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Capítulo 66: Amenazas...


-No...-Sin nisiquiera darse cuenta, sus mejillas se estaban mojando a causa de las lágrimas.-No puede ser. Ella está en América, no es posible.
-Harry.-Liam tragó saliva para intentar controlarse y mantener la calma.-Tranquilízate, no puede ser verdad. Tú mismo lo has dicho, está en América, con Jonathan.
El joven dejó caer el móvil, tapándose la cara con las manos. El aparato rebotó en el suelo produciendo un ruído algo desagradable y al final cayó boca arriba. Por suerte no se había roto, aunque, ¿qué importancia tenía aquello en esos momentos?
-¡No!-Gritó.-No puede ser.
Los demás estaban sin habla. Louis lloraba en silencio, produciendo de vez en cuando algunos sollozos. Niall parecía que le habían borrado la memoria, pues estaba quieto, con los ojos abierto como platos y la boca semiabierta, aunque también algunas lágrimas corrían por sus mejillas sin querer. Zayn se había sentado en una de las sillas y se había quedado mudo. Intentaba reprimir aquel nudo en la garganta. Y Liam parecía el más calmado, aunque claramente era solo una fachada. Por dentro estaba igual de derrumbado que los demás.
Harry se tiró al suelo de rodillas y comenzó a llorar, con el rostro enterrado entre sus manos.
-Malditas sea. ¡Maldita sea!-En un acto de rabia cogió el móvil y lo tiró con toda la fuerza del mundo. Éste se estampó en uno de los muebles de la cocina y entonces sí que se rompió. Primero la carcasa y luego toda la pantalla al dar contra el suelo.
Louis se agachó al frente y lo obligó a que le mirara a los ojos, mientras le agarraba por los hombros.
-Seguro que es un montaje.-Murmuró.
-¡Estaba muerta!-Exclamó.-¡Tenía una bala en la cabeza, Louis! ¡Es imposible que alguien sobreviva a eso!
-No, no estaba muerta...
-¡Sí que lo estaba! ¡Ha pasado un año entero con ese asqueroso de Jonathan para ser
libre y mira lo que le ha pasado! Si hubiese estado conmigo...
-Si hubiese estado contigo hubiera corrido el mismo peligro.-Le cortó Liam.
-Heather...-Susurró antes de volver a derrumbarse.
Zayn se levantó de inmediato.
-Vamos a llamarla.
Niall salió unos segundos de su ensimasmiento.
-¿Cómo?
-Yo tengo su número. Bueno, el de ella, el de Abie, el de Yuriko, el de Kesha y...-Se quedó callado, pero todos sabían lo que venía a continuación "Y el de Bryan". Y es que todos los Adventures Warriors lo habían dejado. Tal vez llegaría el día en que lo borrarían y pasarían página, pero aún no.-Si lo coge Jonathan le preguntaremos qué ha pasado, si lo coge ella...entonces sabremos que ha sido un montaje.
 
                                                          ~~~~~~~~~~~~

Jonathan paseaba por el salón con las llaves en la mano.
Estaba muy arreglado, iba con un esmoquin en color negro y una camisa blanca. Aunque bueno, aquella era una ocasión bastante especial para ello.
No tenía ganas de ir, no quería, no podría soportar verla de nuevo...
Pero había sido tan de imprevisto...
Tendría que ir y soportarlo, tenía que hacerlo...
Suspiró.

Entonces la canción de Metallica "Nothing Else Matters" comenzó a sonar en la sala. Se acercó hacia la mesa y cogió el móvil. No era suyo, era de Heather.
En la pantalla iluminada de un velde fulgor ponía: "Harry".
Dudó, pero al fin le dio a la tecla verde.
-¿Quién es?-Preguntó.
-¿Heather?-La angustiada voz de Harry se oyó al otro lado de la línea.
-No.-Negó Jonathan.-Soy Jonathan. ¿Y tú eres...?
-Harry. Harry Styles. Pero por favor...
-Mira Harry ya está dejalo. Todo se acabó ¿entiendes? Deja de luchar.
El cantante se quedó con los ojos muy abiertos. No. No podía ser.
-Tengo que irme.-Jonathan apretó fuertemente el móvil de los nervios.-Adiós...
-No esper....-No oyó nada más que unos cuantos pitidos metálicos en la línea. Jonathan había colgado.

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La noche se acercó. Kesha ya se había vestido. Llevaba un vestido bastante bonito hasta las rodillas de vuelo en color verde esmeralda. Parecía de los años 80 pero tenía un toque moderno que le hacía especial. Se había dejado su pelo pelirrojo suelto con algunas ondulaciones. Estaba increíblemente guapa esa noche.
Recibió un mensaje y lo abrió:
De: Marchel. Para: Kesha.
-Esta noche. En casa de los hermanos Linkin. A las doce. No tardes.
La joven volvió a leerlo. Puso una mueca y decidió no contestar, sino que apagó el móvil y bajó al salón.
Su padre retocaba la mesa con entusiasmo. Olía muy bien en toda la planta baja. A pavo de Navidad, verduras y pudding. Además de pastel de calabaza.
-Papá. Hay seis cubiertos y que yo sepa sólo seremos cinco.-Kesha rió un tanto nerviosa.-¿O es que viene alguien más?
-Viene alguien.-Asintió Richard. Sus ojos se iluminaron de alegría.
No dijo nada más. Susi y Candy ya habían bajado. Y pronto el timbre sonó.
-¡Esa es la abuela, seguro!-Susi corrió hacia la puerta y la abrió. Una mujer de gran belleza entró en la estancia. Tenía el pelo anaranjado, como su nieta y una enorme sonrisa iluminaba su rostro.

-Mi pequeña.-Abrazó a Susi con alegría.
-¡Evelyn!-Candy corrió hacia ella y la abrazó con alegría.
Kesha fue la última de las hermanas en acercarse. Sonrió dulcemente y le dio un tierno abrazo.
-Te echaba de menos abuela.
-Yo también te echaba de menos.-Contestó acariciándolo el pelo. Se alejó y miró a su hijo.-Bueno Richard, veo que has preparado una gran cena.
-¿Viene con hambre, madre?-Preguntó con sorna.
-Ay, no sabes cuanto.-Respondió ella siguiéndole el juego.
Ambos rieron. La misma risa melodiosa y acentuada. Y se acercaron a darse dos besos.
-Supongo que todo esto ha sido por la sorpresa, ¿no?
-¿Sorpresa?-Preguntó Candy.-¿Qué sorpresa?
Evelyn miró a Richard.
-¿Aún no se lo has contado?
Él la miró nervioso, justo cuando el timbre sonó.
-Creo que ahora es cuando se enterarán.-El hombre abrió la puerta, y una mujer entró en el salón. Era de pelo largo en color negro azabache, sus ojos grandes en color caramelo resaltaban en su rostro finito. Sonreía mucho con sus labios pintados en carmín. Era bastante atractiva y guapa. Increíblemente guapa.
-Chicas, os presento a Gin, mi futura esposa, y vuestra futura nueva madre.
Candy rió y se acercó a ella a darle dos besos de bienvenida.
-¡Qué encanto! Sois preciosas.-Gin se mostró muy simpática y abrazó a Candy, además le dio un pequeño envoltorio.-Es un regalo, nada importante.
-No tenía por qué.-Agradeció la rubia.-Muchas gracias.
Luego abrazó a Susi.
-¡Qué grande eres!
La pequeña sonrió, siempre le decían "pequeña" pero por fin alguien se daba cuenta de que no lo era tanto.
-Muchas gracias señorita Gin.-Respondió educadamente tendiéndole una bonita sonrisa y moviéndose al compás de su vestidito marinerito.
-Toma. Para ti también hay un regalo.
La rubia se mostró muy sorprendida, pero le sonrió.
-Muchísimas gracias.
Kesha no sabía qué hacer. Por un momento quiso acercarse y darle la bienvenida, pero al final se quedó parada, sin hacer ni decir nada.
-Oh, tú eres Kesha, ¿no?-Preguntó la mujer sonriéndole.
-Sí.-Respondió ella escuetamente.
-Para ti también hay un regalo.
-Gracias, no debería haberse molestado.-Aunque sonaba agradecida, en realidad estaba bastante seria y la voz le salía mecánica, como si hubiera estado ensayando esa frase durante mucho tiempo.
-No hace falta que me hables de usted, vamos a ser grandes amigas. Además, no soy tan vieja.-Bromeó ella.
-La educación no tiene nada que ver con la edad.-Respondió la pelirroja con dureza.
-Kesha...-Su padre la recriminó con la mirada.
-No pasa Rich. Es normal, aún no me conoce.
La pelirroja se quedó callada. "Rich" Ese era el disminutivo cariñoso que utilizaba su madre hacia su padre, siempre decía que sonaba mucho más sotisficado y bonito.
-Lo siento.-Se disculpó tragando saliva.-Ni siquiera la conozco y ya le estoy juzgando.-Le tendió la mano aún sin sonreír.-Encantada de conocerla.
La mujer sonrió gratamente.
-Igualmente Kesha.

                                                 ~~~~~~~~~~

Harry paseaba por las calles, había denegado la idea de cenar con los demás inventando una excusa para pasar un tiempo solo, ya que no soportaba la idea de aparentar estar feliz cuando en realidad estaba bastante desbastado, y no era para menos. Heather se había ido para siempre. Los demás también sufrían, pero decidieron participar en la comida al final.
No había apenas gente en la calle, es más, estaba vacía, pero decidió ponerse un gorro de lana y un abrigo negro antes de salir de casa para que nadie lo reconociera. Sí, la cara la llevaba descubierta, pero no le importaba porque su abrigo le tapaba hasta debajo de la nariz y su gorrito tapaba sus rizos tan característicos.
Agachó la cabeza y se frotó la cara con sus guantes negros. Tenía frío, mucho frío.
Alzó la vista y entonces se chocó con alguien y se mareó un poco, aunque no se cayó al suelo.
-¡Au!-Oyó una voz femenina. Era dulce y le recordó a Abie, aunque no era la misma, de eso estaba seguro.
El joven frunció el ceño y se frotó la frente. Pronto le saldrían un moratón. No le dio más importancia y miró al suelo. Donde una joven se acariciaba el hombro. Junto a ella había una cajita pequeñita envuelta en papel de color rosa pastel.
El cantante se agachó a cogerla y ella entonces lo miró. No lo reconoció por el abrigo y porque no se iluminaba demasiado su rostro.
-Gracias y lo siento mucho.-Se levantó rápidamente elevando con ella su faldita.
-De verdad que no te había visto. ¿Estás bien? Soy una patosa, lo siento...
Él sonrió.
-Tranquila, estoy bien. ¿Y tú?
Ella alzó un poco la vista y sonrió bajo sus ojos oscuros y grandes.
-Sí.
-Me llamo Harry.-El joven clavó sus ojos en ella y el pico del abrigo cayó en picado hacia abajo, enseñando así su rostro.
Ella abrió mucho los ojos. Era él. Era él. Quería gritar, pero a la vez no podía. Parpadeó un par de veces, confusa y luego sonrió a medias.
-Yo soy Claudia.
-Bonito nombre.-Sonrió con coquetería.-Pero, ¿te importa que te llame Clau?
Ella negó con la cabeza, muy nerviosa por dentro. Le temblaban las manos.
-Aún no he cenado. Si quieres, puedes acompañarme.-Pidió él.
-No gracias.-Sus mejillas volvieron a encenderse a toda velocidad. Sí. Sí que quería y no se creía que él le estuviera pidiendo una cita, ¿a eso se le podía llamar una cita? En cualquier caso estaba muy emocionada pero no, seguro que no diría nada y él se aburriría con ella.
-No quiero insistir.-Sonrió.-Pero si me acompañas tendrás una sorpresa.
-¿Una... sorpresa?
-Sí.-Vio cómo los grandes ojos de ella se iluminaban con un brillo especial. Era muy guapa y realmente atractiva, aunque parecía que ella no se daba cuenta de ello, sino que se limitaba a disfrutar de ser así.
-Yo...-Ella miró de un lado a otro, confusa, sin saber qué era lo mejor.
-Es Navidad.-Se encogió de hombros desinteresadamente.-Y si estás sola es porque no vas a cenar con nadie...
-En realidad sí...-Le cortó ella y pronto sus mejillas se encendieron. Sonrío un poco.-Sí que tengo con quien cenar. Así que debería irme.
Lo miró por última vez y comenzó a caminar. Juntó las manos en su pecho y comenzó a juguetear con sus dedos muy nerviosa. Era una cobarde, no había sido capaz de decirle que sí cuando en realidad estaba en lo cierto. No tenía con quién cenar.
-¡Clau!
La chica volvió la vista, algo sorprendida. Harry se acercó rápidamente a ella.
-Esto es tuyo.-Le tendió la cajita rosa pastel.
-Oh, es verdad. Gracias.-Cuando fue a cogerla sus dedos conectaron con los de él y sintió como una recorrida eléctrica por el cuerpo. Estaba poniéndose aún más nerviosa.
-¿Seguro que no quieres venir?-Volvió a sonreír. No estaba dispuesto a un no. En aquel año todas las chicas habían dicho que sí al momento, todas habían sido fáciles y dispuestas a caer rendidas a sus encantos. Pero su tipo de chicas eran así, bonitas y difíciles. Simpáticas y divertidas, pero sobretodo con personalidad. Y aquella chica lo tenía. Tenía ese encanto. Ese mismo encanto que vio cuando conoció a Heather.
De repente se acordó. Heather. Agachó la cabeza y se frotó los ojos. No quería llorar,
no podía.
-¿Estás bien?-Preguntó Clau algo confusa frunciendo el ceño. Hacía un rato estaba tan feliz y ahora parecía a punto de llorar.-Bueno...-Titubeó nerviosa entrelanzando sus dedos bajo el paquetito rosa. Quería abrazarlo, no soportaba verlo así, deprimido y triste.-Si te vas a poner a llorar voy contigo a cenar, pero no llores por favor. No me gusta verte así.
Él levantó la vista y sonrió un poco. Tenía las mejillas un poco hinchadas y los ojos un poco llorosos. Lo que no sabía Claudia es que en realidad lloraba por la muerte de su antigua amiga y no porque ella le había dicho que no. Aquel comentario era bastante inocente.
-Bien.-Se aclaró la garganta sonriendo un poco e intentó disimular.-Entonces vamos a cenar.
Claudia suspiró y sus pómulos ardieron.
-Al final te has salido con la tuya.-Resopló en boz baja, medio en broma, medio en serio.
-Siempre me salgo con la mía.-Respondió él ensanchando su sonrisa animándose gracias a ella.
-Ya..-La joven reprimió una sonrisita.
-Vamos, sé un sitio increíble. Seguro que te gusta.
Ambos comenzaron a caminar.
-Espero que no sea muy caro, no llevo demasiado dinero encima.
-No seas tonta, yo te invito.
Ella negó con la cabeza.
-Ni hablar. Me has convencido para ir a cenar y ya eso es como un sueño para mí. Así que no me hagas obligarte a que yo pague mi comida.
-¿Un sueño?-Una sonrisa pícara salió de sus labios casi incontroladamente.
Claudia se acarició las mejillas calientes y rojas, y contestó:
-Porque eres bastante famoso. Eso es todo.-Respondió con tranquilidad.
-Ya... ¿no será que soy demasiado irresistible?
Ella se paró.
-A este paso no ceno contigo.-Se quejó sintiendo que sus mejillas comenzaban a arder.
-Vale vale.-Alzó ambas manos como si estuviera defendiéndose.-Solo lo hago porque me gusta verte tan colorada.
Más color y más ardor.
-Ya paro.-Sonrió mirándola a los ojos.
-Promételo.
-Pero...
-¡Promételo!-Exclamó ella.
-Está bien. Lo prometo.
Claudia suspiró y sonrió a medias.
-Anda, sigamos.-Pidió.
-Sí mejor. Porque sino...
-Recuerda la promesa.-Le cortó ella poniéndose colorada.
-¡Pero si no he dicho nada!-Reprimió la carcajada viendo su rostro tan avergonzado y rojo.
-Pues eso. Procura no decir nada.-Miró al frente y sonrió, mientras hacía ejecicios de respiración para que el color rojo de sus mejillas desapareciera.
Harry soltó una risita. Aunque había sido algo inesperado sintió que su cena iba a ser muy divertida y especial. Tanto como una cena de Navidad normal y corriente.

                                                             ~~~~~~~~~~~

La cena de Navidad iba mejorando. Los chicos intentaban animarse con las bromas y las risas. Sabían que los demás no tenían idea de nada, pero les dolía por dentro. Una de sus mejores amigas había muerto. No la volverían a ver.

Jade se levantó entonces, sosteniendo su copa de champán sin alcohol, el mismo que se daban a los niños en Nochevieja, y dijo emocionada:
-Me alegro mucho de poder estar un año más aquí con vosotros. Y de conocer a gente nueva y maravillosa.-Se dirigió a Raquel, la cual le sonrió con dulzura.-Os deseo feliz Navidad. Y espero que el año que viene vuelva a estar reunida con vosotros, como hoy, disfrutando de vuestra compañía.
Louis se levantó el primero, alzando su copa.
-Feliz Navidad.
-¡Feliz Navidad!-Se oyó a coro, todos los demás.

                                                              ~~~~~~~~~~

Kesha llegó a casa de Amy y Brendon a la hora prevista. Caminó hacia el salón, donde estaban los demás y dio besos y abrazos a todos, acompañando aquellos mimos con las típicas palabras de ese día: "Feliz Navidad".
Al terminar, se sentó en un sillón y esperó pacientemente a que Marchel hablara. No parecía contento, así que se temió lo peor.
-Ha pasado algo, ¿cómo decirlo? Emm.... ¿contraproducente? Sí, podría decirse así. Aquí hay dos personas que están rompiendo el reglamento, porque están juntos.
Kesha abrió los ojos como platos y su mirada se dirigió hacia Amy, quien negó con la cabeza, confundida.
-Y además.-El rubió soltó una sonora carcajada.-Es rídiculo.
-No es ridículo.-Soltó George, enfadado.
-Ya, sé que no es ridículo que seas homosexual, lo que es ridículo es que no lo hayas contado.
-Eres muy estricto con esa norma.-Se quejó Ben.

-Sí, pero ante todo soy vuestro amigo.-Respondió Marchel.-Y si tú y George estáis juntos no pasa nada.
Kesha no pudo evitar sorprenderse. Miró a Amy y vio que estaba con la misma expresión de sorpresa que ella.
-No vayas a echarlos.-Pidió la pelirroja.-Esa norma es una estupidez.
-No lo es. Simplemente no sabes por qué se puso.-Le regañó Marchel con un gruñido.
-Sí que lo sé.-Ladeó la cabeza.-Es por Brendon, lo sé. Pero eso pasó una vez, no tiene por qué pasar siempre. Y además, ellos son tus amigos. Tienes que darles un voto de confianza.
-Kesha tiene razón... Lo mio fue una excepción.
-Pero pusimos la norma para cumplirla.-Marchel alzó ambas cejas.-¿No es así?
-Pero es algo que no se puede remediar.-Amy sonrió un poco.-Al fin y al cabo no eliges de quién te enamoras, ¿no?
Kesha miró un segundo a Brendon. No. Nadie elegía de quién se enamoraba.
Marchel dudó un poco, pero al fin se encogió de hombros.
-Supongo que tienes razón.-Respiró hondo, y siguió.-Está bien, seguiréis en el grupo.-Acto seguido, relajó su rostro y sonrió un poco.-Y me alegro por lo vuestro.

                                                              *6 meses después*

-¿Crees que me admitirán?-Preguntó la chica.
-Estoy completamente seguro. Eres muy inteligente y tus notas son ejemplares.-Respondió él.
-Estoy nerviosa, siento que me van a decir que no hay más plazas o que mis notas no son lo suficientemente buenas.
-Eh.-Él se paró, y, al estar agarrados de la mano, también la paró a ella.-No pienses así ¿vale? Todo va a salir bien. Seguro que te aceptan.-Pasó una mano por su pelo rubio y se acercó a darle un beso.
-¡Eh pareja! Cortaos un poco, ¿no?-Niall, que se había girado, los miraba con picardía.
Liam y Abie se miraron sonrientes y se dirigieron hacia los demás: Harry, Clau, Niall, Raquel, Lidia y Louis.
-¿No tenéis ganas de entrar en la Universidad?-Preguntó Clau con voz infantil.-He soñando muchas veces con este momento.
-¿En serio?-Preguntó Raquel ladeando la cabeza.
Ella asintió un par de veces.
-Así es. Siempre sentí que serían los mejores años de mi vida.
-Es una bonita experiencia y me hubiera gustado vivirla.-Louis hizo una mueca.-Pero bueno, disfruto siendo cantante junto mis mejores amigos, así que no me puedo quejar.
-Ojalá yo fuera cantante.-Respondió Lidia con voz triste.
-Pues cantas muy bien.-Niall le pasó la mano por el hombro y ambos amigos se sonrieron.
No tenían la misma afinidad que antes. Es más, ya no eran mejores amigos como hacía unos meses, pero habían vuelto a ser amigos al fin y al cabo. Niall sonrió un poco. Su año no habia sido especialmente fácil.
En febrero cortó con Claris por culpa de algunas broncas y peleas que tenían a causa del padre de la chica. Al final, las distancias y aquellas peleas hicieron que su rotura fuera algo oficial.
Después de aquello, apenas habían vuelto a saber nada más el uno del otro.
Con Lidia se llevaba bastante bien desde hacía unas semanas, ya que la chica parecía haber olvidado aquellos sentimientos hacia él.
Y luego estaba Raquel. Esa amiga suya de la infancia que tanta ayuda le había prestado
aquellos últimos meses. Sin duda, ella era con la que más había estado. Y sí, habían llegado a ser uña y carne, contándoselo todo como cuando eran pequeños.
Lo que más había sorprendido al grupo, había sido la rotura de Perrie y Liam, y como consecuencia, la nueva pareja: Abie y Liam, la cual llevaban un mes y medio juntos. Los chicos aceptaron rápidamente a la rubia con cariño. La echaban mucho de menos.
-Es cierto.-Harry sonrió.-Yo te he oído cantar. Puedes participar de telonera en nuestro próximo concierto.-Bromeó.
-No creo que eso les guste a vuestras fans.-Respondió ella soltando una risita en el mismo modo.
No siguieron hablando, porque ya habían llegado a la Universidad. Los chicos se quedaron en el gran jardín, y ellas entraron a echar la matrícula. Dentro de unas semanas, sabrían si habían o no entrado.
Se colocaron en la fila, tras una joven pelirroja y un hombre moreno, y esperaron pacientemente.
No tardaron mucho, en estar los segundos de la fila.
-Hola.-El hombre de delante habló con voz clara y firme.-Es la matrícula.
-Oh, perfecto.-La mujer que se encontraba en ventanilla sonrió.-Entonces Kesha Stadler, ¿no es así?
-Sí.-Sonrió la joven pelirroja.
Abie abrió muchos los ojos.
-¡Kesha!-Exclamó.
La aludida se dio la vuelta y al ver a Abie sonrió con alegría.
-¡Abie!
Ambas se fundieron en un abrazo y estuvieron así unos segundos.
-Espero también entrar y que estemos juntas.
-Sí, ojalá.-Kesha sonrió.
-Oye, espérame, quiero que veas a alguien.
La pelirroja salió de la cola junto a Richard y ambos esperaron a la rubia, junto sus dos amigas.
-Mira Kesha, ellas son Raquel y Lidia.
Besos, presentaciones y saludos cortéses.
-Espero que estemos juntas.-Dijo la pelirroja.
-¿Yuriko no entra en esta universidad?
-Sí, claro que sí. Solo que hoy no podía venir conmigo, así que echará la matrícula otro día. Se ha aplicado mucho estos meses para sacar las mejores notas.
-Seguro que entra.-Respondió la rubia sonriente.
Las cuatro chicas, seguidas por Richard, quien estaba un poco más atrás, salieron hacia el grupo de chicos que se encontraban en el patio.
Kesha se quedó mirándolos lentamente, y se paró justo unos pasos delante de ellos.
-Mirad a quién me he encontrado.-Sonrió Abie con alegría.-Tal vez estemos juntas en la habitación y todo.
-Hola.-La pelirroja sonrió un poco.
Pero aunque los demás también sonrieron, ninguno se atrevió a acercarse para darle un abrazo. Se quedaron quietos, mirándose y analizándose con la mirada.
Louis, que ya la había visto meses antes, fue el primero en reaccionar. Le dio un abrazo y soltó una risita.
-Qué guapa estás pelirroja.
Ella simplemente apretó la mandíbula fuertemente, intentando no emocionarse y romper a llorar.
-¡Roja!-Exclamó Harry con voz alegre y cantarina.
La joven sonrió enormemente.
-Ricitos.
Ambos soltaron una risita antes de darse un emotivo abrazo.
Y luego Liam, quien se dirgió a ella con una dulce sonrisa y una mirada cálida, como siempre.
La joven se quitó algunas lágrimas que ya habían salido. Hacía tiempo que no los veía y sentía que el tiempo había retrocedido y volvían a ser mejores amigos.
Pero no, simplemente se habían vuelto a encontrar, solo que ya no eran ni mejores amigos, ni amigos, solo conocidos...
-¿Y Zayn?-Preguntó.
-No ha querido venir.-Respondió Louis, sin dar muchos detalles.
Kesha quiso preguntar el por qué, pero no lo hizo. Miró a Niall y ambos sonrieron. Era extraño que estuvieran juntos después de tanto tiempo. Ya no sentían nada el uno hacia el otro. La relación tanto de amor como de amistad se había perdido. Eso era lo peor de haber salido y haber cortado. Que ya no estaban como cuando eran mejores amigos. Y ambos se sentían extraños, y distantes.
-Me alegra volver a verte.-Dijo él.
-Y yo también.
Silencio. Sí, un silencio incómodo. No parecían ellos. Esos mismo que meses atrás hablaban de cualquier tontería o reían cuando no sabían qué decir.
-Kesha.-Richard miró a su padre, y le agradeció la intervención con la mirada.-Es hora de irnos. Brendon te está esperando.
La pelirroja sonrió y asintió.
-Con que Brendon ¿eh?-Harry soltó una risita pícara.
Kesha enrojeció y miró a Niall una última vez. Se sentía culpable.
Se fijó los demás y alzó la mano derecha.
-Adiós. Nos veremos pronto.
Se dio la vuelta y corrió hacia su padre. Richard, tenía en su mano derecha su móvil.
-Me ha llamado Jack. Han vuelto a mandar una nota anónima.
-¿De nuevo una amenaza?-Preguntó Kesha, con los ojos como platos, asustada.
Él asintió.
-Y una foto, en la que estáis todos los Adventures Warriors. Pero eso no es lo peor.
-¿Y qué es lo peor?
-Que tras la foto, pone: "Uno de ellos es un traidor".
-¿Y de verdad te lo crees?-Preguntó Kesha frunciendo el ceño.
-Kesha, piénsalo. Llevas muchísimo tiempo recibiendo esos mensajes con cosas
personales sobre ti. Cosas que solo tú sabías. Sólo tú y tus amigos más personales.
Tus mejores amigos.
-Me niego a creer eso.
-Pero sabes que es verdad, Kesha. Abigal no puede mandar esas notas con esos mensajes si alguien no le cuenta tus secretos.
-¿Crees que es Abie?
-No lo sé. Pero tienes que tener mucho cuidado. Sino es Abie, es Yuriko o cualquiera de los chicos de la banda. O incluso Heather...
La joven lo miró con dureza.
-Ella no puede ser. Está muerta papá. Nos mandaron una foto en la que tenía una bala en la cabeza.
-Tal vez fuera un montaje para desviar las sospechas.
-No lo creo.... Dos de mis mejores amigos muerto en menos de dos años. Lo de Heather fue mi culpa...
-Nadie ha tenido la culpa de nada. Ni tú ni nadie.
-Todos la tuvimos. Al dejarla ir con Jonathan y mandarla a una vida infeliz.
-A mí ese chico también me da mala espina. Seguro que también anda detrás de todo esto.
-En eso estoy de acuerdo.
-Tenemos que descubrir quién es Kesha. Y la única manera es que te acerques a ellos y vuelvas a ser su amiga.
-¿De verdad crees que es uno de ellos?
-¿Tienes alguna otra teoría para que una persona desconocida descubra incluso tus más profundos secretos junto con Bryan y los demás?
Kesha no respondió y siguió caminando, pero por su expresión, Richard había adivinado su respuesta.

                                                             ~~~~~~~~~~~

Aida apretó fuertemente el cojín. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Miró de nuevo la pantalla de su ordenador, pero William aún no se había conectado.
"Tardo diez minutos" aquello era lo que le había dicho. No sabía qué estaría haciendo en aquel momento, pero se puso en lo peor.
Aquella chica había vuelto.... después de tantos meses en los que la relación de amistad entre ambos iba tan bien y que Zayn y ella ya apenas hablaban, decidieron darse una oportunidad como pareja. Lo peor de todo es que hacía un mes que aquella chica rubia había vuelto... ¿Cómo se llamaba? ¿Candy? Sí... así era...
En cualquier caso en ese momento estaba con su novio, en su casa. Solos...
Él le había dicho que no se preocupara, que iba a dejarle claro que él estaba con ella, pero no estaba segura. Aida se daba cuenta de que a él aún le atraía y le gustaba, y cuando estaban juntos parecía que había cierta química entre ellos. Y eso le asustaba.
-"Tranquila"-Se dijo a sí misma-"Confía en él".
Esperó unos minutos más... Ya habían pasado casi veinte... Entonces una luz verde le
indicó que se había conectado. La joven suspiró, aliviada y escribió a toda prisa:
-¿Qué tal ha ido?
Al ver que el joven estaba escribiendo, y que no iba a ser una respuesta clara y concisa, se temió lo peor...

                                                          ~~~~~~~~~~~

-Pan, mírame.-Obligó Jade a su amiga.
-No quiero.-Perrie miró enterró su cara en la almohada de su cama.-Y no me llames Pan.
La morena sonrió.
-Sé que te hace reír.
-Pues ahora no.
-Oye, seguro que apruebas. Yo te ayudo, si quieres.
-No, da igual.-Se quejó Perrie con melancolía.
-¿Y quieres que te invite a un parque de atracciones?
Perrie se giró a mirar a su amiga y sonrió un poco, pero seguía triste.
-¿Y nos montamos en la montaña rusa?
-Por supuesto.
-Entonces no puedo decir que no.-La joven se quedó sentada en la cama y resopló.-Debo tener una pinta horrible.
-¡Qué va! Estás muy guapa.-Jade se puso más cerca de ella, hasta que sus brazos se rozaron, en señal de confianza.
-No mientas.
-Sabes que no suelo mentir.
Perrie suspiró.
-Qué trimestre más horrible. Es normal que suspendiera.-La joven se tiró hacia atrás, cayendo en la cama y produciendo un ruído casi sordo.
Jade se dejó caer al lado de ella y apoyó sus manos, una debajo de otra, en su estómago.
-El año que viene será mejor.-Respondió.
-Casi hacíamos un año, ¿lo sabías?-Su voz parecía romperse.-Nos quedaba poco...
-No pienses en él, Perrie.
-¿Cómo no quieres que piense en él?-Se dio cuenta de que no podía ver bien a causa de las lágrimas y se frotó los ojos.
Jade se encogió de hombros, aunque Perrie no la veía.
-Simplemente no lo hagas.
-No es tan fácil.
-Lo sé...-Y se sintió mal. Porque parecía que cuando una estaba bien la otra estaba mal, y viceversa. Su amiga y Liam habían cortado, y ella comenzaba a llevarse mejor con Louis. Era verdad que aún no eran más que amigos, pero las cosas iban mejorando entre ellos y eso era lo importante.
-¿Te parece bien que vayamos mañana al parque de atracciones?-Perrie se levantó de golpe y se quedó mirándola con una sonrisa.
Jade también se levantó y le devolvió al sonrisa.
-Por supuesto.
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¡¡CHICAS!! ¿Cómo habéis estado este último mes? Perdonad por haber tardado tanto, pero en verdad en junio apenas he podido escribir a causa de los exámenes. Y quería compensar el haber tardado tanto con un capítulo larguito ^^
¿Qué os parece eso de los 6 meses después? CONTADMELO TODO! Y si queréis hablar sobre vuestro verano, ¡también! ¡QUE YA ESTAMOS EN VERANO! WII!!
Y eso significa que podré (o intentaré, por lo menos) subir más a menudo. 
Clicad en las reacciones, que sabéis que me encanta ^^
Espero que os haya gustado!!!
Besitooos :)

Capítulo 65: Al acecho de nuevo


Se había despertado bastante temprano y preparaba tortitas con nutella para el desayuno. Además, de algunas más para llevárselas a Amy y Brendon y así hacer las paces con ellos. Había puesto: "Happy" como música de fondo, y la tatareaba moviendo la cabeza al compás de la música.
-Hola.-Candy se asomó por la puerta y se acercó a su hermana.
-Buenos días. ¿Qué haces despierta tan temprano?
-Lo mismo podría preguntarte yo, pensé que seguirías dormida después de la fiesta de anoche.
Kesha puso una mueca que enseguida borró de su rostro.
-No llegé muy tarde.-Se limitó a contestar.-Bueno, ahora que no hay nadie, ¿cómo estás?
Candy suspiró cansadamente.
-Estoy bien, no tienes de qué preocuparte.
-Estás muy pálida.
-Nunca he sido morena.
-Pero siempre lo has sido más que ahora.
-Báh, eres una exagerada. Ni siquiera papá se ha dado cuenta.
La pelirroja tragó saliva con fuerza.
-Tampoco es que Richard preste mucha atención.
-Pensé que habíais hecho las paces.
-Y la hemos hecho y le quiero mucho, pero eso no quita que tenga razón.
Candy se quedó callada, no podía negar aquello que era cierto. No hablaron más hasta que la pelirroja terminó, ayudada ahora por su hermana, y guardaron las tortitas en bonitas bandejitas para Amy y Brendon, aunque Kesha no le contó la finalidad de aquel desayuno.
-Me voy ya, hermana. Avisa a dónde he ido a papá.
-Lo haré, tranquila.
-¡Adiós!-Kesha le revolvió el pelo a su hermana menor y salió de casa. En unos minutos ya había llegado a la casa de sus amigos. Con su bandejita (bien resguardada por un papel transparente) en mano, llamó al timbre. Una vez, otra, y una tercera. Pero parecía que allí no había nadie. Frunció el ceño y entonces cayó en la cuenta de la llave que se encontraba en la alfombrilla y servía para emergencias. Miró de un lado a otro, y al no ver a nadie, la cogió con avidez y entró en la casa. Dejo las llaves encima de la mesa del salón y subió al dormitorio de su amiga. Lo extraño era que la cama estaba hecha, y en ella se encontraban un par de conjuntos, que la tarde anterior ella y Amy habían cogido para probárselos. Registró a fondo la habitación y el baño contiguo y no había rastro del vestido rojo que la rubia llevaba puesto. Frunció el ceño, extrañada y se dijo a sí misma que luego la llamaría.
Salió de alli y abrió la habitación de Brendon, llevándose una gran sorpresa. El joven se encontraba tumbado y durmiendo apaciblemente, pero eso no era lo extraño. A su lado, se encontraba aquella chica de la noche anterior, Naira, abrazada a él y cubierta por aquellas sábanas blancas.
Kesha se quedó allí de pie durante unos segundos analizando la situación y sin querer derramó un par de lágrimas que se las quitó rápidamente con la mano.
-"No seas tonta, es solo un amigo, él no te quiere, tú no le quieres. Es prohibido enamorarse en el club ¿recuerdas?"-Se decía a sí misma.
Caminó hacia el lado del chico y vio su rostro. Sus facciones estaban relajadas, pero se podía notar cierta tristeza en ella, aunque también una pizca de felicidad. Sacó la bandeja de tortitas que había hecho para él y la dejó en la mesita de noche. Justo encima de la gran "torre" de tortitas, estaba puesto su nombre, dibujado con nutella.
Le acarició el flequillo y sonrió, pero pronto se esfumó su sonrisa al ver a Naira a su lado. Se dio la vuelta y salió de la habitación, cerrando el dormitorio tras de sí.
-¿Qué haces?
Kesha se dio la vuelta sorprendida. Amy la miraba extrañada, con una mochila a su espalda.
-He venido a traeros tortitas a tu hermano y a ti, porque os quería pedir perdón por lo de ayer, me arrepiento de haber actuado así.
La rubia no mostró compasión ante sus palabras, pero su rostro se relajó.
-¿Y por qué no se las has dado abajo en la cocina?
-Porque está durmiendo.
-No entiendo nada..-Negó Amy.-¿Cómo has entrado entonces?

-La llave de respuesto, la que tenéis bajo la alfombrilla.
-Entiendo...-Asintió Amy.-Entonces voy a despertarlo.
-¡No!-Exclamó Kesha rápidamente.-No hace falta, está con Naira. Han pasado la noche juntos.
Entonces la rubia miró a la pelirroja por primera vez a los ojos.
-Supongo que tú tenías razón.-Afirmó Kesha.
-Lo siento, tampoco quería que te enterases de lo que había entre ellos dos de esta forma.-La rubia se acercó, le dio un abrazo y le regaló una sonrisa.
-Gracias.-Sonrió Kesha. Adiós a los enfados, adiós a la tensión.-Para ti también he traído tortitas.
-¿Qué tal si preparo chocolate y nos las comemos juntas?
-Me parece genial.
Ambas amigas sonrieron y bajaron a preparar el desayuno.


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Candy se cambió y se hizo una coleta frente al espejo que había en su armario. Se le veían las grandes cuencas bajo sus ojos y estaba demasiado pálida. Resopló y cogió un neceser donde llevaba corrector para sus orejas y algo de coloretes para avivar el rostro.
Se cambió, poniéndose unos vaqueros y una sudadera rosa y bajó a la cocina, donde su padre y su hermana pequeña desayunaban las tortitas que había hecho Kesha minutos antes.
-Papá voy a salir a estudiar a la biblioteca.-Abrió la nevera y cogió una botella de agua y un paquete de galletas del armario.
-No tardes. Recuerda que esta tarde tenemos cena en casa por Navidad.
-Sí, tranquilo que llegaré para ayudarte en lo que necesites.-Sonrió y le dio un abrazo a su padre de despedida y un beso en la mejilla a su hermana menor.-Adiós.
Cogió la mochila que se encontraba en el salón, ya preparada, y salió hacia la parada del metro.

En cuanto llegó, se sentó en uno de los banquitos y se colocó su móvil con los cascos. La primera canción fue de Green Days. Sonrió. Últimamente los escuchaba mucho.
Aún quedaban unos cinco minutos para que llegara el metro que debía coger, así que puedo escuchar un par de canciones antes de que este hiciera su aparición.
Se levantó y anduvo hacia dentro. Había gente que iba y venía y alguno que otro se chocó con ella, pero aún así, encontró un sitio, justo al lado de una señora mayor.
En la primera parada entró menos gente que la que salió, por lo tanto no tuvo que levantarse. En cambio en la segunda no tuvo tanta suerte. Una pareja de ancianos entró, poniéndose en pie justo a su lado, agarrados de la mano y los asientos para no caerse. La rubia se levantó y cedió su asiento a la mujer, que se lo agradeció con una sonrisa y bonitas palabras.
El metro se puso en marcha y anduvo hacia un lugar más seguro para agarrarse, con la mala suerte de que la curva que había cogido el metro, hizo que se tropezara un poco y chocó con un chico rubio, el cual hablaba con una chica también rubia bastante simpática y alegre.
-Lo.. lo siento.-Se disculpó con las mejillas encendidas.
El joven se dio la vuelta.
-¿Candy?
La rubia abrió los ojos, muy sorprendida.
-¿William?
Ambos sonrieron y se dieron un abrazo.
-¿No estabas en Alemania?-Preguntó la chica.
-Estaba. Pero echaba de menos esto y volví a principios de curso. Ahora estoy en un colegio de prácticas de profesor.
-Genial.-Respondió la chica, sin saber muy bien qué decir.
-Te presenta a Aida.-La guapa rubia sonrió.

-Encantada. Soy Candy.
-¿Os conocíais?-Preguntó Aida, en tono cauteloso.
-Sí. Fuimos...-William miró a Candy unos segundos y luego se dirigió de nuevo a Aida.-Amigos. Hace un tiempo.
-Amigos...-Susurró Candy, tragando saliva.-Sí, claro... De todas maneras podías haber avisado de que volvías.
-Apenas he tenido tiempo.
-¿Llevas casi cuatro meses aquí y no has tenido tiempo?-Candy alzó una ceja.-Ya...
Aida se agarró fuertemente al barrote metálico y miró hacia otro lado. Se sentió un poco incómoda.
-Tú tampoco me llamaste ni un solo día cuando me fui. No solo me abandonaste diciéndome que no querías venir conmigo, sino que encima ni siquieras te preocupaste en llamarme.-Contestó él en tono duro.
Candy le dedicó una sonrisa amarga.
-Tal vez no te llamé para que fuera más fácil olvidarte, porque supuse que no volvería a verte de nuevo.-Tras esas palabras sus ojos brillaron y apartó la vista.
William se relajó y abrió la boca para decir algo, cuando el metro se paró y las puertas se abrieron.
-Esta es mi parada. Debo irme.-Se dirigió a Aida y le sonrió.-Encantada de conocerte.-Luego volvió la vista a William y, mirándolo por última vez, salió de allí, dejando atrás a William y removiendo aquella historia del pasado.


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-¿Y dónde has pasado la noche?-Kesha tomó las tazas de chocolate ya vacías y las dejó en el lavavillas, mientras Amy guardaba las tortitas que habían sobrado.
-En casa de...-Se quedó callada porque se escuchó un ruído.-Es la puerta. O es Naira, o es mi hermano.
Ambas se quedaron calladas, y vieron cómo aparecía el joven con la bandeja de tortitas entre sus manos.
-Amy, ¿has hecho este desayuno? A Naira y a mí nos ha...-Su mirada se fijó en Kesha. La pelirroja se quedó callada, seria y mirándolo fijamente.
-No. Las he hecho yo, para perdirte disculpas por lo de ayer. No quise decir aquello y me arrepiento mucho.
Las mejillas de Brendon se colorearon y miró la bandeja, casi vacía.
-Pues... muchas gracias.-Tragó saliva y dejó la bandeja en la mesa.-Nos ha encantado, estaban deliciosas.
Kesha le dedicó una media sonrisa y se acercó para abrazarlo. Sabía que sólo podía aspirar a eso, pero le bastaba. El joven se quedó rígido unos segundos, hasta que por fin reaccionó y pasó sus manos por la espalda de la chica, apoyó su barbilla en el hombro y cerró los ojos.
Ella se separó primero y sonrió.
-Me alegro de que os haya gustado.
En ese momento, bajó Naira. Llevaba un pijama de invierno que no era suyo.
-Amy, te he cogido esto para ponérmelo. No quería bajar a la cocina con el vestido de
anoche.
Kesha reprimió una risita. Sabía que a Amy no le gustaba que le cogieran las cosas sin permiso.
-No te preocupes, pero la próxima vez me lo dices antes.-Contestó la rubia con resentimiento.
Naira sonrió.
-Ah, y muy ricas las tortitas.
-Las hizo Kesha.-Volvió a responder la rubia.
La guapa joven se fijó en la pelirroja.
-Oh. Tú fuiste la que insultaste a Brendon ¿no?
-Solo vine a diculparme.
-Ya... Pues Brendon seguro que no está por la labor, ¿verdad?-Se acercó al chico y le acarició con dulzura la mejilla.
-De hecho ya me ha perdonado.-Contradijo la pelirroja.
-Oh... bueno, es demasiado bueno.-Acercó el rostro del chico a ella y lo besó.
Kesha se sintió incómoda. Miró sus zapatos y dijo:
-Eh...tengo que irme.-Se dirigió hacia su amiga y le sonrió.-Adiós Amy. Y Feliz Navidad.-Se acercó a ella y le dio un gran abrazo. Luego se dirigió a Brendon.-Feliz Navidad.-Le sonrió y salió hacia la puerta.
Naira iba tras ella.
-Espera, te acompaño.-Abrió la puerta y dejó que la pelirroja saliera.-Y por cierto no te metas en la relación mía y de Brendon.
"El burro detrás"-Pensó Kesha, pero se contuvo.
-Sé que siente algo por ti, pero ¿sabes? Gracias a tu error de ayer pude ganarme su confianza.
-No le hagas daño.
Ella le sonrió, malvadamente.
-Adiós Kesha.-Y sin dejar que dijera nada más, cerró la puerta, justo en sus narices.
 

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Aida y William llevaban andando en silencio bastante tiempo. Desde el encuentro con aquella chica peculiar llamada Candy, William no había vuelto a hablar.
-¿Quieres que vengamos por la tarde, mejor?-Preguntó Aida, tocándose el pelo rubio, nerviosa.
-¿Qué?-El chico salió de sus pensamientos.
-Digo que si quieres que quedemos por la tarde a comprar los regalos para Navidad.
-No, no hace falta. Lo siento.-Le dedicó una sonrisa y se acercó más a ella. Sus brazos chocaron.
-Has estado muy callado desde el metro.-Lo dijo con cautela.
-Esa chica...-Se aclaró la garganta.-Fue mi novia hace un tiempo.
-Oh.-La verdad es que lo intuía, pero la veía demasiado joven.-Parecía que tenía quince años, ¿no es demasiado pequeña?
William soltó una risita. Era verdad. Candy no tenía un rostro demasiado maduro, más bien parecía más pequeña de lo que era.
-Tiene diecisiete, como tú.
Entonces Aida comenzó a encajar algunas piezas. ¿Tal vez sería por eso?
-Si te hago una pregunta, ¿me prometes que no te enfadarás?
El rubio miró a la chica algo asombrado, pero asintió.
-¿Por eso me elegiste? ¿Te recordaba a ella?
-¿Por qué dices eso?
Ella se encogió de hombros.
-Somos de la misma edad, somos rubias, tenemos el pelo largo, ambas tenemos una sonrisa bonita, tenemos los ojos claros y somos blanquitas de piel. Y apostaría lo que fuera a que seguro que también tendremos algo en común en cuanto personalidad.
William apretó la mandíbula.
-Sí que os parecéis, tanto física como psíquicamente. Ella es también un poco rebelde, pero no es nada tímida. Y los estudios no son lo más importante para ella.
Aida asintió.
-Ya... Cuando me viste la recordaste ¿no? Y por eso te acercaste a conocerme.
Él sonrió a medias.
-Sí que me recordaste a ella, pero luego todo fue diferente. Me gustaste mucho y me atraías.
-Pero en un principio me querías porque la viste a ella. La... la viste reflejada en mí.-Aida suspiró.-Sé sincero por favor, porque sino, estar aquí caminando juntos, mientras estás viendo en mí a otra persona no sirve para nada.
El rubio se paró y ella también lo hizo. Se miraron unos segundos.
-Ya no la veo. Ahora que te conozco veo a la chica a la que un día tiré las fresas.-Ladeó una sonrisa y se acercó para abrazarla. La quería, sí que la quería, pero tenía un sentimiento de culpa. Aida había sido muy lista y le había descubierto. En ella había visto todos los caracteres de Candy, y, aunque ya cuando estaba con ella no la veía ni la extrañaba, aquel inesperado encuentro en el metro habían vuelto a resurgir sentimientos.


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Claris terminaba algunos ejercicios que le quedaban. Las Navidades iban a ser un auténtico aburrimiento encerrada en su cuarto. Suspiró. Estaba muy cansada y no tenía ganas de hacer absolutamente nada más.
Dejó el boli en la mesa y cogió su móvil. Se metió en Whatsapp y miró los mensajes que tenía. Eran pocos, y todos de un grupo de clase. Dudó unos segundos mordiéndose la mejilla interna y al final se metió en el perfil de Niall. Su última conexión había sido a las ocho de la mañana. Demasiado temprano.
Suspiró y salió de whatsapp. Se iba a sentir un poco sola tantos días en casa sin poder salir con nadie de sus grupos de amigos. Y lo peor de todo es que aún no había terminado de arreglar las cosas con Aida. Aunque aún tenía a Perrie y a Jade, además su padre no le había prohibido salir con ellas. En realidad, nadie le había prohibido
directamente salir con él, pero era lo mejor, sabía que su padre era capaz de hacer muchas cosas horribles por tal de que no estuvieran juntos.
Hizo una mueca pero enseguida sonrió. Esa Navidad sería como la anterior, no podía deprimirse porque no iba a estar con Niall. Quedaría con las chicas y saldría a hacer cosas distintas.


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Los chicos se encontraban preparando comidas para aquella noche de Navidad. Harían una fiesta a lo grande.
-Louis, pásame la masa.-Pidió Zayn.
El mayor le hizo un saludo al estilo militar y se la dio.
Harry se encontraba aburrido comiendo un dulce de chocolate de las bandejas que Liam acababa de sacar del horno.
-¡Ah quema!-Se quejó dejando caer el pequeño pastelito chocolatoso en la encimera.
Niall se rió por lo bajo mientras daba la vuelta a una tortilla.-Chicos, os tengo que preguntar algo, ¿puede venir Raquel esta noche?
-¿Raquel?-Zayn se giró a mirar a su amigo.-¿Raquel la de Finn y Jake?
Los demás soltaron una risita.
-¡Qué dices!-Exclamó Harry paseando el pastelito por la encimera.-Si en Finn y Jake no hay ninguna chica que se llame Raquel, idiota.
Liam puso los ojos en blanco.
-Se refiere a la chica del otro día que le gustaban tanto esos dibujitos. ¿Verdad?
Zayn asintió, como si quisiera decir: "¿Era obvio no?" . Harry en cambio frunció el ceño, pero no le dio más importancia.
-Pues claro que puede venir.-Añadió Louis.
-Es una pena que Claris no pueda.-Niall hizo una mueca.-Me hubiese gustado que se conocieran. Se hubieran caído muy bien.
-Sí.-Louis suspiró.-Esta noche quiero hablar con Jade, lo he decidido por fin. Estaba muy dudoso, pero lo que me dijo hace un par de semanas Daisy me hizo reflexionar y creo que es el momento.
-Bien hecho, machote.-Zayn pasó por su lado y le dio en el hombro con cariño.-Seguro que todo va bien.
-Eso espero.-Suspiró el mayor.

-Chicos...-De repente todas las miradas se giraron a Liam.-Os tengo que confesar algo. Creo que me gusta Abie... Y me siento terriblemente culpable porque estoy con Perrie y la quiero mucho. No debería sentir lo que siento por otra persona, pero... es tan difícil. Y ya se lo he contado a ella y parece que está bien, pero no lo puede estar porque le estoy haciendo daño y no quiero. Lo peor de todos es que ayer el otro día estuve hablando con Abie y hemos quedado para saber si nos gustamos de verdad. Y si es así me voy a sentir la peor persona del mundo.-Suspiró.-No sé qué hacer.
-No puedes hacer nada.-Louis tensó los hombros, algo incómodo.-Yo voy a hacer algo parecido con Daisy y Jade. Pero hay que tomar riesgos, no puedes seguir con una persona si no la quieres porque si no esa relación no va a funcionar y no va a ser
verdadera. Y además....
Una vibración los interrumpió.

-¡Mi móvil!-Exclamó Harry cogiéndolo, interrumpiendo a Louis y la conversación.
Era un mensaje.
Lo abrió y se quedó realmente atónito.
-No... no puede ser.-Murmuró mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.-No es posible...
-¿Qué pasa Harry?-Todos se volvieron a él, pero sólo Niall habló.
Se acercaron hacia donde estaba y miraron la pequeña pantalla de aquel aparato. Rápidamente, todos cambiaron su expresión de alegría por una de auténtico pavor.
Era de un número oculto. En el mensaje habían escrito: "Ella ha sido la siguiente." Y se adjuntaba con una foto.
Una foto del cuerpo de Heather en el suelo...con una bala en la cabeza.
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¡Matadme! Bueno no, no matadme, pero casi... xdd. 
Siento haber tardado tanto, de verdad que lo siento, estudios, deberes y poco tiempo. Esa es la razón. Pero al fin he tenido un hueco libre y lo he hecho. También he de decir que intentaré subir el próximo antes y que cuando llegue el verano (queda ya poco, menos mal!!) pues podré subir más!! Wiiii <33
No os olvidéis de clicad en las reacciones o comentar o decir cualquier subnormalidad o lo que querías (ya sabéis que me encanta leer o ver lo que sea, sea bueno o malo, pero este sin criticar, claro está xdd)
Y ya está, dejo de enrollarme! Se os quiere mucho mucho muuucho!!! Yyy Clau!! He de decir que creo, creoo que estás en el siguiente... Aún no se sabe porque me lo tiene que decir Harry. Cuando él me lo diga pues ya estarás dentro ;)
Yy creo que no me dejo nada, ¡ah sí! Que este capítulo es un poquito más corto que los demás pero más que nada pooorque quería cortarlo ahí. Y deciros que ya he empezado un poco el siguiente capítulo ;)
¡Nada más!
¡¡Espero que os guste el capítulo!!
Besitoooos :)