louis se acercó a ella, recogió su maleta, la cual estaba en la entrada, y ambos salieron. Se despidieron con la mano y cogieron caminos distintos.

                                                  ~~~~~~~~~~~~

Claris miró la siguiente parada. Era la suya. Se puso su sudadera, se colocó su maleta y se puso en pie. El tren paró y las puertas se abrieron.
La chica suspiró y salió del vagón. Salió de la estación y entró en su lugar de origen, Guildford.
Cogió aire y se acercó a una cafetería que se estacionaba a pocos metros. Pidió un Cola Cao para reponer sus fuerzas y una botella de agua para el camino.
Resopló en su silla de madera y miró su móvil. Tenía una llamada de su padre a las diez y media de la noche y un whatsapp de su amiga a las once menos cuarto en el que decía que ya le había incubierto y que lo pasara bien. Puso una mueca de disgusto al ver que Niall no le había puesto nada, ni siquiera aquella mañana.
La camarera le trajo la bebida caliente y la chica pagó.
-Gracias.-Contestó educadamente.
La chica simplemente sonrió y se alejó de allí.
La morena virtió el sobre de Cola Cao en la leche y lo disolvió todo con la cucharilla. En unos minutos ya se lo había bebido entero.
Caminó hacia una parada de taxi cercana y se montó en el primero que vio.
-Al High Street, por favor.-Pidió con una sonrisa.
Al abrir su maleta para sacar el monedero, encontró un chicle de menta. Contenta ante su descubrimiento, lo abrió y se lo metió en la boca.
Llegó pronto al lugar de destino. Pagó al hombre que la había llevado, le dio las gracias y salió, cerrando la puerta tras de sí con sumo cuidado.
Anduvo un poco por aquella calle hasta llegar a una casa de paredes blancas, de tejado a dos aguas en color granate y amplios ventanales. Había una cancela verde, que estaba encajada, y daba paso al bonito y sencillo jardín.
Entró y pasó por el caminito de piedras color perla. Llamó al timbre que había justo
al lado de la amplia puerta blanca y esperó.
Una chica abrió. Era de una mediana estatura, de media melena castaña ondulada. Cara ovalada, con ojos color miel, como su madre, acompañados de unas gafas de pasta roja y una luminosa sonrisa enseñando unos perfectos dientes blanquecinos y perfectos, los cuales habían pasado por los incordiosos brackets.
-¡Claris!-Exclamó con una voz muy parecida a la de su hermana. Dulce, entonando cada palabra y con una velocidad media, por lo cual se le entendía a la perfección.
-Helen.-Sonrió la pequeña, abrazando a su hermana con gran efusión.
-¿Pero qué te trae por aquí?-Preguntó la mayor con una radiante felicidad.-Anda pasa.
Ambas entraron en la casa y pasaron a la cocina.
-Le estaba dando de comer al pequeño Joe.
El pequeño bebé de un año, se encontraba sentado en su trono celeste, con una cucharita en la mano y un plato de potito a su lado.
-¡Cómo ha crecido!-Exclamó Claris.-Está guapísimo.
Lo cogió en brazos y en seguida el pequeño sonrió, marcándose sus bonitos hoyuelos en sus suaves mejillas.
Claris no puedo evitar soltar una risita.
-Ha crecido muchísimo desde la última vez que lo vi. A veces pienso que estamos demasiado tiempo separadas.
Dejó al pequeñín en su trono y miró a Helen. Ésta sonrió.
-Bueno, las cosas cambian. Ya no somos tan pequeñas como antes, cuando me venías a visitar a la universidad y eras una mocosa.
-¡No era una mocosa!-Se quejó la menor.
Ambas rieron.
-Bueno, ¿qué haces por aquí? No te lo he preguntado.-Señaló la silla.-Siéntate y ponte cómoda.-Abrió el frigorífico y sacó una gran botella de cristal con zumo de naranja.-¿Quieres?
-No, gracias.
Se encogió de hombros y se sirvió un poco. Luego cogió un bol y se echó cereales integrales con frutas del bosque. Se sentó junto a su hermana y la miró con elocuencia.
-Sólo venía a verte.-Claris soltó una risa nerviosa, mientras repiqueteaba la mesa con sus dedos.
La mayor suspiró, dejó su bol en la encimera y alzó ambas cejas.
-No soy tan tonta, hermana. No has podido hacer un viaje tan largo solo para verme. Además te conozco bien y sé que te pasa algo. ¿Niall, tal vez?
Justo en el clavo. La pequeño agachó la cabeza y suspiró.
-Pero esta vez también está papá.-Alzó sus bonitos ojos azules a su hermana para ver su reacción. Helen resopló y rodó los ojos.
-Cómo no.-Ironizó.-Ese hombre siempre está en medio.
-¿Te acuerdas de lo que me dijo que hiciera hace unos meses?
Helen se mordió el labio inferior.
-Sí.-Contestó con nerviosismo.
-Pues me ha dicho que o dejo a Niall, o se lo cuenta.
La mayor cerró los ojos y negó un par de veces.
-Yo que tú le haría caso. No sabes hasta que punto puede llegar con tal de salirse con la suya.
-¿Llegaría -Tragó saliva, nerviosa.-...a contárselo?
-Eso y más.

                                                          ~~~~~~~~~~~~~

Resopló, volviendo a mirar aquella lista de nombres de institutos en Londres. Aún no sabía a cual iría.
-¿Qué? ¿Te decides?-Preguntó Jonathan, entrando y sentándose a su lado.
-No. Aún no.
El rubio suspiró.
-¿No quieres ir a tu antiguo instituto?
-No.-Negó la chica con un atismo de tristeza.-Prefiero empezar de nuevo en otro lugar y conocer gente nueva.
-¿Conocer gente nueva? ¿Quién eres y qué has hecho con Heather Gray?
La morena soltó una risita y le pegó en el hombro.
-Sabes a lo que me refiero.-Respondió, poniéndose seria.
-Si es por los chicos de One Direction, realmente me da igual.
Ella levantó la vista.
-No. No es por ellos.-Mintió.-Pero en serio, no quiero ir a ése.
En ése momento leyó uno que conocía y que estaba alejado del antiguo suyo.
-¡Éste!-Exclamó, subrayándolo con fluorescente amarillo.-Hablan muy bien de él.
-Pues ya está. Hay que enviar la solicitud.

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Amy pasó un sobre a Kesha en cuanto empezó la clase, para que así tuviese tiempo a leerla. La pelirroja suspiró y lo abrió con sumo cuidado con la voz de la profesora como ruído de fondo. Sacó el folio, bien doblado, y la extendió en su mesa. Las normas estaban escritas a ordenador, en color negro evidentemente, y al final, había un hueco donde debía poner su firma.
Cogió aire y comenzó a leer.

Principales normas del Club:

1.-Actuar como todos los días.
2.-Apoyar nuestra ideología de la música (preferentemente rock) por encima de todo para verificar nuestra tapadera del festival Navideño.
3.-Sacar un 7 como mínimo de media en la asignatura que tengas para poder seguir en el club.-Junto a ella había un post-it pequeño en color verde, en la cual ponía: Historia y biología, las cuales, ambas asignaturas eran de estudiar y memorizar.-
4.-Ir todas las tardes a las siete y media para la reunión grupal. Además los

domingos quedamos para la reunión semanal donde se harán unas pruebas a cada
miembro del club sobre su asignatura y habilidad.
5.-Nada de relaciones de pareja entre los miembros del grupo. No se debe mezclar el deber con el placer.

Firma si está de acuerdo:


Kesha sonrió. Abrió su estuche y sacó su bolígrafo negro, le quitó el capuchón con la boca, agarrándolo con sus dientes, y puso su nombre con un garabato para firmar en el espacio en blanco. Cerró el boli y lo dejó en la mesa. Dobló de nuevo el papel y lo introdujo en el sobre. Luego, con sumo cuidado, lo tiró al suelo.
Tras un minuto contado a la perfección, Amy empujó un lápiz al suelo, y, al agacharse a cogerlo, también tomó el sobre y dejó ambas cosas en la mesa.
Lo abrió y vio la firma de su amiga. Giró la cabeza para mirarla y Kesha también le devolvió la mirada. Ambas sonrieron y asintieron a la vez. Aquella nueva locura solo
acababa de comenzar.

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Harry y Zayn caminaban para el pabellón de Educación Física. Les habían llamado para un partido amistoso que les subiría la nota del final del trimestre, y eran algunos de los afortunados y de los mejores deportistas.
-Vaya rollo.-Bufó el cantante de pelo rizado cruzándose de brazos, enfadado.-No tengo ganas de jugar al fútbol ahora, hace muchísimo frío.
-Será divertido.-Sonrió su amigo.-Además perderé clases de Francés, que no me entero de nada.
-Y después soy yo el tonto.-Bromeó Harry con una sonrisa burlona.
-Anda cállate.-Le pegó una colleja y siguieron su camino entre risas y pequeñas peleas fingidas.
Entraron al recinto y pudieron ver un pequeño grupo reducido, entre chicos y chicas, que se encontraban calentando, mientras el profesor escribía algo en su cuaderno, sentado en el banquillo.
Los dos amigos corrieron al centro del campo y se reunieron con los otros.
-¡Chicos!-Saludó Perrie, mientras movía alegremente su cola alta recién hecha.
-¡Hey!-Exclamó Zayn con alegría.-¿Qué haces aquí?
-Me han llamado a jugar.
-¡Chachi! Y a nosotros.-Respondió Harry.
-Haber si nos toca juntos.-Dijo la morena, mordiéndose el labio inferior mienrtas miraba a su profesor, ansiosa por saber los resultados.
-Esperemos.-Pidió Zayn.
Eran sólo diez alumnos. Por lo tanto serían cinco contra cinco. El entrenador se levantó y se acercó hacia los chicos.
-Bueno, es hora de que sepan los grupos, a los que vaya llamando que cojan una
camiseta del color que les toque y que pasen hacia mi derecha o a mi izquierda
respectivamente.-Con su dedo índice señaló su lado derecho.- En el equipo rojo estarán: Joseph Gardini, Harry Styles, Linda Holmes, Nico Corman y Alba...-Frunció el ceño, pues no entendía bien lo que ponía.
-Del Águila.-Contestó la chica.-Alba del Águila.
-Ah sí.-Afirmó el hombre.-Es usted la nueva alumna, tiene madera para el deporte. Hizo una gran prueba ayer.
-Gracias.-Agradeció la chica educadamente. Cogió la última camiseta y se acercó a su grupo.
Harry se quedó impresionado. Era aquella chica del batido del día del concierto. Ni siquiera sabía que era la nueva alumna, por lo tanto o era mayor, o era menor que él, pero de su edad no, eso seguro.
-Y del equipo azul: Zayn Malik, Sandy Corrency, Karen Gillies, Urman Collins y Perrie Edwards.
-Perrie May Edwards.-Pidió la chica con una radiante sonrisa.-Si no me pueden confundir con Perrie de Little Mix, aunque no me importaría, la verdad.
El profesor soltó una risita y ella corrió con su equipo y se colocó la camiseta azul.
-Las reglas son claras. Aquellos que ganen, tendrán, además del punto extra en la asignatura, una cesta de Navidad.-Todos aplaudieron.-Y los que pierdan tendrán el punto extra pero tendrán que ordenar ésto para el baile de Navidad.
Hubo un gran murmullo y quejas, pero al final todos acabaron aceptando, aunque se podía notar la tensión, pues ahora todos deseaban ganar con ansias.
Se agaloparon en dos grupos. El equipo rojo con el tal Nico Corman como capitán.
-Joseph tú serás el portero. Alba no sé cómo jugarás pero serás defensa, ¿de acuerdo?
Mientras tanto, en el equipo azul, Zayn pintaba en un papel las posiciones de los jugadores y animaba a los demás.
-Puedes hacerlo Sandy, sabes que esto se te da bien.
-¡Bien chicos!-Gritó el profesor.-A sus puestos.
Todos se dispusieron como si de un partido de verdad se tratase. El hombre pitó y el balón fue rápidamente golpeado por Karen Gillies, que le pasó la pelota a Zayn.
-¡Perrie!-Gritó el chico.
La morena intentaba escabullirse de aquella chica llamada Alba. Zayn golpeó con fuerza el balón y su amiga lo cogió con rápidez.
Comenzó a correr hacia la portería contraria, ansiosa por poder meter el primer gol en un tiempo récord, aunque sabía que debía pasarlo antes de que se lo quitaran. Miró a un lado y a otro de forma instintiva y se lo pasó a Urman Collins, el cual estaba solo.
El chico disparó con fuerza hacia la portería y el balón se dirigió hacia la red blanca. El portero se lanzó a por ella y, aunque la rozó un poco, no pudo evitar ese gol triunfante.
-¡SI!-Gritó Perrie mientras le chocaba al chico con alegría. Luego corrió hacia Zayn y ambos se dieron un efusivo abrazo, contentos.

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Niall salió de clases y se encontró con Jade. Se saludaron y ambos anduvieron hacia
la salida.
-Vamos a esperar a Liam, nos vamos a ver a Harry, Zayn y Perrie.-Dijo él.
-Genial.
Ambos se sentaron en el amplio césped. Ella bebió un poco de su zumo de naranja y él simplemente se abrazó a si mismo para protegerse del frío de invierno. Y es que solo quedaban dos semanas para el final del primer trismestre y la llegada de la Navidad.
-¿Qué tal llevas lo de Louis?-Preguntó el chico con cautela.
Ella puso una mueca de desagrado, pero no se lo tomó a mal, sabía que no se lo diría por tal de hacerla enfadar.
-Ahí va.-Contestó sin mucho convencimiento.-Aunque seguro que le sale un niño precioso.
El rubio sonrió.
-Ambos son muy guapos.
-Lo sé.-Suspiró la chica con resignación.-Y... bueno, ¿qué tal vas con Claris?
Niall se mordió el labio inferior fuertemente, y no precisamente por el repentino cambio de conversación, si no más bien por los recuerdos de la tarde anterior.
-Como siempre.-Mintió, esbozando una sonrisa.
-Sois una pareja estupenda.-Añadió la chica, contenta.
-Gracias.-Respondió con un hilo de voz.
Se quedaron callados unos segundos.
-Ahí están Liam y Louis.-Dijo la chica poniéndose en pie. Se acercó a la papelera más cercana y tiró ahí su brik de zumo, ahora vacío.
Volvió con Niall y saludó a los recién llegados.
-¿Habéis esperado mucho?-Preguntó el mayor de todos.
-No.-Contestó Niall sonriendo.
-Pues entonces, ¡vamos!-Apremió Liam.
Comenzaron a andar hacia el pabellón de Educación Física.
-Jo. Me hubiese gustado jugar. Qué pena que tuviese examen de Literatura.-Se quejó Niall.
-¿Te llamaron?-Preguntó la chica, curiosa.
-Así es.-Afirmó el rubio.-Pero como la profesora no me dejó por el examen, llamaron a otro.
-Jo.-Murmuró la chica.
Ambos se miraron y rieron.
Louis y Liam iban detrás de ellos. El primero frunció el ceño, algo molesto. ¿No estaban demasiado habladores esos dos? Jade ni siquiera le había hablado desde que le había dicho un escueto y frío: "Hola". Pero con Niall ya había estado más tiempo hablando a solas y ahora seguían haciéndolo, delante de él, junto con risitas y bromas.
-Louis no le des importancia.
El aludido miró a Liam, que acababa de hablar, y volvió a fijar su mirada al frente.
-Están demasiado juntos.-Murmuró.
-No lo están.-Negó el chico con su típico tono de voz calmado.-Eres tú, porque estás
celoso.
-No lo estoy.-Louis alzó sus ojos azules a su amigo.
-Sí que lo estás.
-¿Y cómo estás tan seguro?
Liam se encogió de hombros y en su rostro se formó una sonrisa cerrada.
-Porque a mí me pasaba lo mismo con Perrie.-Al decir ésto, se adelantó un poco y entró en la conversación de los otros dos. Jade comenzó a preguntarle sobre algo y Niall se reía por cada respuesta, cada una menos incomprensible que la anterior.
Louis resopló, tal vez Liam tuviese razón. Se acordó de aquella mañana, en su casa, con Daisy y aquella conversación que había surgido de la nada. Tal vez era verdad que se le notaba un poco, pero él era así, un libro abierto, con sus secretos y problemas, pero muy transparente, sobretodo para aquellas personas cercanas a él.
Ni siquiera se dio cuenta de que había llegado al recinto de Educación Física. Entró y se reunió con los demás, no sin antes esbozar una amplia y bonita sonrisa al mundo.
-¿Cómo van?-Preguntó a sus amigos.
-Están en los penaltis.-Respondió Liam.
Perrie fue corriendo hacia ellos. Su pelo estaba algo despeinado y sudaba un poco a causa de aquellas dos horas llenas de ejercicio.
-¿Cómo vais?-Preguntó Jade.
-Tres a tres ahora en los penaltis. Ahora le toca tirar al otro equipo.-Respondió aceleradamente.-El partido ha estado muy reñido. Uno a cero, hasta el último momento que nos han marcado. En la prórroga nada. Y ahora en los penaltis pues haber si ganamos, aunque esto es suerte, la verdad.
-Venga, que podéis.-Louis alzó una mano y Perrie la chocó.
-Hasta ahora, chicos.-Corrió de nuevo al centro del campo y se colocó al lado de Zayn.
El equipo rojo se encontraba esperando a que tirara la cuarta jugadora, la cual era Alba.
Harry se puso de cuclillas y enterró su cara entre sus manos.
-No quiero mirar, no quiero mirar, no quie...
-¡¡¡GOOOL!!!
Se levantó de golpe y pegó un salto. Alba venía corriendo de nuevo hacia ellos. Fue recibida con ánimos y júbilos.
En cambio, el equipo azul se quejó y resopló. Ahora les tocaba a ellos. En concreto, a Karen Gillies.
-¡Tú puedes!-La animó Perrie.
La chica suspiró, nerviosa, corrió hacia la pelota y...¡GOL!
De nuevo estallidos y gritos por partes del equipo azul. Mientras los del equipo rojo se quejaban. Ya iban empatados, de nuevo.
-¡Vamos Harry!-Gritó Jade, desde las gradas.
El chico miró y saludó.
-¡Esto está chupado!-Exclamó.
Louis rodó los ojos, sentado junto a la chica.
-Al final la falla, ya verás.
Alba corrió hacia el cantante de cabellos rizados.
-Deja de hacer el tonto y mete el maldito gol.
-¡Si es muy fácil!
-Más te vale marcar.-Contestó, apretando la mandíbula.
El equipo rojo se unió de nuevo. Harry corrió hacia el balón y chutó. Sin embargo, la pelota fue demasiado alta, y sobrepasó la portería.
-He fallado.-Murmuró con los ojos muy abiertos, quedándose totalmente en el sitio.
El equipo azul corrió a unirse y comenzaron a saltar en mitad del campo, todos juntos. Sin embargo, el rojo, se tiraron al suelo, cansados del esfuerzo, y se quejaron.
Alba corrió hacia Harry y le dio un buena bofetada. Los de las gradas se quedaron impresionados, pero más sorprendidos se quedaron los de ambos equipos. Con suerte el profesor acababa de salir del recinto.
-Eso por tu ego Styles. Te lo has merecido.
La chica se acercó a sus compañeros de equipo y se reunieron con los del equipo azul para felicitarles por la victoria. Salieron de allí casi todos y el profesor de Educación Física, en la puerta, agradeció a todos la participación y felicitó al equipo ganador.
Perrie y Zayn corrieron hacia Harry, y lo mismo hicieron los de las gradas. Se reunieron todos y Harry se acarició la mejilla, ahora roja.
-¿Te duele mucho?-Preguntó Louis.
-¡Me ha pegado!-Exclamó el afectado.-¡Esa estúpida me ha pegado! ¿Pero quién se cree que es?
-Tranquilo, no ha sido nada.-Respondió Zayn, intentando calmarlo.
-¿Nada? Esa españolita se va a enterar de quién soy yo.
Harry desapareció de allí y entró en los vestuarios.
Los demás soltaron una risita.
-Esa chica es demasiado valiente.-Rió Perrie.
-Sí.-Afirmó Jade.
-Me voy al vestuario. Ahora vengo.
-¡Te acompaño!-Exclamó su amiga.
Ambas chicas se alejaron del grupo. Los cuatro amigos se miraron entre ellos.
-¿No os ha recordado a alguien?-Preguntó Niall.
Los demás asintieron, algo apenados, pero no quisieron hablar más del tema, y es que la imagen de Heather les vino a todos a la mente.
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Este es el capítulo 60!! PRIMERO DE NADA: FELIZ AÑO NUEVO! 
Pediros perdón por las fotos, tenía muchas más pero no sé por qué tengo fallos con blogger y no me cargan, estas son las que he podido poner, en serio, lo siento. Prometo ponerlas en cuanto vuelva a cargar el ordenador y ya lo aviso :)
Ya tengo a dos de las chicas nuevas chicas: Raquella y Clau. Y ya tengo vuestra posición en la novela ;)
Bueno, también tengo wattpad: Si alguien tiene me llamo AmistadSecreto.
Y ya está, espero que os guste el capítulo, no os olvidés clicad en las reacciones y comentad.
Besitoos ;)

Capítulo 59: Besos, sentimientos e idea.


Caminaba cada vez más rápido bajo las luces de las farolas de la calle abarrotada de gente. Lloviznaba levemente, y las gotitas caían en su chaqueta de cuero negra. Miró de un lado a otro con disimulo y, en un acto reflejo, entró en un estrecho callejón camuflándose entre el gentío.
La música resonaba en las paredes de un local unos pasos más adelante.
En la puerta, un par de hombres se intercambiaban algo a escondidas, no precisamente bueno.
Él pasó de largo y se adentró en el lugar. Una luminosa luz roja parecida a la de la discoteca le iluminó y una música ambiental inundó sus oídos.
Se abrió paso por la muchedumbre hasta llegar a la barra.
-Un sex on the beach.-Pidió con una tenue sonrisa.
El camarero asintió y no tardó en traerle la bebida pedida. Él bebió un sorbo y el alcohol subió rápidamente a su cerebro.
Una guapa joven se sentó a su lado. Sus grandes ojos azules como el cielo y su pelo largo y negro le hacían resaltar. Pero sobretodo, aquella escotada camiseta negra y esos pantalones ceñidos.
Pidió un vodka con naranja y miró al chico.
-Anda que te dignas a decirme hola.-Ironizó.
-Lo siento, llevo un dia ajetreado.-Se disculpó él mientras bebía un gran trago, dejando el vaso a la mitad.
-Estoy harta de tener que ser siempre yo la que venga a ti.-Bajó la mirada, entristecida, pero no tardó en alzar sus increíbles ojos azules para mirarlo.
-Lo siento. Será la última vez.-Se disculpó.
-Eso espero. Porque la pró...-No pudo seguir hablando porque él la hizo callar con un beso.
-Lo siento, de verdad.
Aquella bonita sonrisa hizo sacar una a la joven.
-Vayamos a otro lado, ¿quieres?-Preguntó él.
Una leve risita salió de los labios de la joven. Agarró la mano de su acompañante y tiró de él hacia otro lugar de aquel pequeño pub londinense.

                                                                  ~~~~~~~~~~~

Jade suspiró mientras la música salía a todo volumen de sus cascos. En ese momento era la única que la alejaba de su triste realidad.

Y, aunque quería olvidarse de todo, su mente no le dejaba descansar. Louis aparecía en todo momento. Una borrosa imagen apareció de nuevo. "Te quiero". Esa era las palabras que surgían una y otra vez en su memoria, junto a esos ojos azules y esa sonrisa angelical.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al recordarlo y se apretujó aún más a su bonita chaqueta negra, mientras seguía caminando bajo las pequeñas gotitas que caían del cielo grisáceo.
-Jade.-Creyó escuchar.
La chica miró de un lado a otro y se quitó la música y auriculares para oír mejor.
-Jade.
Dándose cuenta de donde provenía aquella conocida voz masculina, se dio la vuelta y vio a un guapo joven de bonitos ojos negros. Era Royal, un genial y divertido amigo de la guardería donde trabajaba.
-Hola Roy.-Saludó ella.
-¿Qué haces por aquí tú sóla?
-Bueno...-La chica se encogió de hombros.-Tenía ganas de pasear un rato.
-Si quieres puedo acompañarte.
-No importa, estoy bien. Nos vemos mañana.-Contestó aceleradamente, dándose la vuelta y caminando a paso ligero. Tal vez había sido demasiado brusca, pero en ese momento no necesitaba un acompañante, más bien, quería estar sola.
Aún así, tras unos segundos, sintió la presencia y respiración de alguien a su lado. La chica miró de reojo y pudo ver a su amigo mirándola con una sonrisa.
La chica se paró y se quedó mirándolo.
-¿Qué te pasa?-Preguntó él.
-Nada. Simplemente, quiero continuar mi camino sola. Por favor.
Se dio la vuelta y siguió caminando.
-Pues estás muy rara.-Volvió a decir la voz de Roy, el cual le seguía los talones.-No eres igual en la guardería.
Ella se paró de nuevo y resopló.
-La guardería es distinta. Estoy estresada, aunque me encanten los niños...
-Y estás sonriendo todo el tiempo. ¿Por qué no puedes sonreír en un paseo?
Ahí le había pillado. La chica pensó un poco su respuesta y al final decidió contarle algo para poder deshacerse de él más fácilmente.
-Me has pillado. Es por un chico.-Contestó, ladeando la cabeza.
Al recordar a Louis en su memoria, volvió a sentir un escalofrío por su columna vertebral, y tembló.
-¿Tienes frío?-Preguntó él, al ver la reacción de la chica.
Le cogió las manos con delicadeza.
-Tienes las manos heladas.-Rió.
Jade no dijo nada. Dejó que sus pequeñas y sensibles manos frías se calentaran por las suyas, delicadas e increíblemente calientes a pesar del frío de la tarde.
Fueron unos segundos y ninguno de los dos habló.
-Gracias.-Dijo ella retirando sus manos con un brusco movimiento, agachando la cabeza y carraspeando.-Tengo que irme, Roy.
Se dio la vuelta y ahora sí que nadie le seguía. Sus manos ya no estaban blancas y pálidas del frío, si no que habían recuperado su color rosado natural.
Y, aunque, no había sentido ese cosquilleo que le entraba cuando Louis la rozaba, el simple contacto con la piel de su amigo le habían agradado más de lo que hubiese pensado.

                                                            ~~~~~~~~~~~

Niall se quitó una lágrima que descendía por su mejilla.
-¡Nemo!-Exclamó, mientras daba pequeños sorbidos por la nariz.
Lidia reprimió una risita, mordiéndose el labio inferior. Sacó un paquete de pañuelitos de su bolsillo trasero del pantalón y se lo tendió a su amigo.
-No llores anda. Sabes que al final, Nemo encuentra a su padre y a Doris.
-Es verdad.-Se secó las lágrimas y sonrió.
Terminaron de ver la película y el irlandés aplaudió con euforia.
-¡Qué bonito!-Gritó con entusiasmo.

Lidia rió ante el comportamiento infantil del chico y rodó los ojos. Aunque ya habían visto esa película miles de veces juntos, Niall siempre lloraba.
-¡Venga, vamos a por algo de comer!
-¡Sí!-Gritó el irlandés de nuevo.
Se levantaron del sofá y se dirigieron a la cocina. Allí sacaron unos pequeños bollitos de leche y un bote de Nutella. Cada uno cogió tres para prepararlo.
Niall soltó una risita.
-¿De qué te ríes?-Preguntó ella, dando un vuelta en el taburete en el que estaba sentada.
-Me acabo de acordar del otro día. Le hice el desayuno a Claris, preparé de todo, desde tortitas con nutella.-Señaló el bote.-Hasta zumo de naranja. Aún me acuerdo de la cara que puso y del tortazo que se pegó por creer que iba tarde a clase.
Lidia sonrió y siguió preparando el último bollito que le quedaba.
-La quieres mucho, ¿verdad?
-Sí.-Respondió al segundo.
-¿Más que a mí?-Preguntó la chica. Y en ese momento se dio cuenta de que no era una buena pregunta porque tal vez su respuesta no le gustaría.
-Ella es mi novia.-Se limitó a responder el irlandés, tal vez para no herir a la joven.-Son sentimientos distintos.
-Para ti.-Murmuró la morena en voz baja. Por lo que él no la oyó.
-Bueno, ya he terminado.
Dejaron los bollitos en un plato y Niall los llevó al salón. Lidia apoyó el codo en la mesa y su pómulo derecho en la palma de la mano. Suspiró, justo al mismo tiempo que el rubio volvió a entrar en la cocina.
-Ei, ¿qué te pasa?-Preguntó, sentándose a su lado.
-Nada.-Contestó la morena girando su cabeza al lado contrario de donde estaba su amigo para que no viese que sus ojos se habían cristalizado.
-Lidia...-Susurró el chico, lejos de saber el motivo de triteza de la chica.
Fue a acercarse un poco más para poder ver su rostro, cuando la morena giró la cabeza.
Y, aunque fue un simple y estúpido accidente, por menos de un segundo los labios de Niall rozaron los de su amiga.

                                                             ~~~~~~~~~~~

-Louis, Louis.-Gritó Liam.
-¿Qué?-Preguntó éste sin inmutarse del sofá, mientras seguía leyendo una de las páginas que entrarían en el examen final del último trimestre.
-He tenido una brillante idea.-Sonrió poniéndose frente a él.
-¿Cuál?-El moreno alzó la vista a su amigo.
-Oh, para tí no es.
Louis bajó las cejas y puso morritos.
-Entonces no me interesa.-Contestó haciéndose el molesto.
Liam soltó una risita.
-Me voy. Vuelvo más tarde.-Dijo apresuradamente, cogiendo una chaqueta y saliendo con rapidez.
-¿A dón...-No pudo terminar la frase, porque Liam ya había cerrado la puerta.
El chico se encogió de hombros y siguió estudiando.

                                                      ~~~~~~~~~~~~

Kesha miró a los cuatro chicos, creyendo que aquello era una especia de broma.
-Es un poco extraño.-Contestó levantándose. Cogió su mochila y se la colgó a la
espalda.
-Tengo que pensármelo.
Se dirgió a la puerta y cuando abrió, una voz irrumpió sus pensamientos.
-Espero que no digas esto a nadie.
La pelirroja se dio la vuelta. Los cinco chicos la miraban.
-¿Lo has entendido?-Siguió la voz de Ben.
-No lo haré.-Contestó la chica.
-Como nos enteremos que se lo hayas dicho a cualquier persona, ya sea padre, hermana, mejor amiga o novio, las consecuencias serían desastrosas.-Dijo Marchel.
-Pero...
-Morirás.-Le cortó George, tanjantemente.
Kesha abrió mucho los ojos, sorprendida. Asintió un par de veces y salió con rápidez de aquel lugar. Corrió lo más rápido que pudo sin mirar atrás hacia su coche. Se metió en él, cerró la puerta y se acomodó en el asiento. Cerró los ojos y respiró profundamente.
Se quedó allí unos minutos procesando toda aquella información de aquel extraño grupo. Y aunque era una idea un tanto rara, le atraía. Sería una buena experiencia.
Esperó el tiempo necesario para ver cómo salían los cinco chicos. Amy no tardó en divisarla. Y, el grupo al completo se acercó hacia ella.
Kesha salió de su descapotable rojo y se apoyó en la puerta delantera, esperando a que hablaran.
La rubia la abrazó con efusión.
-Lo siento. Hemos sido muy duros.
-No pasa nada.-Sonrió la pelirroja mientras le devolvía el abrazo a su amiga. Sabía que ella era la que menos culpa tenía.
-Tienes que unirte, por favor.-Pidió Marchel.
-Lo haré.-Sonrió la chica convencida al fin.
-¿En serio?-Preguntó Ben.
-Sí. En serio.
Amy soltó una risita nerviosa, mientras le daba un enorme abrazo.
-Genial.-Gritó.
Kesha no pudo por más que contagiarse de aquella hermosa risa.
-Bueno, mañana Amy te dará las normas del grupo.-Dijo Marchel. Le dio un abrazo y le sonrió.-¡Bienvenida!
Ben también la abrazó con efusión. George le revolvió el pelo y le dio un abrazo.
-Me alegro de que hayas aceptado.-Sonrió Brendon. Le tendió la mano.
-¡Ay, hermano!-Se quejó la rubia.-Eres demasiado tímido. ¿Por qué no le das un abrazo?
El chico se ruborizó y bajó la vista, hacia sus botines negros.
-No importa.-Sonrió Kesha, estrechándole la mano, cortésmente.-Muchas gracias, Brendon.
Él moreno sonrió y se acercó a sus tres amigos.
-¡Enhorabuena! Gracias por aceptar, de verdad. Vamos a pasarlo genial.-Ambas se dieron las manos y dieron un par de saltitos. Se abrazaron y se despidieron.
Kesha entró en su coche y pensó en lo que acababa de hacer. ¿Sería bueno? ¿Estaría haciendo lo correcto?
Se encogió de hombros y arrancó. La respuesta a esas preguntas solo las podría dar el tiempo.

                                                           ~~~~~~~~~~~~

Claris se acomodó en el sofá.
-Pues... verás... Quiero que me cubras.-Dijo la chica, inventándose una teoría creíble.
-¿Cubrirte de qué?
-Esta noche me quedo a casa de Niall y mis padres no lo saben.-Mintió, intentando que se le notase lo mínimo posible.
-¿En serio?-Preguntó Aida, abriendo mucho sus preciosos ojos verdes.
-Sí...-Murmuró su amiga, poco convencida.
-Es genial, tía. ¡Vas a desobedecer a tus padres una vez por todas!
-Eh... sí.-Sonrió la morena, siguiendo el rollo a su amiga.-Y mañana tampoco voy porque estaré en casa con mi padre arreglando unas cosas que me ha pedido. Así que solo hace falta que me cubras esta noche.
-Vale, no te preocupes. Si llaman, yo te cubro.-Respondió la rubia con una bonita sonrisa.
-Gracias, en serio.
Ambas se dieron un abrazo y Claris respiró tranquila. Lo que no sabía Aida es que Claris se iría más lejos de lo que ella pensaba.

                                                           ~~~~~~~~~~

La noche hizo su aparición. El cielo se despejó y la luna se divisó entre los altos edificios de Londres, aún así las estrellas apenas se divisaban por la contaminación londinense.
La lamparita del escritorio llevaba encendida más de una hora por la oscuridad de aquella tarde. Perrie seguía repasando los últimos apuntes para su examen de la última semana. Llevaba puesto ya el pijama, ya que se había duchado y no iba a salir de casa, además de que su pelo, ahora seco, se lo había recogido en un moño para estar más comoda.
Abrió su botella de agua y bebió un poco, entonces oyó un sonido proveniente de la ventana de su dormitorio. Frunció el ceño y se levantó a ver quién era el que molestaba a esas horas.
Lejos de imaginárselo, Perrie vio a Liam, abrazándose a sí mismo por el frío de la noche.
-¿Li? ¿Qué haces aquí?-Preguntó ella.
El chico le sonrió y le hizo un gesto para que bajara.
-Pero ya tengo puesto el pijama.
Él se encogió de hombros.
-No importa. Sólo coge una chaqueta o un abrigo.
Perrie bajó corriendo las escaleras. Se quitó los zapatos de estar por casa y se puso unas botas muy calentitas marrón clarito. Se puso, encima de su encantadora camiseta de pijama blanca con un par de perritos, su chaqueta marrón y, quitándose el moño, se dejó el pelo suelto y se colocó su gorrito de lana beige.
Miró al salón, donde su madre se había quedado dormida y sonrió. Por lo menos, no había rastro de su padrastro por ahora.
Cogió las llaves y salió corriendo.
-¿Qué pasa?-Preguntó, cerrando la puerta tras de sí.
-Vamos, quiero enseñarte una cosa.-Le agarró de la mano y comenzó a correr.
Las calles estaban menos abarrotada de gente que horas antes, pero aún así seguía habiendo mucho tráfico, típico de un día corriente.
Liam guió a su novia hacia el río Támesis. Llegaron a un lugar apartado, apenas había tan siquiera luz. Sólo un farol dislumbraba el camino.
-Vamos, es por aquí.-Dijo Liam sonriendo.
Sin entender nada, Perrie siguió a su novio, que bajó unas escaleras de piedra hacia la orilla del río.
-Payne, ¿puedes decirme de qué va todo esto?-Preguntó la joven, cuando una suave brisa despeinó su cabello. Frunció el ceño y se llevó un mechoncito de pelo tras su oreja.
-Espera y verás.-Contestó él, sin mirar atrás.
-Pues como no me lo digas, el próximo día que comamos juntos te haré una sopa y te obligaré a comer con cuchara.
Esta vez el cantante si que se giró. Puso los brazos en jarras e hizo una mueca.
-No bromees con las cucharas.-Pidió con una sonrisa.-Y no vuelvas a preguntar más, no puedo decirte nada.-Le dio un suave e infantil toquecito en la nariz y siguieron
caminando.
Llegaron hacia un pequeño cobijo, donde había una barquita de madera. Era de color blanco, con un par de remos en rojo.
-¿Y ésto?-Preguntó ella.
-Espera y verás.-Contestó él, pacientemente, por segunda vez en aquella noche.
Liam dirigió la barca hacia el agua y llamó a su novia. La cogió, para que no se mojara las botas y la puso en el interior de la barca. Él también se sentó, frente a ella. Cogió los remos y comenzó a remar.
La barquita se movía lentamente por las aguas cristalinas.
Perrie fue a hablar, cuando él la paró.
-¿Has visto la película de "Enredados"?
La morena frunció el ceño.
-Sí. La de la chica con el pelo muy largo rubio, ¿no?
-Ésa.-Sonrió el guapo cantante.
-¿Te acuerdas de aquella escena, en la que ambos estaban en una barca, con millones de luces a su alrededor?
-Sí...
-Bien.
Liam paró la barquita, bajo un bonito puente. Se levantó y silbó fuertemente.
En ese momento, alguien desde arriba tiró cientos de globo iluminados por una pequeña lucecita desde dentro. En todos ellos había puesto lo mismo:
-TE QUIERO PERRIE.
La tinta roja se veía un poco más oscura, casi granate, por la iluminación dorada de los globos, pero aún así, se podía contemplar perfectamente las letras.
-¡Es precioso!-Exclamó la chica, levantándose feliz. Cogió uno de ellos, en color amarillo y lo abrazó, aunque no lo suficiente para que se explotara.-¿Cómo se te ha ocurrido esta idea?
Liam se encogió de hombros.
-Simplemente... se me ocurrió.-Sonrió.
-Eres el mejor novio del mundo.
Intercambio de sonrisas y un beso, bajo aquel cielo grisáceo y esos globos que iluminaban la belleza de aquellas aguas cristalinas.


                                                         ~~~~~~~~~~~

Niall se abrazó con fuerza las rodillas y dejó su cara en ellas, mientras contemplaba la noche por la ventana de la habitación. Ya llevaba un pijama rojo puesto, aún así sabía que tardaría en dormir. Su flequillo rubio se movía lentamente por el fresco de la noche, pero ni siquiera eso le importaba. 
-¿Niall?-Preguntó una voz.
El rubio miró a la puerta. Louis, ya atabiado con un pijama y con un vaso de leche en su mano, entró en la habitación.
-¿Estás bien?
El irlandés agachó la cabeza.
-Soy una mala persona.-Respondió.
El moreno frunció el ceño sin saber muy bien de qué estaba hablando.
-No lo eres.-Negó.
-Eso es porque no sabes lo que he hecho.
-¿Y qué has hecho?
Niall alzó sus bonitos ojos azules hacia su amigo.
-Algo muy malo Louis.
-Puedes contármelo, somos amigos.
-¿Me prometes no enfadarte?
Louis miró de un lado para otro, intentado averiguar que era aquello que le pasaba.
-Sí, claro.
-He besado a Lidia.
-Oh.-Louis se quedó pasmado, no sabía que decir. Sus labios se quedaron formando aquella "o" de la última palabra que había dicho.
-¿Ves? Ya has cambiado tu opinión sobre mí.
-Para nada.-Sonrió el chico.-Eres una persona genial. Pero, ¿por qué ha sido?
Niall le explicó lo que pasó en la cocina de su casa horas antes.
-Después de eso, me separé y seguimos merendando, pero estuvimos casi todo el tiempo callados y con esos silencios incómodos que no son típicos de nosotros.
-Pues si es así no creo que pase nada, tú mismo has dicho que fue un accidente.
-Pero la he besado Louis. ¿Cómo se lo digo a Claris? Ella nunca me haría algo así...-Bufó.-Soy el peor novio del mundo.
-No se lo digas.
-Así sin más ¿no?
-¡Claro! Sabes que fue un accidente, si se lo dices las cosas empeorarán porque ella pensará que estás intentando suavizar el golpe. ¿Me entiendes?
-Sí.. pero...
-Pero nada. Además, tu conciencia debe estar tranquila. Fue un simple accidente ¿no?
-Sí...
-Pues entonces ya está. No le des más vueltas.-El moreno sonrió y despeinó el cabello rubio de su amigo.
Éste soltó una media sonrisa adorable.
-Y duérmete temprano Ni, mañana hay clases.-Dijo Louis, como si fuera un padre que está riñendo a un hijo, mientras salía del cuarto, bebiendo un poco de su vasito de leche, ahora no tan calentita.
Niall cerró la ventana y se tumbó en su cama. Cogió el móvil y, al encenderlo, una imagen de él y Claris salió como fondo de pantalla. Ambos la eligieron como fondo en ambos móviles, pues era el prototipo de imagen perfecta. Él, casi tumbado boca arriba, apoyando los codos y dejando el torso levantado. Estaba de perfil, por lo que solo se le veía la mitad de su sonrisa, sus ojos mirándola a ella, su pelo desañilado bajo una gorra verde de "Vans", su sudadera blanca y sus pantalones vaqueros. Ella, detrás de él, con las piernas cruzadas. Sólo se veían un poco sus preciosos ojos azules mirándole y su moño algo despeinado. Le besaba la mejilla al rubio, y por eso éste sonreía. Además, llevaba una sudadera rosa y unos pantalones pitillos vaqueros.
El rubio suspiró y abrió la agenda. Pasó directamente a los contactos de la letra C y allí vio su nombre. Respiró hondo y abrió su contacto, saliendo el número. Le dio a la tecla verde y se abrió la llamada, junto a una foto de la chica. En ella sacaba la lengua y ponía, con su mano derecha, el signo dos, como el de "La Voz", un poco ladeado.
Sonrió al verla y se llevó el móvil a la oreja, en espera de que alguien lo cogiera.

                                                        ~~~~~~~~~~~

Claris se acurrucó aún más en el asiento de aquel vagón del tren. Se arropó a la mantita y miró por la ventanilla vieja y mugrienta. Estaban cruzando una gran oleada de casas y campo a toda velocidad, o esa era lo que se veía en la noche.
Pasó su dedo por el alfeizar de la ventana y una mota de polvo se agalopó en su dedo índice. Puso una mueca de desagrado y, al ver que no tenía pañuelos, se lo limpió con la tela del mullido sillón.
Cerró los ojos, cuando el sonido de su móvil comenzó a sonar. Lo cogió con rápidez y al ver la imagen de Niall de fondo, sonrió.
Al tercer pitido, contestó.
-Hola.-Saludó.
-Hola Claris. ¿Te he despertado?
La morena siguió divisando aquel paisaje y se acordó de repente de lo hablado con Aida horas antes.
-No, no te preocupes.
-Ah, bien.
-¿Qué querías?
-Nada en especial.-Mintió el chico, culpándose a sí mismo de ser tan cobarde ante algunas cosas.-Sólo quería escuchar tu voz.
La morena sonrió y cerró los ojos. No estaba haciendo algo demasiado correcto, pero él no podía enterarse de aquello.
-Es muy bonito por tu parte.-Se sorprendió a sí misma diciendo aquello, pues rara vez
había dicho algo tan sumamente bonito y cursi.
-Gracias.-Agradeció el irlandés.
-Bueno Niall, me voy a dormir, es tarde, ¿qué tal si hablamos en otro momento?
-Sí, mañana nos vemos...
-No.-Negó la chica con rápidez y nerviosismo.
-¿Y eso?-Preguntó él.
-Mi padre... que quiere que arregle unas cosas, nada importante.-Respondió, calmándose un poco.
-Vale, entonces otro día.
-Te quiero Niall.
-Y yo.-De nuevo una punzada de culpabilidad, sintiendo los cálidos labios de Lidia contra los suyos.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Ella fue la que colgó primero. Suspiró y apretó el móvil contra su pecho sintiéndose mal consigo misma. Él que lo había dado todo por ella, y ella había hecho aquello tan horrible...
Niall, en cambio se culpaba a sí mismo de no haber sido capaz de contarle la verdad. Una verdad que tal vez haría que su relación no fuese la misma.

                                                     ~~~~~~~~~~

Lidia se quitó con el puño las lágrimas que resbalaban por su mejilla. Su madre llamó a la puerta y entró.
-¿Estás bien?-Preguntó sentándose en la cama, junto a su hija.
-No.-Negó la chica con voz entrecortada, mientras un nudo se le hacía en la garganta.
La mujer la abrazó contra su pecho y la joven siguió lloriqueando unos minutos más.
-Verás.-Respiró hondo y se calmó.-¿Te acuerdas de Niall?
-Sí.-Contestó ladeando la cabeza con una sonrisa.
-Hoy le he besado, sin querer.
-¿Y eso es malo?-Preguntó Natalie frunciendo el ceño.
-Sí.-Afirmó la chica agachando la cabeza.-Él tiene novia.
-Oh.-Su madre puso una mueca.
-Pero fue sin querer. Yo giré la cabeza y me lo encontré. Ni siquiera me di cuenta.
-¿Pero tú le quieres?
La joven miró a su madre y con un gran dolor y culpabilidad asintió.
-Pero eso es lo malo mamá.-Sollozó.-Yo quiero muchísimo a ese chico, pero tiene a su novia. Yo solo soy....-Se le entrecortó la voz por el llanto.-...su...mejor...amiga. Y no quiero que corten por mi culpa.
Natalie abrazó aún más a su hija. Sabía qué era el amor no correspondido.
-Intenta hablar con él y hacerle ver que todo fue un accidente, pero si le quieres de verdad, lucha por él.
Lidia negó con la cabeza.
-Eso sería arruinar su relación y nuestra amistad. Y no puedo permitirme eso.
La mujer limpió las últimas lágrimas del rostro de su hija.
-Pues entonces sonríe porque eres preciosa y habrá muchos chicos detrás de ti. ¿Vale?
Ella asintió y simuló una sonrisa.
-Así me gusta.-Natalie le dio un sonoro beso en la frente y se levantó hacia la puerta.-Y recuerda, hay más chicos que Niall Horan.
La morena volvió a asintir y su madre le dedicó una sonrisa, apagó la luz de la habitación dando lugar a la penumbra y salió, cerrando la puerta tras de sí.
La chica se acurrucó entre las sábanas y se tapó hasta el cuello con ellas, de nuevo las lágrimas asomaron por sus bonitos ojos oscuros.
-Habrá más chicos, pero como él ninguno.-Susurró volviendo a un llanto, ahora a solas en su habitación, tragándose su dolor.


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Holaaa!!! Este es el último capítulo del año!!!! Sí, porque ya es lunes, 30 de Diciembre y solo queda mañana y....¡BUM! Entramos en 2014!! Qué ganas ;).  Feliz AÑO A TODOS!! 
Por cierto, antes que nada quería deciros a las 3 chicas que quieren aparecer en la novela (junto a las otras 6 chicas que ya están) que MIL GRACIAS! Al final seréis las tres, porque ya digo, por una más no va a pasar nada ;)
Así que Raquella, Clau y Malia podréis participar!!!!
Sólo tenéis que ponerme en el coment:
-Rasgos físicos, o mejor: Personaje que os interpretará.
-Rasgos psicológicos//personalidad//
-Hobbies y aficiones....
-Cómo quieres conocer a los chicos o a alguien en particular (esto es voluntario)
-La relación que deseas tener con los personajes más o menos. (No hace falta ponerlos todos ni mucho menos xD)
Y ya!! No hay prisas, pero para daros un margen de tiempo hasta el lunes que viene. (Si lo veis demasiado pronto, avisadme, que no muerdo ¿eh? xD) 
Y eso es todo!! Disfrutad del capítuloo!!
Besitoooos :)