Gracias por la visita. No olvides dejar un comentario tu opinión es muy importante!! Y si te gusta, ¡¡hazte segui!!

Capítulo 5: Una llamada sorpresa


Los cinco chicos se encontraban comiendo una pizza, mientras hacían bromas entre ellos.
-Kesha se cree que no voy a encontrar su número de teléfono. Soy famoso puedo conseguir todo lo que quiera.-Fanfarroneó Niall.
-Tampoco te pases. Todo no puedes conseguir.-Le paró Louis.
-¿Cómo que todo no puedo conseguir?-Preguntó el irlandés un poco perdido.
-La quieres, y no sabes si ella ti también.
-¿Qué dices?-Se quejó el rubio con los pómulos colorados.-No la quiero.
-¡Mentiroso!-Liam le miró desafiante.-Se ve desde lejos que te encanta.
-No.-Negó el rubio cruzándose de brazos.
-Lo que tu digas.-Murmuró Harry dando terminar la conversación.-Sigamos conmiendo.
Y olvidando el tema, los cinco chicos siguieron tomando su deliciosa pizza.

Kesha bajó a la cocina.
-Bueno, ¿qué hay de cenar?-Preguntó a su padre, sentándose en una silla de la cocina.
-No mucho.-Respondió Richard.
-¿Galletas?-Preguntó la pequeña.
-Las galletas son para desayunar pequeña.-Le dijo la pelirroja mientras le daba un beso en la frente.
-Jo.-Se quejó Susi.
De repente escucharon hablar a Candy un poco alto:
-¿En serio está con el macizo de 1º? ¡Qué fuerte, y parecía tonta cuando la compramos!-Hablaba por teléfono bajando por las escaleras.-Bueno nena te dejo. Pero mañana me sigues contando ¿en? Adiós.
Sonrió y apagó el móvil.
-¿Macico de primero?-Preguntó el padre con cara interrogante.
-Sí. El de primero b. Está saliendo con una amiga mía. Llevan tres horas, ¡y me entero ahora! Y se supone que la chica es mi amiga. Es que la gente ya ni confía en ti para nada.
Kesha rodó los ojos.
-Sí hermana, sí.
-Bueno. ¿Qué hay de cenar?-Preguntó la rubia.
-Galletas.-Gritó la pequeña.
Richard la miró:
-¿Qué te ha dicho tu hermana de las galletas?
-Que son apra desayunar.-Suspiró Susi agachando la cabeza.
-Pues hoy vamos a comer galletas para cenar.-Gritó Richard dando un pequeño bote de alegría.
Las dos hermanas mayores se miraron.
-Papá está muy mal.-Dijo la rubia.
-Y que lo digas.-Corroboró Kesha.
Ambas giraron de nuevo la cabeza, contemplando a un padre y a una hija bailando y gritando:
-¡Galletas para cenar!
-Prepararé un sandwich para nosotras.-Reaccionó Kesha.
-Yo pondré la mesa.-Asintió Candy.
Tras unos minutos, los cuatro se encontraban comiendo.
-Me encantan las galletas de Bob Esponja.-Dijo la pequeña.
-Y a mí.-Sonrió Richard.
-Mi favorita es Arenita.-Dijo Susi.
-El mío es Bob Esponja.-Le siguió el padre.
-A mí me gusta mucho Patricio.-Sonrió Kesha.-Es tan mono, pera tan torpe.
-Como tú.-Bromeó Candy.
-Mira quien fue hablar la que come choco...-Candy tapó la mano de su hermana antes de que terminara la frase y sonrió a su padre.
-Está loca.-Dijo.
Quitó la mano de la boca y la miró desafiante.
-No digas nada.-Murmuró.
La pelirroja sonrió.
-¿Y tú quien eres hermana?-Preguntó a Candy.-¿Calamardo, el señor Cangrejo... o su hija.? ¿Cómo se llamaba?
-Perla.-Intervino la pequeña.
-Eso, Perla.-Kesha miró a Candy.
-Sí. Es tan pija y tan popular como yo.-Sonrió la rubia.
-Sí, es verdad. Es el personaje que menos me gusta.
-Pues a mí me encanta.-Repuso Candy.
Terminaron la cena debatiendo sober los personajes de la serie de Bob Esponja y las tres hermanas subieron a sus cuartos.
-Buenas noche.-Dijo Kesha, tras acostar a su hermana. Le dio un beso en la frente.
Kesha se iba a ir cuando su hermana le paró diciendo:
-Tienes que comprobar que no hay monstruos.
La pelirroja sonrió.
Abrió el armario y dijo:
-Aquí no hay.
Después miró bajo la cama y sonrió:
-Ni aquí tampoco.
La pequeña sonrió tranquila.
-¿Entonces no hay monstruos?
-Ni uno.-Respondió Kesha acercándose a la puerta.-Duerme bien. Hasta mañana.-Apagó la luz y fue hacia su cuarto.
Tras programar el despertador se durmió, entrando en un profundo sueño.

                                                           ~~~~~

Al día siguiente Kesha abrió su taquilla y metió unos cuantos libros. Cuando la cerró, Yuriko sonriente la miraba apoyada en la taquilla de al lado.
-Hola pelirrojilla.
-Hola Yuri.-Kesha se apoyó en su taquilla.
-¿Vamos a clase?-Preguntó.
-¡Qué remedio!-Se quejó la pelirroja.
Fueron a la clase y, frente a la puerta, en un banquito, se encontraba sentada Abie con un libro en la mano, repasando.
-Hola.-Le saludó Kesha.
La chica levantó la vista y le sonrió:
-Ho..hola.
-¿Te sientas a nuestro lado en Biología?-Preguntó.
-Gracias.
-No es nada. Sore wa subarashí monoda.-Sonrió la oriental ampliamente.
Las otras dos le miraron como quien no entiende un chiste.
Yuriko suspiró.
-He dicho que será genial.
-Ah.-Sonrieron las otras dos.
-Anda, vamos a clase.-Propuso Yuriko.
Antes de poder abrir la puerta una música comenzó a sonar.
-Es mi móvil.-Se disculpó Kesha.-Entrad vosotras, ahora voy yo.
Las otras dos chicas asintieron y entraron en clase.
Kesha cogió el móvil, se sentó en el banquito y respondió a la llamada:
-¿Quién es?-Preguntó con voz melosa.
-¿Kesha?-Dijo una voz al otro lado del teléfono.
La aludida abrió los ojos como platos.
-¿Niall?
-Sí, soy yo. Te dije que conseguiría tu móvil.
-Pe..pero ¿cómo?
-Hay algo que se llama contactos. He localizado tu número fácilmente.
La chica suspiró, entendiéndolo todo.
-Sí, claro. ¿Y no habrá por medio de Yuriko? Ayer mi amiga os dio el número para después irme a visitar. ¿Me equivoco?
El chico murmuró algo entre dientes, y después preguntó:
-¿Cómo lo sabías?
-Tengo contactos.-Fanfarroneó la chica.
El irlandés rió.
-Vale me has pillado.
-Si es que soy la mejor.
-Creida.
-Anda calla.-Se quejo, y tras un silencio dijo.-Me voy, tengo que ir a clase.
-Vale. Ya nos veremos.
-Sí, ya nos veremos.
La chica colgó, y sonriente entró en clasa.
Vaya llamada sorpresa...
¿Se volverían a ver? ¡Quién sabe!
Pero de una cosa estaba segura, ahora ella también sabía su número. Estaban empatados en el juego.
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Bueno, he aquí el capítulo 5.. ¡Espero que os guste! Y siento no haber podido subir antes, de verdad que lo siento.. Los examenes y las clases son lo 1º. 
Bueno que espero que he disfrutéis del cap.

Capítulo 4: Un gran susto


Kesha llegó a su casa jadeante. Vio un coche de policía frente su casa y entró. Llegó al salón, donde su padre y su hermana se encontraban sentados en el sofá hablando con un policía. La pelirroja se acercó hacia ellos.
-Papá.-La chica se abalanzó a él y le dio un gran abrazo mientras unas cuantas lágrimas salieron de sus ojos.
Kesha se separó y se quitó esas lágrimas que resbalaban por sus mejillas.
-¿La han encontrado?-Preguntó al policía.
El hombre simplemente negó con la cabeza.
-¿Y qué hace usted aquí, en vez de estar en el parque buscándola?-Preguntó de nuevo.
-Hay policías en el parque, pero yo tenía que venir a hacer unas cuantas preguntas a su padre.-Respondió el hombre.
Kesha solo movió la cabeza arriba y abajo, asintiendo, y se sentó monotonamente en el sofá, junto a su hermana.
-Algo podremos hacer.-Dijo Candy.-¿Por qué no vamos al parque a buscarla?
-No pueden.
-Hay una niña pequeña ahí fuera sin casa, sin su familia, sola y necesita nuestra ayuda, por favor déjenos ir. Se lo ruego.-Dijo Richard levantándose.
El policía hizo un ademán de mano para que se esperaran.
Salió del salón, donde se quedaron Richard, Candy y Kesha con los abrigos y chalecos puestos preparados para salir.
Tras unos minutos el policía entró.
-Pueden salir, pero deben ir conmigo en el coche patrulla.
Richard dibujó media sonrisa en su cara.
-Gracias.
Salieron, se metieron en el coche, y tras unos minutos llegaron.

Los tres familiares impacientes corrieron a toda prisa y se metieron en el parque.
Se repartieron y comenzaron la búsqueda.
Kesha le había tocado el parque infantil. Comenzó a buscarla rincón a rincón, pero no estaba. Desesperada empezó a buscar tras un árbol, un banco o cualquier cosa por insignificante o pequeña que fuera. De repente recordó esa pequeña laguna donde había ido más de una vez junto a su hermana. Corrió hacia ella, no veía nada. De repente un gran susto se apoderó de Kesha. Miró en las aguas cristalinas de la laguna. Para su sopresa, en un rincón estaba un abrigo. Pero no uno cualquiera, el abrigo de su hermana pequeña. Lo cogó rápidamente y comenzó a llorar, abrazándose a ese abriguito rosa.
-Hermana.-Sollozó.
De repente tiró el abrigo al suelo, llena de rabia y más decidida que nunca. Comenzó a buscarla, su hermana estaba cerca. Cerca de allí había una pequeña heladería.
-Perdona, ha visto una niña de unos cuatro años, rubia con el pelo ondulado y ojos negros.-Preguntó.
-No.-Dijo rápidamente la mujer.
Kesha suspiró abatida. Se dio la vuelta, pero escuchó una voz muy suave que gritaba. Era ella. Susi, era su voz. Se giró y vio que la heladera ya no estaba.
Rompió la puerta, entró y pudo ver, en ese pequeño cubículo, una puerta en el suelo, la abrió y entró. Allí estaba su hermana, llorando.
-Susi.-Gritó mientras se acercaba a ella, le desató las manos y los pies y le dio un abrazo.
-Suéltala.-Dijo una voz tras ella.
Kesha se dio la vuelta y vio a esa mujer de la heladería con un gran palo en mano.
-Ni lo sueñes.-Gritó la pelirroja. Con toda la fuerza que tenía sumado a su rabia, empujó a la mujer, cogió a su hermana, subió a toda prisa y le encerró la puerta del suelo.
-Salgamos de aquí.-Kesha cogió a su hermana y salieron de aquel sitio.
Llegaron al parque.
-Papá.-Gritó Susi.
Richard se dio la vuelta, junto con Candy y ambos sonrieron y corrieron, cogiendo a la pequeña.
Kesha sonrió, estaba muy cansada. Había sufrido mucho, pero ahora su hermana estaba en casa.
Corrió hacia su padre y sus hermanas y se unió a aquel abrazo familiar.
Tras una hora, todos se encontraban en casa y aquella mujer que había raptado a Susi ya estaba en la cárcel.
Susi ya se había recuperado un poco del susto, pero debería ir al médico por si tuviera alguna lesión física o psicológica.
Kesha se había duchado y cambiado, poniéndose cómoda. Tomaba un chocolate caliente cuando llamaron a la puerta.
-Voy yo.-Dijo.
Abrió y sonrió al ver a su amiga Yuriko, a quien abrazó con efusión. Pero su amiga no venía sola. Los cinco chicos estaban con ella.

-¿Qué tal estás?-Preguntó Louis mientras le daba un abrazo.
-Cansada.-Respondió la pelirroja.
-Normal.-Dijo Liam mientras le daba un abrazo.
Zayn también le dio un abrazo, luego Harry quien le dijo:
-Menos mal que mi roja está a salvo.
La chica sonrió.
-Me alegro de que estés ya en casa, ella y tú.-Niall la abrazó, y Kesha notó un leve escalofrío en su cuerpo.
-Pasad.-Dijo la chica.
-No queremos molestarte. Si quieres nos vamos.-Dijo Yuriko.
-No, no importa.-Sonrió la pelirroja.
Entraron al salón.
-Papá. Estos son mis amigos. Han venido para saber que estamos bien.
-Gracias chicos.-Sonrió Richard.
Kesha presentó a su padre los cinco chicos.
De repente Candy entró en el salón con un bote de chuches para Susi.
Abrió los ojos como platos, dejó caer el bote de chuches, saltó de alegría y dijo:
-One Direction.
Los chicos sonrieron.
-¿Eres directioner?-Preguntó Zayn.
Candy simplemente asintió muy emocionada.
-Son mis amigos.-Fanfarroneó Kesha.
Candy se quedó anodada.
-¡Qué fuerte! Esto tengo que contárselo a las chicas.
Y corrió escaleras arriba.
-Mi hermana y sus famosos. Tiene un mural lleno de fotos vuestras.-Kesha puso los ojos en blanco.
Los cinco chicos rieron.
-Hermana me coges el bote de chuches.-Preguntó Susi.
-Oh, claro.-La pelirroja sonrió, se agachó, cogió el pequeño bote y se lo tendió a su hermana conjuntado de un pequeño beso en la nariz.
-Papá. Salimos un momento, ¿vale?
-Claro.-El padre sonrió.-Pero tened cuidado.
La chica lo miró desafiante, sabía que se refería a los chicos.
-Sois cinco a dos.-Repuso el hombre.
La chica suspiró y salió del salón seguida de sus amigos.
Abrió la puerta y salieron.
-Entonces, ¿Estás bien?-Preguntó Yuriko, una vez fuera.
-Sí. Muchas gracias, de verdad.-Sonrió la pelirroja.
-No hay de qué roja.-Harry le dio un suave manotazo en la cabeza a Kesha.
-No era a ti ricitos.-Bromeó la chica sonriendo.
-Tonta.
-Idiota.
Ambos rieron.

-Bueno, me voy.-Dijo Yuriko.-Te veo mañana.. Y, por cierto. ¡Péinate nena! Tienes el pelo peor que cuando te levantas, y eso es casi imposible de superar.
Kesha puso los ojos en blanco.
-Vale. Adiós.
La japonesa se despidió de los chicos y se fue.
-Bueno, gracias de nuevo por venir.-Dijo la pelirroja poniéndose en pie.
-No nos volveremos a ver si no tenemos medios de comunicación-Dijo Niall.
La chica lo miró.
-Bueno.. Si quieres mi móvil.-Se acercó a él haciéndose la dura.-Tendrás que conseguirlo.-Alejó su rostro y sonrió pícaramente.-Adiós chicos.
Corrió hasta la puerta y entró, cerrándola tras de sí.
Niall sonrió, le gustaban los retos.
Los otros cuatros se miraron entre ellos. ¿Qué acababa de pasar entre esos dos?
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Aquí el capítulo 4!! Espero que os guste y comentéis!! Gracias a todas por leer, de verdad!! Saludoos!

Capítulo 3: Una tarde estilo "Starbucks"


Al día siguiente Kesha corría por los pasillos intentando llegar a clase, se había despertado muy tarde y su hermana se había ido sin ella sin previo aviso.
"Hermana te odio. Por tu culpa me pondrán un parte"-Pensaba mientras corría a toda velocidad.-"No voy a llegar, maldita sea"
Se paró de golpe frente a una puerta, llamó dando toquecitos con los nudillos en la puerta.
-Pasa.-Se oyó una voz dentro de clase.
"Mierda, he llegado tarde"-Pensó mientras abría la puerta. Su sorpresa fue mayor al ver una chica que no conocía de nada allí en la clase.
-Hola. Siento la tardanza.-Dijo intentando ser amable.
-No importa. Aún la clase no ha empezado. Siéntese.-Pidió el profesor.
Kesha asintió y se sentó en su sitio. Miró a atrás y saludó con la mano a su amiga, quien le devolvió el saludo.
-Bueno, como iba diciendo, ella es Abie Hayes. Es nueva en este colegio y espero que le recibáis lo mejor posible.-Anunció el profesor.- Bueno Abie, ¿por qué no te sientas al lado de Kesha? Es el único asiento libre.
Kesha sonrió amablemente.
-Bienvenida.-Le dijo.
-Gracias. Me hará falta alguien con quien poder hablar.
-Aquí estaré para lo que necesites.
Abie sonrió levemente y las clases comenzaron.

~~~~~~

-Abie, espera.-Gritó Kesha desde el otro lado del pasillo. La preciosa morena de ojos negros alzó la vista y sonrió tímidamente al ver a su nueva compañera de clase.
La pelirroja llegó hacia a ella.
-Te.. te.. iba.. a .. preguntar.. si..-Suspiró jadeante, intentando recuperar el aliento perdido.-Querrías quedar mañana con Yuriko y conmigo para el trabajo de ciencias. A no ser.. que ya tengas grupo.
-No, no tenía y la verdad no sabía con quien ponerme. Muchas gracias Kesha.
-No hay de qué. Mañana decimos la hora. ¿Te parece bien?
-Sí claro.
-Bien. Hasta mañana.
-Hasta mañana pelirroja.
Kesha sonrió y Abie, con los libros entres sus manos corrió hacia el exterior del instituto.
La pelirroja esperó a su hermana y ambas hablaron poco durante el trayecto a casa. Cuando llegaron bajaron del coche, abrieron la puerta y gritaron al unísono:
-¡Ya estamos en casa!
-Hola.-Richard saludó enseñando su manopla blanca, su nuevo y bonito gorro de cocina, así como un delantal de flores.
Kesha y Candy comenzaron a reírse.
-¿No os gusta?-Preguntó su padre quitando la sonrisa de su cara.
-Estás muy guapo.-Bromeó Kesha seria, pero acto seguido hizo una pedorreta con los labios y comenzó a reír de nuevo.
El hombre puso cara de molestia en broma y dijo:
-Las flores me quedan de maravilla.
-Sí papá. Pareces un chef de primera calidad.-Bromeó Candy entre risas.
-Decid lo que queráis. Lo que pasa es que os da envidia que yo tenga un delantal de flores y vosotras no.
-Sí, es verdad.-Volvieron a bromear las dos hermanas.
Tras poner la mesa animadamente comenzaron a comer con algún que otro comentario sobre el vestuario de Richard, quien no podía evitar reírse. Aunque a él
realmente le gustase ese delantal de flores.
Tras eso Kesha subió, hizo los deberes y a las seis menos cuarto bajó a la cocina.
-¿Qué haces hermana?-Preguntó a Candy, quien de momento cerró la nevera.
-Nada.-Dijo hablando muy raro.
-Estás comiendo algo.-Kesha se acercó a ella, acorralándola.
Candy se tapó la boca con la mano y Kesha luchó con ella para quitársela. Al final lo consiguió y pudo ver un trozo de chocolate acabado de meter en la boca de la rubia.
-Gorda.-Gritó la pelirroja.
-Tú si que eres gorda.-Se quejó Candy.
-Yo por lo menos no como chocolate a escondidas.-Jactó Kesha.
Candy hizo un gesto con el dedo corazón a su hermana y subió escaleras arriba.
Kesha cogió una manzana, satisfecha, y mordiéndola cogió el chaquetón y gritó:
-Papá voy al Starbucks.
Abrió la puerta y salió de casa.
Comenzó a caminar animadamente por las calles, sin dejar de fijarse en cualquier detalle, como ese abuelo que llevaba de la mano a su pequeña nieta para comprarle chuches, a esos niñas que jugaban a la comba, e incluso a un par de adolescentes que iban de la mano, muy cerca el uno al otro.
Al fin llegó. Entró, y se sintió confortada al respirar ese olor a café recién hecho que le encantaba, así como esa cálida temperatura.
Pidió un vaso de café con nata y birutas de chocolate por encima. 


Subió a la parte alta. Intentó divisar a algunos de los chicos o a Yuriko, pero no los encontró. Se sentó en una mesa, esperando a los demás.
Bebía poco a poco su café hasta que vio a alguien subir por las escaleras. Miró y se dio cuenta de que era Niall, con un vaso de café en mano. Le saludó con una sonrisa y el rubio se acercó a ella.
-Hola.-Dijo mientras se sentaba a su lado.
-Hola. ¿Y los chicos?
-En casa, ahora vienen. He venido antes pues pensaba que estábais las dos y a lo mejor pensábais que no íbamos a venir.
-Ah. Entonces.. muchas gracias.-La pelirroja sonrió.-Y sobre Yuriko... siempre llega tarde, si un día no es así es muy muy raro. Se pasá tres horas delante del espejo. No sé como pude hacerme amiga de ella.-Bromeó.
El rubio rió.
-Entonces igual que Zayn. Mira te voy a enseñar fotos que se hizo delante del espejo.
Niall sacó su móvil y ambos comienzaron a ver fotos de Zayn haciendo todo tipo de poses ante el espejo. Los dos no podían evitar reírse en cada o foto, o incluso hacer un comentario gracioso sobre ella.
Terminaron de ver las fotos y se miraron. Kesha concentró sus pupilas en las de él, tan celestes como el cielo. Se quedaron un rato así, hasta que la chica reaccionó, agachó la cabeza y dijo con una media sonrisa:
-Son muy graciosas las fotos.
-Sí.-Rió el irlandés al recordar algunas.
-Bueno...-La pelirroja no sabía qué decir.
-Bueno..¿qué?
-Nada.-Dijo Kesha rápidamente.
El rubio la miró y rió.
-¿De qué te ríes?-Preguntó la chica molesta.
-Nada.-Sonrió el irlandés.
-Jum.-Se quejó la chica.
-Anda tonta, no te enfades.-Kesha lo miró. No, no podía enfadarse, así que sonrió.
"¿Pero qué estás diciendo, Kesha? ¿Por qué no te enfadas?"-Se preguntaba a sí misma, confusa..
Tras unos minutos los otros cuatro chicos llegaron, al igual que Yuriko.
-Hola, hola, hola.-Saludó Harry dando un golpe a Kesha en la cabeza.
-Ei. ¿A qué vienen tantas confianzas?-Preguntó la pelirroja devolviéndole el golpe.
-A mí nadie me pega "roja".
-Y a mí tampoco ricitos.
-¿Cómo te atreves..?
Y ambos comenzaron una pequeña pelea en broma.
-Tregua, tregua.-Pidió la pelirroja poniéndose bien los pelos despeinados.
-¿Te has rendido?-Preguntó el chico, encarándose a ella.
-Ni que lo sueñes ricitos.-Le soltó ella volviendo a darle un gran manotazo en la cabeza.
-Sois peor que unos críos.-Suspiró Liam.
-Y tú eres peor que el profe de mates.-Dijeron Harry y Kesha a la vez.
Ambos se miraron, rieron y se chocaron los puños, ante tal coincidencia.
-Eso ha estado clavao.-Puntualizó Harry.
-Y que lo digas.-Corroboró Kesha.
Tras un rato en silencio, Louis suspiró y dijo:
-Me encanta este sitio.
-A mí también.-Sonrió Yuriko.
Todos los demás asintieron.
-Bueno, ¿queréis otro café?-Preguntó Kesha mientras se levantaba.
Todos los demás le miraron sin parpadear.
-¿Qué?-Preguntó con las mejillas al rojo vivo por sentir tantas miradas en sí misma.-Llevo aquí mucho más tiempo que vosotros.
-No gracias.-Dijeron los demás.
-Bien, bien, bien.-Repuso.
Bajó las escaleras, casi corriendo. Llegó a la barra, pidió un café y esperó. De momento su móvil sonó.
-¿Sí?-Preguntó al cogerlo.
-¿Kesha?-Preguntó una voz masculina al otro lado del teléfono.
-Ah, hola papá. ¿Pasa algo?
-Susi.. ha desaparecido..
-¿Cómo?-Chilló la pelirroja, haciendo que todos la mirasen.
-Salí de casa con ella. Fuimos al parque.. Comenzó a jugar y yo estaba vigilándola. De repente vi que un chico se cayó y le salió sangre en la nariz. Me acerqué a cogerlo
y cuando me di cuenta.. Susi no estaba.
La pelirroja suspiró. Estaba muy nerviosa, pero que muy nerviosa.
-¿Has llamado a la policía?-Preguntó.
-Sí.
-Bien. Voy para allá. No tardo.
Colgó. Cogió su café, pagó rápidamente y subió a por su chaqueta.
-Me voy. Susi ha desaparecido.
-¿Quién es Susi?-Preguntó Louis.
-Mi hermana pequeña.
Los chicos se soprendieron.
-Sí, ve, corre. Llama en cuanto sepas algo. Vamos.-Le dijo su amiga.
Los siete salieron del Starbucks y Kesha se despidió de ellos. Comenzó a correr, camino a su casa..
"Susi, ¿dónde estás?"-Se preguntaba mientras corre por las calles dispuesta a encontrar a su hermana pequeña.

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Tum, tum, tum, tum!! ¿Qué pasará con Susi ahoraa? ¿Dónde estara??
Bueno, pues en el siguiente capítulooo lo veréis!! 
PD: Hay alguiien leyendo por ahíi?? SI lo hay no se nota, así que por favor COMENTAD!! De verdad, me haría muchísima ilusioon! Si no comentáis el siguiente tardara un poco así que comeentad y tardaraa menooos! Besiitoos


Capítulo 2: Una fiesta genial y un encuentro inesperado



La tarde cayó de pronto. Kesha miró el reloj, las ocho menos cuarto. Se había quedado ensimismada haciendo problemas de matemáticas para el examen. Suspiró.
Bajó a la cocina, donde pilló a su hermana Susi con un bote lleno de chuches.
-Hey, ¿qué haces con eso?-Kesha se inclinó para estar a la altura de su hermana.
-¡Sólo una!-Pidió.
-No debes comer chuches, se te van a poner los dientes negros.-Le regañó su hermana.-Pero si me prometes que te comes solo dos o tres.
Susi sonrió.
-Voy al salón que están puestos los dibujitos.
-Vale.
Susi le dio un besito a su hermana y corrió al salón, aliviada de que Kesha le hubiese dejado comer algunas.
La pelirroja abrió la nevera sin entusiasmo. Con el dedo índice pasó comida por comida repasando lo que había hasta que se detuvo señalando a una tarrina de helado.
La cogió con la mano izquierda, mientras con la derecha abrió un cajón y cogió una cuchara. Cerró la puerta de la nevera con el pie y, sentándose en una silla de la cocina, destapó la tapadera del helado y comenzó a comerlo. Se sobresaltó al oír el timbre en pocos minutos.
-¡Voy yo!-Gritó para que su padre y su hermana se enteraran.
Abrió la puerta y tal y como había imaginado, era Yuriko con una bolsa de color beige en mano.
-¿Qué llevas ahí?-Preguntó Kesha intentando mirar por los huecos de la bolsa.
-¡La ropa, cotilla!-Yuriko le revolvió el pelo, cosa que Kesha le devolvió.
-Anda vamos a cambiarnos.-Dijo la pelirroja sonriente tras haber terminado la "revuelta de pelos" con su amiga.-Espérame en mi cuarto que voy a dejar el helado.
-A su orden mi capitán.-Bromeó Yuriko subiendo las escaleras.
Kesha puso los ojos en blanco, corrió a la cocina y dejó el helado. Asomó su cabeza por la puerta del salón.
-¿Cuántas llevas?-Preguntó a Susi. Su hermana pequeña la miró con la boca manchada de azúcar.
-Una.-Mintió.
Kesha le miró fijamente dando a entender que debía decirle la verdad.
-Tres.-Dijo.-Pero ya no más.
-Vale.
Kesha se acercó a ella. Y la pequeña jactó, con la promesa del dedo meñique, que no volvería a comer más chuches hasta después de la cena.
Kesha subió corriendo y su amiga ya estaba vestida. Yuriko llevaba un precioso vestido azul marino con unos tacones claros.




-¡Parece que vas a impresionar a alguien!-Bromeó Kesha con una sonrisa.
-Anda cámbiate, te espero abajo.
Kesha pensó un rato y al final decidió ponerse algo menos arreglado, una camiseta negra, una rebeca morada, unos vaqueros y unas botas negras, así como una cola
informal.



-Ya estoy.-Gritó mientras bajaba a trompicones las escaleras.
-Bien. ¡Vámonos!
-Papá me voy a la fiesta del colegio.-Gritó Kesha.
-Vale. No vengas a más de las once.-Gritó Richard.
Las chicas salieron,se montaron en el coche y en menos de cinco minutos estaban allí. La fiesta ya había comenzado. Bajaron del mini y entraron en el colegio. El sol ya se había apagado y algunas estrellas habitaban en el cielo.
-Bueno. Disfrutemos de la fiesta lo máximo posible.-Intentó animarse Kesha con una sonrisa.
-Oye, ¿no es mejor que te quites la cola?-Preguntó Yuriko.
-¿Por qué?
-Pareces una niña-
-Pero si..
-Venga, vamos a quitártela, no aguantaré verte más con eso.
Kesha puso los ojos en blancos, pero aceptó a regañadientes.
Entraron en el interior del intituto, recorrieron unos pasillos y llegaron al cuarto de baño de las chicas. Se pusieron frente al espejo.
Yuriko le quitó la cola a su amiga y le dejó el pelo suelto, mucho más bonito que antes. Sonrió.



Salieron de ese cubículo y caminaron de vuelta al patio. De repente escucharon unas voces de chicos en el aula de música.
-¿Quiénes son?-Preguntó Yuriko.
-No sé, voy a ver.-Kesha asomó su cabeza por la puerta y.. sus ilusiones se hicieron añicos al comprobar que no eran nada más y nada menos que los cinco chicos de One Direction.
-Hola.-Dijo Louis.
La oriental se asomó y también los vio.
-Hola.-Saludó mientras entraba.
-¿Sois de este insituto?-Preguntó Harry.
-Sí.-Respondió Yuriko.
-¿Cómo os llamáis?-Preguntó Niall mirando a la japonesa y luego centrando sus ojos en Kesha.
-¿Qué miras?-Protestó la pelirroja.
-A ti. Te estaba preguntando el nombre.-Respondió el rubio sin dejar de sonreír.
-¿Y a ti qué te importa famosillo?
-Venga Kesha no seas así.-Intentó convencerla su amiga.
La pelirroja se cruzó de brazos, dándose por vencida y al final cedió, sonrió y dijo:
-Soy Kesha y ella es mi amiga Yuriko.
Los chicos se presentaron como si fueran personas normales y corrientes, aunque los conocieran todo el mundo.
-Y, ¿por qué hacéis la fiesta?-Preguntó Yuriko.
Los siete se encontraban ahora sentados en las mesas y sillas del aula uno al lado de otro y juntos formando un círculo.
-Porque queríamos hacer feliz a directioners como vosotras.-Bromeó Harry engreídamente.
-Yo no soy directioner. Hasta hoy ni os conocía.-Respondió Kesha.
-Pues somos súper famosos.-Harry metió más cizaña, intentando aparentar ser muy famoso.
-Cállate ya Harry.-Se quejó Louis dándole una colleja en la nuca.
-¡Au!-Gritó éste mientras se rascaba el lado golpeado.
Los demás rieron.
Siguieron así hasta que el director entró.
-¿Kesha, Yuriko? ¿Qué hacéis aquí?-Preguntó extrañado.
-Eh..estábamos.-Yuriko no sabía que decir y miró a su amiga pidiendo ayuda.
Kesha improvisó de golpe.
-Veníamos a coger mi flauta que me dejé olividada el otro día y la necesito para un examen. Cuando entramos no pensábamos que los chicos estaban aquí, así que le hemos preguntado que si podíamos coger unas cosas y ya nos íbamos.
-Ah. Muy bien.
Kesha y Yuriko iban a salir por la puerta cuando el profesor dijo:
-Kesha querida, coge la flauta, ¿a eso venía, no?
"Es verdad, maldita sea ¡qué torpe!"-Pensó Kesha mientras corría a su sitio, cogía una flauta y salía con las mejillas al rojo vivo.
Tras unos minutos los chicos salieron.
-Bueno vamos a cantar. ¿Qué tal si mañana nos vemos a las seis en el Starbucks? Nos habéis caído bien.-Propuso Liam.
-Por mí bien. ¿Y tú, Kesha?-Preguntó Yuriko.
Es verdad que al principio no le habían caído bien, pero después se dio cuenta de que eran personas normales como ellas y no se creían superior. Así que sonrió y asintió.
-Contad conmigo.
Los chicos se despidieron y tras una última mirada de Niall a Kesha con un guiño que nadie más vio, los chicos salieron y las dos chicas siguieron disfrutando de la fiesta.
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Bueno, aquí el capítulo 2, siento la tardanza es que los exámenes :) Espero que os guste!!

Capítulo 1: Una mañana normal, o no tan normal

Las siete y media de la mañana, el despertador sonó a la hora justa. Kesha en su cama, emitió un quejido y se tapó la cabeza con la almohada, pero a pesar de ello, el despertador seguía sonando.
-Maldito despertador.-Se quejó ésta dándole un porrazo con la mano y apagándolo.
Se destapó y salió de su cama. Fue hacia su armario y lo abrió.
-Blusa azul, blusa azul, blusa azul...¿Dónde está?-Decía mientras sacaba como loca ropa de su armario.
Tras unos segundos cerró los ojos y respiró profundamente. Los volvió a abrir y gritó con todo el aire de sus pulmones:
-¡Candy!
Corrió hasta el cuarto de su hermana menor, pero no estaba allí.
-Mierda.-Murmuró.
Bajó a toda prisa hasta la cocina, aún en pijama. Allí su padre Richard preparando el café, su hermana pequeña, Susi, rubia de preciosos ojos negros, tomando los últimos cereales del tazón y Candy con una sonrisa en la cara untando mantequilla a su tostada.
-Ajá. Mi blusa azul.-Kesha señaló la blusa que llevaba puesta Candy con una sonrisa.
-Sí, la he cogido.
-Sin permiso.-Le soltó su hermana.
-Nunca la utilizas.-Gritó Candy.
-Pues hoy la quiero. Dámela.
-Egoísta.
-Egocéntrica.
-Malaje.
-Cállate ya y dame mi blusa azul.
-¡No!
Kesha suspiró, intentando tranquilizarse.
-Vale.
Subió arriba, entró en el cuarto de su hermana. Abrió su armario.
-Vale hermanita, yo también sé jugar a tu juego.-Murmuró.
Cogió la rebeca marrón nueva de su hermana. Volvió a su cuarto, se cambió con unos vaqueros, una camiseta y se puso la rebeca. Cogió su maleta y bajó a la cocina. Se tomó una tostada.
-Adiós papá.-Le dio un beso en la frente a su padre y luego se dirigió a su hermana pequeña.
-Adiós peque.-Le dijo.
-Adiós grande.-Su hermana pequeña con la boca manchada de chocolate le dio un beso en la mejilla.
Kesha sonrió y se lo limpió con delicadeza con una servilleta y en la puerta gritó:
-Candy vámonos.
-Voy.-Su hermana bajó corriendo.
Salieron cerrando la puerta tras de sí.
-Ei. ¡Es mi rebeca nueva!-Candy se acababa de dar cuenta de la vestimenta de su hermana.
-¡Oh, en serio!-Dramatizó Kesha subiendo a su coche mini rojo.
-Te odio.-Gritó Candy subiéndose al coche.
-Yo también.-Sonrió Kesha sabiendo que había ganado aquella pelea.
Apretó el acelerador. Miró el reloj.
-Vamos a llegar tarde.-Se quejó.
-Dale más rápido.-Le dijo su hermana.
Pero un coche delante de ellas se paró de pronto.
-¿Qué?-Se quejó Kesha.
Pitó al coche de delante, pero seguía sin moverse.
Suspiró y se bajó del coche sin tener delicadeza al cerrar la puerta.
Golpeó la ventanilla del coche de en frente.
-Hey muévete, el semáforo está en verde.
En el coche había cinco chicos, uno rubio de ojos azules que conducía, a su lado un chico de ojos verde y pelo liso hacia arriba, atrás un chico de pelo color azabache y ojos negros, uno de rizos marrones y ojos verdes y un último de color marrón y ojos color chocolate.
-Ahora está en rojo.-Dijo el rubio con una sonrisa.
La pelirroja miró el semáforo y emitió un quejido.
-Vale, muy bien.-Dijo simulando una sonrisa.
Se dirigió a su coche y tras unos segundos siguió hasta su instituto.
Aparcó rápidamente.
-Adiós.-Dijo a su hermana y corrió dentro.
Sentada en un banquito vio a una chica japonesa. Su amiga Yuriko.
-Yuri.-Gritó con una sonrisa dirigiéndose a ella.
-Hola. Y no me llames Yuri soy Yuriko.-Dijo su amiga.
Kesha sonrió. Comenzaron a andar al interior del instituto, pero no pudieron seguir pasando por el pasillo por el gran gentío de alumnas gritando.
-¿Qué pasa?-Preguntó Kesha haciéndose paso.
De repente vio a los cinco chicos de hace un momento junto a unos profesores que hacían paso por las chicas.
-¿Quiénes son?-Preguntó Kesha a su hermana quien acababa de venir gritando.
-¿Estás de broma? Son One Direction.
-Ah.-Dijo su hermana nada emocionada.
Miró a su amiga y ambas salieron de aquel gentío de chicas locas.
-¿Por qué están aquí?-Preguntó Yuriko a una compañera de clase que gritaba como loca.
-Porque van a dar un concierto esta noche en el instituto y tenemos que ir obligatoriamente, ya que lo han hecho voluntariamente, ¿no es genial?
Yuriko y Kesha se miraron y resoplaron. Iban a pasar un día muy largo.
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Bueno chicas, aquí está el primer capítulo, espero que os guste y comentéis mucho :)