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Capítulo 61: Todo lo que trae la lluvia.


La última alarma sonó. Kesha suspiró con fuerza, cansada del trabajo realizado durante todo el día.
-Me voy rápido.-Dijo poniéndose en pie y guardando el libro y el cuaderno en su mochila.
-Vale. Nos vemos esta tarde.-Respondió Amy con una sonrisa cerrada en su rostro.
La pelirroja asintió y con una sonrisa terminó de guardar sus cosas en la mochila. Salió de la clase con presura y avanzó hasta su taquilla. La abrió y cogió la agenda que se encontraba bajo todos los libros. Justo al cogerla, un pequeño papelito doblado
se cayó al suelo.
Extrañada y con el ceño fruncido, se agachó a cogerlo. Cerró la taquilla con sumo cuidado y se apoyó en ella para leer la nota.
La desdobló y miró aquella letra. No era suya.
-"Yo, Niall James Horan, me comprometo a casarme el verano que viene si lo desea para que podamos tener muchos hijos y vivir felizmente juntos de una vez por todas"
Sonrió instintivamente. No lo había escrito él, claramente, era una broma de los chicos, escrita a puño y letra de Liam. La primera vez que la leyó pensó que era cierto y se extrañó enormemente, pero después al ver a los chicos riéndose cuando estaba hablando con Niall sobre el asunto, se dio cuenta de todo.
Suspiró y la dejó de nuevo dentro de las páginas de la agenda. No tenía ganas de tirarla, ni siquiera quería hacerlo.
Anduvo por el pasillo y vio que algunos chicos la miraban y cuchicheaban entre ellos, riéndose. La pelirroja frunció el ceño al no saber lo que estaban diciendo de ella y, colocándose un rebelde mechón tras su oreja, comenzó a caminar más rápido a la salida.
Allí, Richard la saludó con la mano. Iba con unos pantalones largos blancos y rojos, parecidos a los típicos de las películas hawaianas. Además llevaba una sudadera roja de Obey, con las letras en negra. En su cabeza se posaba un gorrito de lana negro, el cual era de su primogénita. En la mano llevaba muchísimos carteles con fotos y folios escritos.
-¿Richard?-Kesha abrió mucho los ojos, más bien preguntándose a sí misma si lo que estaba viendo era cierto.
-A ti te estaba buscando.-Respondió el hombre con voz encantadora.
Algunos chicos que pasaron por su lado soltaron una risita y se pusieron a hablar entre ellos.
La chica suspiró, exasperada.
-Estás haciendo el ridículo.
-Sólo quiero pasar un rato contigo, dame una oportunidad, por favor.
Kesha ladeó la cabeza y se rascó la barbilla pensativa. Por una parte quería, pero por otra sabía que sería demasiado fácil.
-Está bien...-Cedió al fin con un profundo suspiro.
-Genial. ¿Traes el coche?
Kesha frunció el ceño.
-Claro.-Respondió.-¿Cómo crees que vengo si no?
-Es verdad.-Asintió el hombre mientras movía la cabeza de arriba a abajo con gran euforia.-¿Me dejas conducir?
-Eh... vale.-La joven se encogió de hombros y sacó las llaves, entregándoselas.
-Gracias.
Se montaron en el coche y la joven fijó su mirada en aquellos carteles que Richard había dejado en el asiento trasero.
-¿Eso para qué es?
-Oh. Es algo.-Soltó una risa neviosa.
-Gracias, has solucionado todos mis problemas.-Ironizó con tono cortante, apoyando
su codo en la ventanilla del asiento del copiloto.
-¿Te gustaría comer en un tailandés?
-Me da igual.-Contestó la pelirroja.
-¿O prefieres un italiano?
-No me importa.-Se encogió de hombros.
-No, no, dime. ¿Qué prefieres?
-Que me da igual en serio.-Respondió elevando un poco la voz.
El hombre resopló y paró secamente en un semáforo en rojo.
-Oye, si vas a estar así de borde ni me molesto en seguir con ésto. Sólo quiero pasar un buen rato contigo como hacíamos antes. Como cuando Bryan estaba...-Suspiró profundamente mordiéndose el labio inferior, no debería haber sacado ese tema.
Kesha agachó la cabeza y asintió para sí misma.
-Prefiero comida italiana.-Acabó por decir.
-¿En serio?
-Sí. Tengo ganas de unos buenos raviolis.
-Está hecho.-El hombre siguió conduciendo ya que el semáforo se había vuelto a poner en verde.

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Zayn esperaba a sus amigos sentado en un banco frente al instituto. Movía la pierna derecha con nerviosismo. Sacó un cigarrillo de su paquete de tabaco. Lo encendió y dio un par de caladas.
Niall salió el primero. Bajó las escaleras y vio a Lidia. Se miraron unos segundos pero ella rápidamente apartó la mirada y se fue. El rubio suspiró y salió, viendo a su amigo... ¿fumando?
-¿Pero qué haces?-Corrió hacia Zayn y le dio en la mano, mientras el cigarro se caía y rebotaba en el suelo.
-Lo siento, estaba nervioso.-Respondió el moreno agachando la cabeza y aplastándo el cigarro con su zapato.
-¿Qué te pasa?-Se sentó a su lado y le miró elocuentemente.
-Nada importante, en serio.-Suspiró y le dedicó una sonrisa a su amigo.-Estoy bien.
-¿Por qué no has venido a clases?
-Ayer me acosté tarde.-Respondió sin darle demasiada importancia al asunto.

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Aida salió de clase, despidiéndose de su compañera Stivy, con la cual le había tocado hacer un trabajo de ciencias, y sacó una fiambrera de plástico pequeñita en la que tenía un par de fresas que le habían sobrado del desayuno.
Cogió una y la mordió, feliz, mientras caminaba hacia la salida del insti.
Un chico, pasó por su lado y le dio un codazó en el hombro. La rubia, sobresatada, dejó caer la fiambrera al suelo, con las fresas que quedaban.
-¡Eh! Ten más cuidado.-Espetó alzando la voz. En ese momento se dio cuenta de que
era el ayudante de prácticas del profesor de Idiomas y se ruborizó al momento.
El joven se acercó a ella y se agachó a ayudarla recoger.
-Eres Aida, ¿verdad?-Preguntó con una brillante sonrisa.
-Em.. sí.-Asintió mientras tragaba saliva, nerviosa, y soltaba una risita nerviosa.
Él volvió a reír y ambos se pusieron en pie, a la vez. Tiraron las fresas a la papelera y ella volvió a guardarse la fiambrera en su mochila.
-La próxima vez ten más cuidado rubita.-Respondió dándose la vuelta con una enorme sonrisa encantadora.
-Si yo quiero.-Gritó la chica, volviendo a la rabia.
Él no se giró, simplemente comenzó a reír.
-Idiota.-Murmuró la joven.
Salió del instituto a toda prisa y corrió hacia la parada de autobús, pues aún no tenía carné de conducir ni Claris estaba con ella puesto que no había ido a clases.
Se dio cuenta de que solo quedaba una señora mayor subiendo en el autobús, y que las puertas iban a cerrarse en cuestión de segundos. Abrió los ojos como platos y, con su maleta a cuestas, pegó un spring a toda velocidad para llegar hasta el final de la calle. Vio cómo las puertas se cerraban poco a poco.
-No...-Murmuró mientras intentaba llegar con un último esfuerzo.
Pero todo fue en vano. El autobús arrancó justo cuando la chica estaba llegando. Se paró y apoyó las manos en sus rodillas, mientras intentaba recuperar el aire perdido.
-Ei.-Alguien le gritó desde la calle.
La rubia levantó la vista, cansada y vio de nuevo al mismo chico que antes. Llevaba un casco de moto en su mano.
-¿Qué quieres?-Preguntó ella frunciendo el ceño.
El rubio volvió a sonreír. Una encantadora sonrisa con hoyuelos.
-He visto que has perdido el autobús, ¿quieres que te lleve a alguna parte?
-No gracias.-Se negó Aida sentándose en la acera.-Esperaré al siguiente.
De nuevo, el chico rió.
-¿Sabes a que hora viene?-Preguntó.
-No, ni me importa.
-A las cinco.-Respondió, haciendo caso omiso a sus palabras.
La rubia resopló, exasperada y miró al joven. Pensándolo bien no sería algo tan malo, pero algo no acababa de convencerla.
-Da igual, me quedo.-Contestó dejando la maleta a un lado.
-Como quieras.-El joven se encogió de hombros.-Aunque ahora que lo pienso, no debería haberte tirado las fresas, vas a pasar un poco de hambre.
Aida frunció el ceño.
-¿Lo hiciste a propósito?
-Yo no he dicho eso.
-Lo has insinuado, que es lo mismo.
-Bueno.-Él hizo una mueca.-Quería compensártelo, de ahí a que quisiera llevarte.
La rubia se mordió el labio inferior, sin saber qué hacer.
-Está bien.-Se levantó y se colgó su mochila a la espalda.-Quiero que me lleves a un instituto, está cerca de aquí.
-Espera, me estoy replanteando llevarte ahora.-Vaciló el chico cuando ella se acercó a él.
Aida alzó una ceja y ladeó la cabeza.
-Es broma.-Rió él.
Ambos se montaron en la moto.
-A la cintura, que si no no puedo conducir.-Contestó él con una sonrisa pícara.-Es como en la película española de A tres metros sobre el cielo.
-Solo falta que te llames Hache.-Ironizó la chica intentado ocultar su sonrojez.
-No, me llamo William.-Miró hacia atrás y le sonrió a la chica, alzando ambas cejas y en tono burlón añadió.-Pero agarrate fuerte, fea.

                                                        ~~~~~~~~~~~~~

Harry recogió las últimas cosas en su taquilla. La cerró y caminó hacia el exterior.
-¡Espera!-Gritó alguien, mientras le cogía el brazo para que se parase.
-¿Qué quieres?-Preguntó mientras se apartaba de ella con un brusco movimiento.
-Siento lo del bofetón.-Se disculpó la chica.-No quería pegarte, pero es que no estuvo bien lo que hiciste.
-No debiste haberme pegado Alba. Me dolió.
-Lo siento, no soy de las que van por ahí pegándole a la gente. Además, no sé que gano con eso, eres mi ídolo, ¿recuerdas?-La joven sonrió inocentemente.
-Está bien, te perdono.-Sonrió el chico, mostrando una encantadora sonrisa con hoyuelos.
-Gracias.-Contestó la chica, de nuevo adaptando una voz educada y neutral.
-Entonces, ¿amigos?-Preguntó Harry con voz alegre.
-Yo no he dicho eso.-Negó la chica, enfadándose de repente.-No puedes ser amigo de cualquier persona así como así, primero hay que conocerlo. Somos compañeros de clase, nada más, y no te ilusiones.
-Pero...-No pudo terminar la frase porque la chica suspiró, algo agobiada y se marchó murmurando un "Lo siento" que por suerte Harry logró oír.
Al principio quiso ir hacia ella para ver que le pasaba, pero luego decidió que eso no era lo mejor, al fin y al cabo, como Alba bien había dicho no eran amigos, solo compañeros de clase.
Salió del inti, junto a otros rezagados y vio a los demás en el banquito hablando. Estaban los chicos, Perrie y Jade. Se acercó a ellos y les sonrió.
-Hey Zayn, ¿qué te ha pasado?
-Nada importante.-Contestó el moreno en un suspiro, pues ya le habían preguntado varias veces sobre el tema.
-Buenos, vámonos a casa, eres el último que quedaba.-Dijo Louis dirigiéndole una mirada fría. Luego pasó su vista por Jade, pero ésta hablaba con Perrie con gran entusiasmo. Tenía que hablar con ella, y cuanto antes lo hiciera mucho mejor, pero sabía que ese no era el momento indicado.
Comenzaron a caminar hacia la limusina.
-¡Chicos!-Todos miraron hacia donde provenía aquella voz. Aida se quitó el casco de la moto y los saludó. William, también se quitó su casco y se bajó con ella.
-¿Aida?-Preguntó Harry, algo confundido.-¿Quién es él?
-Es William. Me ha traido como favor por tirarme las fresas.
-Y porque se te ha escapado el autobús.-Apuntó el chico.
-Eso también.-Rió la joven, alegremente.
-Me suenas de algo.-Murmuró Niall frunciendo el entrecejo, intentando recordar.
-A mi también me suenas.-Bromeó el chico.
-Bueno, gracias por traerme.-Aida se giró hacia el joven.-Mañana nos veremos en clases de Idioma.
-Hasta mañana.-Él le guiñó un ojo y se giró a los demás.-Adiós.
-¿Va a tu clase?-Preguntó Perrie, cuando el chico ya hubo desaparecido.
-Es monísimo.-Corroboró Jade bromeando, mientras Louis la fulminaba con la mirada.
-No. Es el ayudante del profesor de Idiomas e imparte clases junto a él.
-Deberías haberme llamado y te hubiese recogido.-Dijo Harry.-Apenas lo conoces.
-No es nada malo que me haya traído.-Bufó la chica, cansada de que su primo la protegiera como si fuera una niña pequeña.
-Ya pero no es conveniente que salgas con un profesor. Por el amor de Dios, ¿cuántos te saca?
-Mira.-La joven alzó la voz, pero la bajó de inmediato.-Yo no te digo nada cuando traes a casa a Holly, que por cierto, no me cae nada bien, solo está buscando tu fama.
-¿Holly?-Louis se giró, algo aturdido.-¿La misma Holly? ¿Estás saliendo con esa?
-No estoy saliendo con ella, simplemente vino a mi casa, y no sé, estamos volviendo a empezar juntos, aunque solo como amigos por ahora.
-Después de todo lo que le hizo a Heather.-Contestó Louis, con un resoplido.
-Ella no tuvo la culpa de nada.-Negó el cantante de cabellera rizada.
-¿Y quién fue entonces la que virtió la pastilla en ese vaso?-Preguntó el mayor.
-Kesha.
Liam bufó.
-De nuevo otra absurda mentira. No sé qué te ha dado ahora con que Kesha era la peor amiga que hemos tenido en la vida. Ella no fue.
-¿No? ¿Entonces quién?-Volvió a insistir Harry.
-Tú.-Contestó Zayn con vehemencia.-Pero no pensabas que haría tanto efecto.
-¿Yo? ¿En serio me estás culpando a mí?
Zayn simplemente giró la cabeza, y se quedó callado.
-Yo creo que fue Holly...-Susurró Niall.-Y si no era ella... no lo sé. De vosotros cinco me fío, Yuriko y Abie no tenían nada que ver y Kesha antes me fiaba muchísimo, pero si os dais cuenta, ahora todo esto encaja. Ella fue la primera que se enteró de lo que le pasaba y nos avisó y luego también fue la primera que se enteró de lo de la cárcel.
-¿Cárcel?-Preguntó Perrie y miró a Jade y Aida, las cuales se encogieron de hombros. Las tres estaban un poco perdidas en la conversación.
-Era la primera en enterarse de todo.-Finalizó el rubio.-Tal vez si que era más mala de lo que nosotros pensábamos.
-Esto es absurdo.-Negó Louis-No sé como podéis pensar eso. El otro día con lo de las noticias donde decía que estaba saliendo con ella os pusísteis a acusarla, y aunque al final todos nos pusimos de acuerdo para no volver a verla jamás, creo que estamos siendo demasiados duros. ¡Fue nuestra mejor amiga y la novia de Niall! El día que nos vimos estuvimos hablando. ¿Sabéis que fuma? Quiso hacer un "cambio en su vida".-Esto último lo dijo haciendo unas comillas con los dedos.-Estuvo sola cuando nosotros y Abie nos cambiamos de colegio porque dejó de juntarse con Yuriko y Heather se fue con Jonathan a no sé dónde. También estuvo un psicólogo, por la muerte de Bryan y además intentó cambiar de parecer por tal de sentirse mejor, tanto de look, como de personalidad. La vi mucho más madura que cuando dejamos de verla. Sigue siendo divertida y todo eso, pero se ve mayor, más de lo que era antes, aún teniendo la cercana muerte de su madre. Y, aunque quedamos en dejar de verla, yo la seguiré queriendo, porque será dificil olvidar todo lo que hemos vivido con ella porque ha sido una de esas personas que marcan la diferencia y con las que puedes ser realmente tú mismo.
-Muchas veces la he echado de menos.-Afirmó Liam.
-Yo también.-Corroboró
Niall mientras se quitaba una lágrima que amenazaba con salir.
-Y yo.-Añadió Zayn.
Harry no dijo nada, simplemente agachó la cabeza, y las chicas se miraron entre ellas con una mueca de tristeza, y es que, aunque no la conocían de nada, estaban intrigadas por saber quién era esa chica.

                                                       ~~~~~~~~~~~~

Kesha y Richard salieron salieron del restaurante italiano al que acababan de ir.
-¿Y ahora?-Preguntó Kesha.
El hombre sonrió, se quitó su gorrito negro y se lo colocó a su hija en su rebelde melena anaranjada.
-Toma, a ti te sienta mejor.-Sonrió el hombre.
-Gracias.-La joven se tocó el flequillo, nerviosa y sonrió.
-Bueno, vamos al coche, tengo que coger los carteles y las fotos.
No tuvieron que caminar demasiado para llegar hacia donde querían. Él abrió la puerta de atrás y sacó lo que necesitaba.
-Ya está, vamos.
Kesha seguía su padre, pues no tenía ni idea de hacia donde iban a ir. Pasaron calles y plazas y llegaron al Big Ben.
-¿Qué hacemos aquí?-Preguntó la chica.
-Vamos a estar durante unos minutos dando abrazos gratis.
-¿Cómo?-La joven frunció el ceño, confundida.
-Abrazos, pero gratis, además he oído que tocarás en una banda, ¿no? La del cole con esa amiga tuya.
-¿Cómo lo sabes?-Preguntó la pelirroja, frunciendo el ceño y ladeando la cabeza, confundida.
-Me he enterado.
-¿Pero qué tiene que ver los abrazos con el canto?
-Ahora lo verás.-Richard sonrió maliciosamente y su primogénita se temió lo peor.
El hombre se puso de pie en un banco y, tras carraspear, comenzó a hablar.
-Hola. Feliz Navidad a todos. Oh, ya, sé que suena a tópico, pero supongo que es lo que suele decir la gente por estas fechas. Solo queda una semana para Navidad y les deseo que sean muy felices.-Algunos se quedaron mirándolo, parándose en las acera, otros seguían su camino, aunque todos, absolutamente todos, lo escuchaban durante unos segundos pues hablaba con total fluidez y alegría, como si se hubiese preparado el discurso antes de salir de casa.-Venimos a cantar la primera canción de Navidad.
Se bajó de un salto del banco y se acercó a Kesha.
-Venga, vamos a cantar.
-¡Estás loco!-Susurró Kesha.
-Ya no puedes decir que no.-Sonrió y le guiñó un ojo.-¡El público nos espera!

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Los seis estaban en la casa de Louis. Liam intentaba realizar un problema de Mates, Louis y Zayn jugaban a las palmitas en el sofá, Harry jugaba a los pokemon en la DS, Niall escribía algo en un cuaderno y Aida chateaba con alguien por el teléfono tumbada en la alfombra.
-Zayn te has equivocado.-Murmuró el mayor.-Es puños cerrados, manos abiertas y palmada, no puños cerrados, manos abiertas y luego puños cerrados de nuevo, ¿entiendes?
El moreno bufó.
-Esto es de niñas chicas Louis.
-Daisy y Phoebe me obligaron a aprenderme el maldito jueguecito y tú vas a aprenderlo porque me llamo Louis William Tomlinson.
-Que no quiero.-Gimoteó Zayn.
-Que síi.
-No Louis, es un rollo.
-¡WIII!-Harry saltó del sofá y comenzó a bailar.-¡Mi poke ha subido de nivel, mi poke ha subido de nivel!
-¡SÍ!-Gritó Louis a Zayn.-Y no hay más que hablar.
-¿Queréis dejar de gritar?-La voz de Niall hizo el silencio en la habitación. Incluso Liam levantó la vista, con el lápiz tras la oreja.-Estoy intentando concentrarme.
-¿Qué escribes?-Preguntó Aida, interesada.
-Cosas mías.-Respondió el rubio, jugueteando con el boli rosa.
-¿Es un diario?-Preguntó Zayn.
-No.-Negó el irlandés.-Simplemente escribo, cosas.
-¿Trata de lo de ayer?-Preguntó Louis.
Niall alzó sus ojos azules a su amigo y luego agachó la cabeza.
-Sí.
-¿Qué pasó ayer?-Preguntó Harry.
-Que estuvo con Claris.-Se adelantó Aida con una pícara sonrisa.
-¿Claris? No, no estuve con ella. Sólo hablamos por la noche.-El rubio miró a Louis.-Y no le dije nada como tú dijiste.
El mayor hizo una mueca y asintió con la cabeza.
-Pero, ¿cómo que no estuviste con ella?-Preguntó.-A mí me dijo que iba a salir de casa y que estaría contigo. Además añadió que si llamaba su padre que la incubriese diciendo que se había quedado a dormir conmigo.
-Ayer no estuvo aquí.-Añadió Louis.-Niall y yo nos dormimos juntos.
Los demás soltaron una risita.
-Bueno, me refiero a que estábamos en la misma casa, mal pensados.-Rectificó el moreno poniendo los ojos en blanco.
-¿Entonces dónde estaba?-Preguntó Liam.
-¿Ha ido a clases?-Zayn miró a Aida.
-No.-Negó la chica.-También me dijo que estaría con su padre arreglando unas cosas toda la mañana y que por eso no iría.
-Sí, a mí me dijo lo mismo.-Afirmó el rubio.
-Es muy extraño.-Dijo Harry.-¿No estaría con otro?
-¡Pero qué dices!-Exclamó Zayn.
-Eso es imposible, Harry.-Añadió Louis.
-No sé, todo concuerda.-Se defendió el menor.-Primero busca a su amiga para que le cubra y después una mentira que sea creíble. Además, ha sido de casualidad, pero decidme la verdad, ¿creéis que Aida le hubiese preguntado algo de la cita en una situación normal?
Todos se quedaron pensando la pregunta.
-Pero ella es mi amiga, sé que nunca haría eso a Niall, le quiere.-Contestó Aida.
-Esa misma amiga que te ha mentido.-Afirmó su primo.
-¡Ya basta Harry!-Gritó Louis exasperado por la estúpida aunque algo posible idea de su mejor amigo.-Seguro que hay una explicación lógica para todo esto, solo tenemos que ir a verla y que ella nos aclare la verdad.

                                                            ~~~~~~~~~~~

La mujer abrazó a su hija con efusión.
-¡Oh, cariño! Estás preciosa.-Le besó la frente y luego la mejilla.
-Gracias mamá.-Agradeció Heather con una amplia sonrisa.
-Y Jonathan querido, estás guapísimo.
-No me diga esas cosas señora Gray, o al final acabaré por creérmelo.
La mujer soltó una risita.
-Sabes que es la verdad. Anda sentaros.
Los tres se sentaron en el cómodo sofá y la joven cogió una de las galletas que su madre había dejado en la mesa, la masticó y sonrió de inmediato. ¡Cómo las echaba de menos!
-¿Cómo lleváis lo vuestro?-Preguntó la madre de la chica.
Ambos se miraron.
-Bien, muy bien.-Contestó la chica sonriendo.
-Me alegro mucho, se os ve muy felices.
-Gracias.-Agradeció el chico.
-¿Y qué tal por América?
-Oh genial mamá, es todo precioso. De verdad que he pasado unos meses espectaculares.-Heather asintió alegre y se metió el último trozo que le quedaba de la galleta de chocolate con canela en la boca.
-¿Volveréis pronto o aún no?-La mujer le dio un tetrabrik de batido de vainilla a su hija y uno de zumo de manzana a su yerno.
-No, tenemos pensado quedarnos aquí un tiempo.-Contestó el chico y sonrió para agradecerle la bebida que había pedido.
-Eso está bien.-Sonrió la mujer agarrando con fuerza la mano de la chica.
-Teníamos ganas de volver, aunque allí lo hemos pasado de maravilla. Al fin y al cabo Londres es nuestro hogar.-Murmuró la joven.
-Me alegro de que hayáis venido, además quiero saber si es cierto.
-¿El qué?-Preguntó el joven.
-Pues eso que dicen.
-¿A qué te refieres mamá?



                                                         ~~~~~~~~~~

Kesha seguía corriendo, sin saber muy bien hacia donde iba.
-Papá, más deprisa.-Pidió con agonía, mientras miraba hacia atrás.
Se quedó parada y se abrazó a sí misma. Comenzó a mirar de un lado a otro, apenas veía nada, y es que la lluvia cada vez era más intensa. ¡Quién le iba a decir que a mitad de concierto iba a comenzar a llover, así sin más!
-¡Richard!-Gritó. Se quedó unos segundos esperando respuesta, pero no oyó más que el repiqueteo cada vez más fuerte de la lluvia.
Ni siquiera sabía donde estaba, había perdido todo el sentido de la orientación.
-¡Richard!-Volvió a gritar, ahora más asustada. Silencio. Era lo único que le invadía y lo que más miedo le daba en esos momentos. Comenzó a caminar por donde había venido, tal vez su padre se había quedado detrás. Su ropa estaba empapada y tenía frío. Pasó algunas calles sin darse cuenta y llegó al parque. Al sentir el césped bajo sus pies sonrió, pero esa alegría duró poco. Siendo realista deambulaba por rumbo fijo, anduvo un poco más y se fijó en un portal al que apenas conocía. Entró y, apoyándose en la pared, se dejó caer, esperando a que la lluvia apaciguara.

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Habían llegado los seis a casa de Claris en limusina, pues la lluvia en esos momentos era realmente elevada. Llamaron a la puerta y la madre les abrió en seguida.
-Pasad pasad.-Les dijo apresuradamente, mientras se hacía un lado para que todos
pasasen.
-Gracias señora Hollister.-Agradeció Louis, quien entró el último.
-Mi hija está arriba, en su cuarto. Habéis llegado justo a tiempo, pues acaba de llegar.
-Genial, vamos a verla.-Niall fue el primero en subir, Aida le seguía los talones, y los demás iban detrás.
El rubio inspiró con fuerza antes de llamar la puerta. Al ver que nadie contestaba, la abrió con delicadeza.
-¿Se puede?-Preguntó con un hilo de voz nervioso y dubitativo.
La joven alzó su rostro hacia sus amigos. Leía un pequeño papelito que había encontrado en el fondo de su maleta, y no se había enterado del leve ruido que había hecho Niall con sus nudillos en la puerta.
-Hola.-Intentó mantener la calma y dedicó una sonrisa a sus amigos.-Pasad, pasad.-Dejó las cosas encima de su cama y, en cuanto todos estuvieron dentro cerró la puerta con sumo cuidado.
-¿Qué hacéis aquí?
Los demás se miraron entre ellos, ninguno sabía cómo empezar.
-¿Dónde has estado esta noche?-Preguntó Aida sin rodeos.
La morena suspiró.
-En casa de mi hermana.
-¿Y por qué no nos lo dijiste?-Volvió a preguntar su amiga.
-Porque no os íbais a creer que he ido muy lejos solo para verla.-Repuso la joven.
-No me lo creo.-Rebatió Harry, cruzado de brazos.
-Pues no lo hagas, que tú me creas o no, me importa bien poco.-Contestó la morena, con un tono algo elevado.-Y ahora os tenéis que ir.
-¿Nos echas?-Preguntó Aida.
-Tenéis que iros, lo hago por vuestro bien, sobretodo por el tuyo.-Miró a Niall y de repente se sintió culpable.-Lo siento.
-No nos vamos a ir hasta que no nos digas qué es lo que pasa.-Insistió el rubio.
-No puedo.-Contestó ella.
-¿No puedes?-Preguntó el joven.-¿O no quieres?
-Iros ya, por favor.
-No.
-¡Por favor!-Ese grito lo desencadenó todo.
El padre de Claris abrió con rápidez la puerta.
-¿Pero qué?-Se quedó estupefacto viendo a los cinco chicos y a Aida allí. Miró a Claris en ese momento.-¿Qué hacías? ¿Le contabas a tus amiguitos que cuando le conocistes lo espiabas a todas horas? ¿O a Niall que vuestra relación comenzó siendo una gran mentira?
Claris se tapó la cara con las manos, todo quedaba al descubierto, y lo pero de todo es que ahora, ni siquiera los numerosos consejos de su hermana mayor podrían ayudarla...

                                                           ~~~~~~~~~~~

-Hey, Kesha, Kesha.
La aludida escuchaba la voz como si estuviese muy lejana, ¿estaría soñando? Pero no, la voz parecía real.
-Kesha, despierta.
En ese momento una especie de nube blanca se apoderó de ella y, justo entonces, abrió los ojos. Al principio no reconocía el hombre que tenía delante, pero al cabo de unos segundos, comenzó a ver nítido. Sí, ese era su padre.
-Richard.-Murmuró.
-¿Estás bien?-Preguntó.
-Sí.-Se puso en pie con ayuda de él y sintió un escalofrío, su ropa aún seguía mojada. Lo bueno es que ya había escampado.-¿Cómo me has encontrado?
-Me di cuenta de que me perdí, y, me quedé en mi sitio, esperando a que regresaras. Al ver que no te veía comencé a caminar de un lado para otro, pero sabía que eso no iba a servir de mucho, por lo tanto volví al coche como pude y cuando llegué comencé a dar vueltas con él hasta que te he encontrado.
-Tengo frío.
-Lo sé, vayamos a casa.
Richard pasó el brazo por el hombro de su hija y la abrazó a sí. Ambos sonrieron a la vez.

                                                    ~~~~~~~~~~~~~

Candy pasó la hoja de la revista, últimamente esos cotilleos de moda y de famosos le aburrían, cosa que hace unos meses le encantaba. Aunque, pensándolo bien, tal vez no lo odiaba, sino que simplemente no estaba en las mejores condiciones como para disfrutar de ella. La cerró y la dejó en un lado. Se tumbó en el sofá y se tapó con su mata hasta el cuello. Quería descansar, solo eso.
-Hermana, hermana.-La voz de la pequeña Susi la despertó, justo cuando se había quedado dormida.
-¿Qué pasa Susi?-Preguntó la rubia sentándose en un lado, para dejar sitio a su hermana. Sintió un leve pinchazo en la cabeza, puso su mano fría en la frente y esperó a que se le pasara.
La pequeña se sentó a su lado y comenzó a mover sus pies, que aún no llegaban al suelo, con nerviosismo.
-¿Abuela vendrá por Navidad?-Preguntó.
-Claro que sí, ¿tienes ganas?
-Muchas.
-¿Y este año no viene William? Hace tiempo que no lo veo.
-No, no viene.-Contestó la rubia, asombrándose enormemente por la alta capacidad de memoria de su hermana pequeña, y es que incluso recordaba el nombre.
-Hoy me he aprendido la tabla del tres.
-¿La del tres? Pero si solo estás en tercero de infantil, a esa edad aprendí yo a contar.-Bromeó la rubia.
-¿Y sabes qué?
-¿Qué?
-La profesora es tonta, hoy teníamos que dibujar lo primero que se nos pasara por la cabeza y yo dibujé a mamá.-Aida abrió los ojos, sorprendida.-Pero la profe me dijo que a ella no podía dibujarla porque ni siquiera le había visto en persona.
-¿En serio te dijo eso?-Candy frunció el ceño, extrañada.
-Sí. Pero es tonta.-Volvió a añadir la niña.-No se acordaba de que existen las fotos que tiene papá en el segundo cajón del mueble con nombre raro.
La mayor soltó una risita.
-Te refieres a la mesita de noche.
-¡Pues eso!-Exclamó Susi.-¡El nombre raro!
La rubia volvió a reír, cuando el sonido de la puerta le interrumpió. Susi se bajó rápidamente del sofá.
-¡Papá, Kesha!-Gritó al salir del salón. Candy también se levantó y se acercó a ellos.
-¡Vaya! Estáis mojadísimos. Os ha cogido toda la lluvia.
-Sí. Tengo frío.-Contestó la pelirroja soltando una leve risita apagada.-Voy a ducharme con agua calentita.
-Yo también voy a secarme.-Añadió Richard.
La pelirroja subió a su cuarto. Se cambió con rápidez y se metió en la ducha. Abrió el grifo con el agua cada vez más caliente y se relajó.
Salió del baño ya vestida. Caminó a su cuarto y allí preparó las cosas que necesitaría para la sesión de las siete y media con sus amigos en aquel club extraño.
-Eh, Kesha.-Richard apareció por la puerta.
-¿Si?-Preguntó ella.
-Bueno, verás, para Navidad va a ver una sorpresa. Solo quedan unos días para el final de curso y las vacaciones, así que simplemente quería que lo supieras.
-Pero entonces ya no es una sorpresa ¿no?-Bromeó la joven.
-Bueno, ya sabes, simplemente para que no te extrañes.-Parecía algo nervioso.
-Oh, vale.-Concluyó la joven intentando no sonar demasiado seca.
-Bien. Nos vemos luego.
-Adiós.
El hombre desapareció por la puerta y en ese momento Kesha recibió un mensaje. Lo abrió y comenzó a leerlo, quedándose anonadada.


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Hola!! Aquí está el capítulo!!! Por fiiin!! Capítulo 61 wiii ;)
Ya hacía unas semanas que no publicaba, pero menos mal que ya vuelvo xD. Espero que os guste, que deis a las reacciones y que comentéis ;)
Muchos besitooos, os adoro miiil :)

Capítulo 60: El partido.


Kesha entró en su casa pesarosamente. Había estado en el parque terminando los deberes y estudiando. Cruzó la entrada y caminó hacia las escaleras.
-Es un poco tarde.
La pelirroja se dio la vuelta y entró en el salón, de donde provenía la voz. Richard estaba sentado en el sofá mientras leía un libro de misterio.
-Siento haber llegado tarde.-Se disculpó la chica. Se dio la vuelta y comenzó a caminar.
-Me gustaría hablar contigo.
La joven suspiró y se giró, quedándose en la puerta, con la vista hacia su padre.
-¿Qué?
-Ven, siéntate.
-No tengo mucho tiempo.-Rodó los ojos con impaciencia.
-Solo serán unos minutos.
Con un resoplido caminó al sofá y se sentó en él. Cruzó los brazos y esperó.
-Siento lo de esta mañana, solo querías preocuparte por Susi. Porque aunque tus notas hayan bajado y tu comportamiento sea distinto no quita que dejes de ser mi hija.
-Richard...-Ella suspiró.-No sabes lo que he pasado este último año. Cuando Bryan murió lo único que hiciste fue enviarme a un psicólogo, un desconocido al que tenía
que contarle mis problemas. No lo hice claramente, no me sirvió de absolutamente
nada. Pero no fue solo eso, me dejaste de lado. Lo de las notas y lo de fumar.-Al decir
ésto último el hombre abrió los ojos como platos, atónito.-Fue más que nada para llamar la atención, pero ni siquiera eso sirvió. Después seguí haciéndolo porque me llegó a gustar y lo de las notas me importaban bien poco. Poco a poco dejé de juntarme con Yuriko, ella hizo nuevas amigas y volvió a sonreír, mientras yo seguía sumergida en Bryan. Igual pasó con Niall, Louis, Liam, Zayn y Harry. Dejé de lado a mis mejores amigos y al mejor novio que he tenido nunca porque ellos se fueron a otro instituto y les perdí de vista, además de que eran famosos y no querían que se
amargaran con mis problemas. Heather y Abie también se fueron de mi vida y poco a poco me sumergí en una bola gigante en la que solo existían mi mundo y yo. En esos malos días, después de unos meses, no tenía a nadie, me había quedado sola. No tenía ni el apoyó de mis amigos ni el apoyo familiar. Candy tenía sus propios problemas de adolescente, pero tú... tú ni siquiera te dabas cuenta de lo que me ocurría. Ni siquiera sabías que lloraba todas las noches en mi habitación, encerrada en cuatro paredes para que nadie más se enterara. Y de nuevo al día siguiente quería aparentar estar fuerte, de ahí lo de fumar y lo de aquella estúpida ropa. Además de las fiestas para hacer creer a los demás que tenía amigos cuando en realidad estaba completamente sola. Por suerte con el tiempo he conocido a Amy y a otros amigos y he recuperado a Candy. Así que lo que quiero decirte con esto es que no me molesta el hecho de esta mañana, si no lo que me has hecho durante todo este tiempo, y no creo que eso se pueda arreglar con un simple lo siento. Necesito tiempo para poder verte como un héroe, com me hiciste creer cuando se murió mamá.
La chica se levantó y se dio la vuelta. Esta vez, no fue interrumpida por la voz de su padre, el cual se había quedado mudo tras las palabras de su hija.

                                                    ~~~~~~~~~~

Niall se despertó con un rico olor a galletas recién horneadas.
-Buenos días dormilón.-Le sonrió Louis, con un bonito sombrero blanco de chef de cocina y un delantal del mismo color.
-¿Me has preparado galletas?-Contestó el rubio soltando una risita.
-No. No he sido yo. Pero vamos, baja.
El moreno desapareció de su vista. Se levantó con presura y se vistió rápidamente. Se miró al espejo y se arregló un poco el pelo con las manos.
-Ya estoy bien.-Se dijo a sí mismo sonriendo.
Bajó las escaleras y entró en la cocina. Louis y Daisy estaban los dos con esos sombreritos y el delantal.
-Buenas días irlandés.-Sonrió la chica.
-Oh. Hola Daisy.-Contestó el rubio con cortesía, pues apenas había visto a la novia de Louis salvo en contadas ocasiones.
-Dais ha hecho las galletas y nos ha traido ésto.-Se señaló su delantal y su sombrero.
-Para ti también hay, si quieres.-Señaló la chica.
-No... da igual, en serio.
-Oh sí. ¡Tú sí!-Louis corrió a por el sombrero que quedaba, se acercó a Niall y se lo
puso en la cabeza. Le cogió ambos mofletes y tiró de ellos.-Ay mi Ni bonito, mi
chiquitín, mi cosita linda, mi...
-Louis, no soy un gato.-Gruñó el rubio apartando a su amigo.
-No te pongas así pequeño Nialler.-Bromeó el mayor.
La chica soltó una risita.
-Anda, dejaros de tonterías y comeros las galletas.

Los tres se quitaron los atuendos de cocineros y se sentaron en la mesa.
-Mmm.... qué buenas.-Bramó Louis como un niño pequeño.
-¡Me recuerdan a mi abuela!-Exclamó Niall.
-Me alegro de que os gusten.-Agradeció la chica masticando una galleta con elegancia sin que se le cayeran migas al suelo.
-Y tienes que probar sus muffins. Están deliciosas. ¡Las más buenas del mundo!-Piropeó Louis con una luminosa sonrisa.
-Gracias... aunque no es para tanto.-Se ruborizó la chica alzando sus bonitos ojos verdes.
La pareja se miró y soltó una risita. En ese momento Niall suspiró y bajó la mirada,
acordándose de Claris.
-Chicos, me voy a clases. No llegues tarde Lou.-Dijo Niall precipitadamente, levantándose y animándose un poco.
-No te preocupes, tardaré poco.-Respondió el moreno.
El rubio salió de la cocina.
-¿En serio no quieres ir con él?-Preguntó la chica levantándose.-Por mi da igual.
-No no, de verdad. Aún es temprano, voy con tiempo.-Le cogió la muñeca y tiró de ella.
Daisy se sentó de nuevo en la silla y suspiró.
-Querías decirme algo, ¿verdad?-Dijo Louis.
-Así es.
-Pues cuenta.-Pidió el chico con una sonrisa.
-Oye, no quiero que estés atado a mí por lo del bebé.
-Yo no est..
-Louis.-Le cortó ella tanjante. El cantante calló de pronto.-Yo solo quiero que tú seas feliz y que si algún día dejes de quererme me lo digas. Lo que llevo aquí.-Se señaló el vientre con el dedo índice.-No debe impedir tu felicidad. Y la verdad es que yo te quiero muchísimo, pero muchas veces he pensado que tú no sientes lo mismo hacia mí.
El moreno abrió la boca, pero la chica no le permitió hablar, pues le cortó con un gesto de mano.
-Pero no te culpo porque somos jóvenes y simplemente estábamos juntos porque así sucedió. Y si en un futuro quieres a otra persona no la dejes ir por el pequeño o la pequeña. Aunque parezca egoísta tienes que anteponer tu felicidad. Lo único que quiero es que si eso ocurriese lo sigas queriendo porque no quita que deje de ser tu hijo y que tú y yo quedemos como amigos porque al fin de cuentas un día fuimos pareja.
Él asintió levemente, comprendiendo lo que ella quería decir. Aún eran demasiado
jóvenes para compromisos pero el futuro crío era una gran responsabilidad en la que
ambos tenían que hacerse cargo.
-Tú también debes anteponer tu felicidad.-Sonrió y le dio un abrazo.
-Bueno, vete ya. Llegarás tarde al final.-Respondió dándole un par de toquecitos en la espalda y separándose de él.
-Si me pierdo primera hora no creo que pase nada.-Contestó él, remolón.
-¡No! No puedes faltar. Además, yo también tengo que irme, hoy comienzo a las nueve.
-¿Y eso?
-Por un proyecto.
-Interesante.-El chico se levantó y caminó hacia el baño a lavarse los dientes.-¿Y de qué va?
-Del arte, es bastante guay.-Rió por lo bajo la chica, mientras se colgaba su maleta en la espalda y se alisaba su pantalón vaquero.
Louis se acercó a ella, recogió su maleta, la cual estaba en la entrada, y ambos salieron. Se despidieron con la mano y cogieron caminos distintos.

                                                  ~~~~~~~~~~~~

Claris miró la siguiente parada. Era la suya. Se puso su sudadera, se colocó su maleta y se puso en pie. El tren paró y las puertas se abrieron.
La chica suspiró y salió del vagón. Salió de la estación y entró en su lugar de origen, Guildford.
Cogió aire y se acercó a una cafetería que se estacionaba a pocos metros. Pidió un Cola Cao para reponer sus fuerzas y una botella de agua para el camino.
Resopló en su silla de madera y miró su móvil. Tenía una llamada de su padre a las diez y media de la noche y un whatsapp de su amiga a las once menos cuarto en el que decía que ya le había incubierto y que lo pasara bien. Puso una mueca de disgusto al ver que Niall no le había puesto nada, ni siquiera aquella mañana.
La camarera le trajo la bebida caliente y la chica pagó.
-Gracias.-Contestó educadamente.
La chica simplemente sonrió y se alejó de allí.
La morena virtió el sobre de Cola Cao en la leche y lo disolvió todo con la cucharilla. En unos minutos ya se lo había bebido entero.
Caminó hacia una parada de taxi cercana y se montó en el primero que vio.
-Al High Street, por favor.-Pidió con una sonrisa.
Al abrir su maleta para sacar el monedero, encontró un chicle de menta. Contenta ante su descubrimiento, lo abrió y se lo metió en la boca.
Llegó pronto al lugar de destino. Pagó al hombre que la había llevado, le dio las gracias y salió, cerrando la puerta tras de sí con sumo cuidado.
Anduvo un poco por aquella calle hasta llegar a una casa de paredes blancas, de tejado a dos aguas en color granate y amplios ventanales. Había una cancela verde, que estaba encajada, y daba paso al bonito y sencillo jardín.
Entró y pasó por el caminito de piedras color perla. Llamó al timbre que había justo
al lado de la amplia puerta blanca y esperó.
Una chica abrió. Era de una mediana estatura, de media melena castaña ondulada. Cara ovalada, con ojos color miel, como su madre, acompañados de unas gafas de pasta roja y una luminosa sonrisa enseñando unos perfectos dientes blanquecinos y perfectos, los cuales habían pasado por los incordiosos brackets.
-¡Claris!-Exclamó con una voz muy parecida a la de su hermana. Dulce, entonando cada palabra y con una velocidad media, por lo cual se le entendía a la perfección.
-Helen.-Sonrió la pequeña, abrazando a su hermana con gran efusión.
-¿Pero qué te trae por aquí?-Preguntó la mayor con una radiante felicidad.-Anda pasa.
Ambas entraron en la casa y pasaron a la cocina.
-Le estaba dando de comer al pequeño Joe.
El pequeño bebé de un año, se encontraba sentado en su trono celeste, con una cucharita en la mano y un plato de potito a su lado.
-¡Cómo ha crecido!-Exclamó Claris.-Está guapísimo.
Lo cogió en brazos y en seguida el pequeño sonrió, marcándose sus bonitos hoyuelos en sus suaves mejillas.
Claris no puedo evitar soltar una risita.
-Ha crecido muchísimo desde la última vez que lo vi. A veces pienso que estamos demasiado tiempo separadas.
Dejó al pequeñín en su trono y miró a Helen. Ésta sonrió.
-Bueno, las cosas cambian. Ya no somos tan pequeñas como antes, cuando me venías a visitar a la universidad y eras una mocosa.
-¡No era una mocosa!-Se quejó la menor.
Ambas rieron.
-Bueno, ¿qué haces por aquí? No te lo he preguntado.-Señaló la silla.-Siéntate y ponte cómoda.-Abrió el frigorífico y sacó una gran botella de cristal con zumo de naranja.-¿Quieres?
-No, gracias.
Se encogió de hombros y se sirvió un poco. Luego cogió un bol y se echó cereales integrales con frutas del bosque. Se sentó junto a su hermana y la miró con elocuencia.
-Sólo venía a verte.-Claris soltó una risa nerviosa, mientras repiqueteaba la mesa con sus dedos.
La mayor suspiró, dejó su bol en la encimera y alzó ambas cejas.
-No soy tan tonta, hermana. No has podido hacer un viaje tan largo solo para verme. Además te conozco bien y sé que te pasa algo. ¿Niall, tal vez?
Justo en el clavo. La pequeño agachó la cabeza y suspiró.
-Pero esta vez también está papá.-Alzó sus bonitos ojos azules a su hermana para ver su reacción. Helen resopló y rodó los ojos.
-Cómo no.-Ironizó.-Ese hombre siempre está en medio.
-¿Te acuerdas de lo que me dijo que hiciera hace unos meses?
Helen se mordió el labio inferior.
-Sí.-Contestó con nerviosismo.
-Pues me ha dicho que o dejo a Niall, o se lo cuenta.
La mayor cerró los ojos y negó un par de veces.
-Yo que tú le haría caso. No sabes hasta que punto puede llegar con tal de salirse con la suya.
-¿Llegaría -Tragó saliva, nerviosa.-...a contárselo?
-Eso y más.

                                                          ~~~~~~~~~~~~~

Resopló, volviendo a mirar aquella lista de nombres de institutos en Londres. Aún no sabía a cual iría.
-¿Qué? ¿Te decides?-Preguntó Jonathan, entrando y sentándose a su lado.
-No. Aún no.
El rubio suspiró.
-¿No quieres ir a tu antiguo instituto?
-No.-Negó la chica con un atismo de tristeza.-Prefiero empezar de nuevo en otro lugar y conocer gente nueva.
-¿Conocer gente nueva? ¿Quién eres y qué has hecho con Heather Gray?
La morena soltó una risita y le pegó en el hombro.
-Sabes a lo que me refiero.-Respondió, poniéndose seria.
-Si es por los chicos de One Direction, realmente me da igual.
Ella levantó la vista.
-No. No es por ellos.-Mintió.-Pero en serio, no quiero ir a ése.
En ése momento leyó uno que conocía y que estaba alejado del antiguo suyo.
-¡Éste!-Exclamó, subrayándolo con fluorescente amarillo.-Hablan muy bien de él.
-Pues ya está. Hay que enviar la solicitud.

                                                             ~~~~~~~~~~

Amy pasó un sobre a Kesha en cuanto empezó la clase, para que así tuviese tiempo a leerla. La pelirroja suspiró y lo abrió con sumo cuidado con la voz de la profesora como ruído de fondo. Sacó el folio, bien doblado, y la extendió en su mesa. Las normas estaban escritas a ordenador, en color negro evidentemente, y al final, había un hueco donde debía poner su firma.
Cogió aire y comenzó a leer.

Principales normas del Club:

1.-Actuar como todos los días.
2.-Apoyar nuestra ideología de la música (preferentemente rock) por encima de todo para verificar nuestra tapadera del festival Navideño.
3.-Sacar un 7 como mínimo de media en la asignatura que tengas para poder seguir en el club.-Junto a ella había un post-it pequeño en color verde, en la cual ponía: Historia y biología, las cuales, ambas asignaturas eran de estudiar y memorizar.-
4.-Ir todas las tardes a las siete y media para la reunión grupal. Además los

domingos quedamos para la reunión semanal donde se harán unas pruebas a cada
miembro del club sobre su asignatura y habilidad.
5.-Nada de relaciones de pareja entre los miembros del grupo. No se debe mezclar el deber con el placer.

Firma si está de acuerdo:


Kesha sonrió. Abrió su estuche y sacó su bolígrafo negro, le quitó el capuchón con la boca, agarrándolo con sus dientes, y puso su nombre con un garabato para firmar en el espacio en blanco. Cerró el boli y lo dejó en la mesa. Dobló de nuevo el papel y lo introdujo en el sobre. Luego, con sumo cuidado, lo tiró al suelo.
Tras un minuto contado a la perfección, Amy empujó un lápiz al suelo, y, al agacharse a cogerlo, también tomó el sobre y dejó ambas cosas en la mesa.
Lo abrió y vio la firma de su amiga. Giró la cabeza para mirarla y Kesha también le devolvió la mirada. Ambas sonrieron y asintieron a la vez. Aquella nueva locura solo
acababa de comenzar.

                                                     ~~~~~~~~~~~~

Harry y Zayn caminaban para el pabellón de Educación Física. Les habían llamado para un partido amistoso que les subiría la nota del final del trimestre, y eran algunos de los afortunados y de los mejores deportistas.
-Vaya rollo.-Bufó el cantante de pelo rizado cruzándose de brazos, enfadado.-No tengo ganas de jugar al fútbol ahora, hace muchísimo frío.
-Será divertido.-Sonrió su amigo.-Además perderé clases de Francés, que no me entero de nada.
-Y después soy yo el tonto.-Bromeó Harry con una sonrisa burlona.
-Anda cállate.-Le pegó una colleja y siguieron su camino entre risas y pequeñas peleas fingidas.
Entraron al recinto y pudieron ver un pequeño grupo reducido, entre chicos y chicas, que se encontraban calentando, mientras el profesor escribía algo en su cuaderno, sentado en el banquillo.
Los dos amigos corrieron al centro del campo y se reunieron con los otros.
-¡Chicos!-Saludó Perrie, mientras movía alegremente su cola alta recién hecha.
-¡Hey!-Exclamó Zayn con alegría.-¿Qué haces aquí?
-Me han llamado a jugar.
-¡Chachi! Y a nosotros.-Respondió Harry.
-Haber si nos toca juntos.-Dijo la morena, mordiéndose el labio inferior mienrtas miraba a su profesor, ansiosa por saber los resultados.
-Esperemos.-Pidió Zayn.
Eran sólo diez alumnos. Por lo tanto serían cinco contra cinco. El entrenador se levantó y se acercó hacia los chicos.
-Bueno, es hora de que sepan los grupos, a los que vaya llamando que cojan una
camiseta del color que les toque y que pasen hacia mi derecha o a mi izquierda
respectivamente.-Con su dedo índice señaló su lado derecho.- En el equipo rojo estarán: Joseph Gardini, Harry Styles, Linda Holmes, Nico Corman y Alba...-Frunció el ceño, pues no entendía bien lo que ponía.
-Del Águila.-Contestó la chica.-Alba del Águila.
-Ah sí.-Afirmó el hombre.-Es usted la nueva alumna, tiene madera para el deporte. Hizo una gran prueba ayer.
-Gracias.-Agradeció la chica educadamente. Cogió la última camiseta y se acercó a su grupo.
Harry se quedó impresionado. Era aquella chica del batido del día del concierto. Ni siquiera sabía que era la nueva alumna, por lo tanto o era mayor, o era menor que él, pero de su edad no, eso seguro.
-Y del equipo azul: Zayn Malik, Sandy Corrency, Karen Gillies, Urman Collins y Perrie Edwards.
-Perrie May Edwards.-Pidió la chica con una radiante sonrisa.-Si no me pueden confundir con Perrie de Little Mix, aunque no me importaría, la verdad.
El profesor soltó una risita y ella corrió con su equipo y se colocó la camiseta azul.
-Las reglas son claras. Aquellos que ganen, tendrán, además del punto extra en la asignatura, una cesta de Navidad.-Todos aplaudieron.-Y los que pierdan tendrán el punto extra pero tendrán que ordenar ésto para el baile de Navidad.
Hubo un gran murmullo y quejas, pero al final todos acabaron aceptando, aunque se podía notar la tensión, pues ahora todos deseaban ganar con ansias.
Se agaloparon en dos grupos. El equipo rojo con el tal Nico Corman como capitán.
-Joseph tú serás el portero. Alba no sé cómo jugarás pero serás defensa, ¿de acuerdo?
Mientras tanto, en el equipo azul, Zayn pintaba en un papel las posiciones de los jugadores y animaba a los demás.
-Puedes hacerlo Sandy, sabes que esto se te da bien.
-¡Bien chicos!-Gritó el profesor.-A sus puestos.
Todos se dispusieron como si de un partido de verdad se tratase. El hombre pitó y el balón fue rápidamente golpeado por Karen Gillies, que le pasó la pelota a Zayn.
-¡Perrie!-Gritó el chico.
La morena intentaba escabullirse de aquella chica llamada Alba. Zayn golpeó con fuerza el balón y su amiga lo cogió con rápidez.
Comenzó a correr hacia la portería contraria, ansiosa por poder meter el primer gol en un tiempo récord, aunque sabía que debía pasarlo antes de que se lo quitaran. Miró a un lado y a otro de forma instintiva y se lo pasó a Urman Collins, el cual estaba solo.
El chico disparó con fuerza hacia la portería y el balón se dirigió hacia la red blanca. El portero se lanzó a por ella y, aunque la rozó un poco, no pudo evitar ese gol triunfante.
-¡SI!-Gritó Perrie mientras le chocaba al chico con alegría. Luego corrió hacia Zayn y ambos se dieron un efusivo abrazo, contentos.

                                                    ~~~~~~~~~~~


Niall salió de clases y se encontró con Jade. Se saludaron y ambos anduvieron hacia
la salida.
-Vamos a esperar a Liam, nos vamos a ver a Harry, Zayn y Perrie.-Dijo él.
-Genial.
Ambos se sentaron en el amplio césped. Ella bebió un poco de su zumo de naranja y él simplemente se abrazó a si mismo para protegerse del frío de invierno. Y es que solo quedaban dos semanas para el final del primer trismestre y la llegada de la Navidad.
-¿Qué tal llevas lo de Louis?-Preguntó el chico con cautela.
Ella puso una mueca de desagrado, pero no se lo tomó a mal, sabía que no se lo diría por tal de hacerla enfadar.
-Ahí va.-Contestó sin mucho convencimiento.-Aunque seguro que le sale un niño precioso.
El rubio sonrió.
-Ambos son muy guapos.
-Lo sé.-Suspiró la chica con resignación.-Y... bueno, ¿qué tal vas con Claris?
Niall se mordió el labio inferior fuertemente, y no precisamente por el repentino cambio de conversación, si no más bien por los recuerdos de la tarde anterior.
-Como siempre.-Mintió, esbozando una sonrisa.
-Sois una pareja estupenda.-Añadió la chica, contenta.
-Gracias.-Respondió con un hilo de voz.
Se quedaron callados unos segundos.
-Ahí están Liam y Louis.-Dijo la chica poniéndose en pie. Se acercó a la papelera más cercana y tiró ahí su brik de zumo, ahora vacío.
Volvió con Niall y saludó a los recién llegados.
-¿Habéis esperado mucho?-Preguntó el mayor de todos.
-No.-Contestó Niall sonriendo.
-Pues entonces, ¡vamos!-Apremió Liam.
Comenzaron a andar hacia el pabellón de Educación Física.
-Jo. Me hubiese gustado jugar. Qué pena que tuviese examen de Literatura.-Se quejó Niall.
-¿Te llamaron?-Preguntó la chica, curiosa.
-Así es.-Afirmó el rubio.-Pero como la profesora no me dejó por el examen, llamaron a otro.
-Jo.-Murmuró la chica.
Ambos se miraron y rieron.
Louis y Liam iban detrás de ellos. El primero frunció el ceño, algo molesto. ¿No estaban demasiado habladores esos dos? Jade ni siquiera le había hablado desde que le había dicho un escueto y frío: "Hola". Pero con Niall ya había estado más tiempo hablando a solas y ahora seguían haciéndolo, delante de él, junto con risitas y bromas.
-Louis no le des importancia.
El aludido miró a Liam, que acababa de hablar, y volvió a fijar su mirada al frente.
-Están demasiado juntos.-Murmuró.
-No lo están.-Negó el chico con su típico tono de voz calmado.-Eres tú, porque estás
celoso.
-No lo estoy.-Louis alzó sus ojos azules a su amigo.
-Sí que lo estás.
-¿Y cómo estás tan seguro?
Liam se encogió de hombros y en su rostro se formó una sonrisa cerrada.
-Porque a mí me pasaba lo mismo con Perrie.-Al decir ésto, se adelantó un poco y entró en la conversación de los otros dos. Jade comenzó a preguntarle sobre algo y Niall se reía por cada respuesta, cada una menos incomprensible que la anterior.
Louis resopló, tal vez Liam tuviese razón. Se acordó de aquella mañana, en su casa, con Daisy y aquella conversación que había surgido de la nada. Tal vez era verdad que se le notaba un poco, pero él era así, un libro abierto, con sus secretos y problemas, pero muy transparente, sobretodo para aquellas personas cercanas a él.
Ni siquiera se dio cuenta de que había llegado al recinto de Educación Física. Entró y se reunió con los demás, no sin antes esbozar una amplia y bonita sonrisa al mundo.
-¿Cómo van?-Preguntó a sus amigos.
-Están en los penaltis.-Respondió Liam.
Perrie fue corriendo hacia ellos. Su pelo estaba algo despeinado y sudaba un poco a causa de aquellas dos horas llenas de ejercicio.
-¿Cómo vais?-Preguntó Jade.
-Tres a tres ahora en los penaltis. Ahora le toca tirar al otro equipo.-Respondió aceleradamente.-El partido ha estado muy reñido. Uno a cero, hasta el último momento que nos han marcado. En la prórroga nada. Y ahora en los penaltis pues haber si ganamos, aunque esto es suerte, la verdad.
-Venga, que podéis.-Louis alzó una mano y Perrie la chocó.
-Hasta ahora, chicos.-Corrió de nuevo al centro del campo y se colocó al lado de Zayn.
El equipo rojo se encontraba esperando a que tirara la cuarta jugadora, la cual era Alba.
Harry se puso de cuclillas y enterró su cara entre sus manos.
-No quiero mirar, no quiero mirar, no quie...
-¡¡¡GOOOL!!!
Se levantó de golpe y pegó un salto. Alba venía corriendo de nuevo hacia ellos. Fue recibida con ánimos y júbilos.
En cambio, el equipo azul se quejó y resopló. Ahora les tocaba a ellos. En concreto, a Karen Gillies.
-¡Tú puedes!-La animó Perrie.
La chica suspiró, nerviosa, corrió hacia la pelota y...¡GOL!
De nuevo estallidos y gritos por partes del equipo azul. Mientras los del equipo rojo se quejaban. Ya iban empatados, de nuevo.
-¡Vamos Harry!-Gritó Jade, desde las gradas.
El chico miró y saludó.
-¡Esto está chupado!-Exclamó.
Louis rodó los ojos, sentado junto a la chica.
-Al final la falla, ya verás.
Alba corrió hacia el cantante de cabellos rizados.
-Deja de hacer el tonto y mete el maldito gol.
-¡Si es muy fácil!
-Más te vale marcar.-Contestó, apretando la mandíbula.
El equipo rojo se unió de nuevo. Harry corrió hacia el balón y chutó. Sin embargo, la pelota fue demasiado alta, y sobrepasó la portería.
-He fallado.-Murmuró con los ojos muy abiertos, quedándose totalmente en el sitio.
El equipo azul corrió a unirse y comenzaron a saltar en mitad del campo, todos juntos. Sin embargo, el rojo, se tiraron al suelo, cansados del esfuerzo, y se quejaron.
Alba corrió hacia Harry y le dio un buena bofetada. Los de las gradas se quedaron impresionados, pero más sorprendidos se quedaron los de ambos equipos. Con suerte el profesor acababa de salir del recinto.
-Eso por tu ego Styles. Te lo has merecido.
La chica se acercó a sus compañeros de equipo y se reunieron con los del equipo azul para felicitarles por la victoria. Salieron de allí casi todos y el profesor de Educación Física, en la puerta, agradeció a todos la participación y felicitó al equipo ganador.
Perrie y Zayn corrieron hacia Harry, y lo mismo hicieron los de las gradas. Se reunieron todos y Harry se acarició la mejilla, ahora roja.
-¿Te duele mucho?-Preguntó Louis.
-¡Me ha pegado!-Exclamó el afectado.-¡Esa estúpida me ha pegado! ¿Pero quién se cree que es?
-Tranquilo, no ha sido nada.-Respondió Zayn, intentando calmarlo.
-¿Nada? Esa españolita se va a enterar de quién soy yo.
Harry desapareció de allí y entró en los vestuarios.
Los demás soltaron una risita.
-Esa chica es demasiado valiente.-Rió Perrie.
-Sí.-Afirmó Jade.
-Me voy al vestuario. Ahora vengo.
-¡Te acompaño!-Exclamó su amiga.
Ambas chicas se alejaron del grupo. Los cuatro amigos se miraron entre ellos.
-¿No os ha recordado a alguien?-Preguntó Niall.
Los demás asintieron, algo apenados, pero no quisieron hablar más del tema, y es que la imagen de Heather les vino a todos a la mente.
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Este es el capítulo 60!! PRIMERO DE NADA: FELIZ AÑO NUEVO! 
Pediros perdón por las fotos, tenía muchas más pero no sé por qué tengo fallos con blogger y no me cargan, estas son las que he podido poner, en serio, lo siento. Prometo ponerlas en cuanto vuelva a cargar el ordenador y ya lo aviso :)
Ya tengo a dos de las chicas nuevas chicas: Raquella y Clau. Y ya tengo vuestra posición en la novela ;)
Bueno, también tengo wattpad: Si alguien tiene me llamo AmistadSecreto.
Y ya está, espero que os guste el capítulo, no os olvidés clicad en las reacciones y comentad.
Besitoos ;)